MIS VEINTIÚN POETAS
JALISCIENSES FAVORITOS
-Primera parte-
Juan Enrique Rodríguez B.
Lo hinchado cansó, y la política
hueca rudimentaria, y
aquella
falsa lozanía de las letras que recuerdan los
perros de Cervantes. Es como una familia en
América
esta generación literaria, que principió por
el rebusco
imitado, y está ya en la elegancia suelta y
concisa, y en
la expresión artística y sincera, breve y
tallada, del sen-
timiento personal y del juicio criollo
directo, el verso
para estos trabajadores, ha de ir sonando y
volando. El
verso, hijo de la emoción, ha de ser fino y profundo como
una nota
de arpa. No ha de decir lo raro sino el instante
raro de la emoción noble y graciosa.
José Martí
Toda
obviedad merece a veces una aclaración pertinente, y también supone una delimi-
tación
de los alcances a los que el estudio en cuestión se refiere.
El
punto atañe a todo aquello que a principios de siglo, al hablar de poesía, se
discutía y finalmente se tomaba partido sin importar el entorno y si un mucho a
la poesía en boga.
Para
esta serie de entregas elegí 21 poemarios, y hablar de ellos supone, en algunos
casos homenajear a quienes yo considero con bastantes méritos para sustraerlos.
Que
porqué esos y no otros, que si fulanito es mejor que zutanito y que éste me
gusta más que aquél, en fin en gustos la poesía impone y dispone.
No
tomé en cuenta a poetas que publicaron en otros lugares antes que en nuestros
medios, y si elegí a aedas que preferentemente publicaron en nuestra tierra,
caso de Garfias y González Martínez.
Tampoco
apetezco entrar en aquello de que si escribían apegado a formas tradicionales,
sonetos, redondillas, décimas, etc.
Los
Primeros 20 años del siglo XX la tierra tapatía fue prodiga en trabajos
poéticos, tanto como la generación anterior*. Por Guadalajara pasaron en largas
estancias Villaespesa, Fernando Celada, Valle Inclán, Núñez y Domínguez, Emilio
Uribe Romo, Jesús Soto, Eduardo J. Correa,
Barba Jacob y otros que serían largo enumerar.
Sin
embargo los poemarios fueron pocos. También se cuenta a los jaliscienses que
pasaron por Guadalajara en su transito a la capital y allá fundaron revistas,
el caso de González Guerrero y Basilio Vadillo.
Otro
asunto supone aquellos poetas como Antonio Zaragoza que a comienzos de siglo
terminó en segundo lugar nacional en un
concurso de un periódico capitalino para ver quién era el mejor poeta de México.
