Adriana Leal
De raigambre tapatía, habita por los rumbos de San Juan de Dios y joven aún publica "Flor de humo*" una plaquette en la que recorre su cuerpo en plena efervescencia.Trasunto por los caminos autobiográficos en donde mezcla su erotismo de musa ámbar, y mariposa que por las mañanas acaba en el desengaño.Sus poesías empapan y sudan en la urbe y juguetean con los objetos de una urbe cada vez más remisa a la asistencia e insistencia amorosa. Voz que arranca un suspiro y convierte el aire el cálido rejuego de los miembros apetitosos de la hembra.Su liquidez alcanza a salpicarnos de rocío:
Ave María, sin semilla
tu vientre
...
Ave María, brota mar de
tu flor,
ronda el insecto a libar
de tu sabor.
De su largo caminar por la metrópoli nacen sus versos de mayor inspiración, son pareados y cuartetas arrancados como con las uñas de su piel.
A raudales voy montándome, febril y desplumada
en la fogata que es ahora la tierra
en que se posan mis nalgas abierta,
y mi piel empieza a incendiarse.
Una muñeca efervescente como flor de humo que a punto esta de provocar un incendio que amenace al sexo opuesto y demás alimañas que habitan nuestro planeta.
* Flor de humo
Colección Alimaña Drunk
Guadalajara ,1996, 32 págs.