lunes, 1 de agosto de 2022

 

 INVERNAL

Dile niña que estoy mala,

Que de frío estoy muriendo,

Porque el sol está muy alto

Y yo muy lejos del cielo…

Y como llega el invierno,

Faltando abrigo á mi pecho,

Agonizo entre la escarcha,

Entre los hielos me muero.

 

Guadalupe Rubalcaba

Nació en la ciudad de Guadalajara el 28 de abril de 1867, hija del señor coronel Felipe Rubalcaba y de su esposa la señora Josefina Flores de la Torre.

Balbina González

Nació en la ciudad de Guadalajara el 28 de abril de 1867, hija del señor coronel Felipe Rubalcaba y de su esposa la señora Josefina Flores de la Torre.

 

EL BESO

Dos jóvenes discutían

Ayer acerca de el beso:

Decía una que era malo;

Y la otra que era bueno;

Y más o menos vertían

Sus juicios en estos términos:

¿Cómo, decía la segunda,

Cómo ha de ser malo el beso,

Cuando en los tiempos actuales

Tan celebrado lo vemos?

La alta sociedad lo admite

Como una muestra de afecto,

De educación, de finura,

Y creo que hasta de progreso,

Pues atrasada se juzga

La nación, ciudad o pueblo,

Donde ven con desagrado

La actual moda de los besos.

Quizá por ésto los hombres

De un país del extranjero,

(Que es por cierto ilustre y culto)

También saludan con ellos,

Por supuesto no a los seres

Que son de su mismo sexo;

Esto sería tan insípido

Como ridículo y feo.

—Bien, decía la otra, este punto

Discutirlo yo no quiero;

Me someto a lo que opinen

Personas de juicio recto,

Sin embargo, he de decir

Que nunca besar es bueno;

Y aunque con fuertes razones

Puede probarse este aserto,

Solo expondré que tal moda

Ridiculizo y repruebo,

No más porque no me besen

Ni besar yo, si no quiero.

Además ¿no vendió Judas

Con un beso a su Maestro?...

Y como solicitaron

Mi opinión, díjeles presto,

Mi opinión es muy sencilla:

Hay mil besos que repruebo,

Como también otros mil

Que venero y que respeto;

Entre éstos los que una madre

Imprime con santo afecto

En el rostro de sus hijos:

Esos son besos del cielo.

Y quien hijos no tuviere

Tan solo a los niños tiernos

Los debiera prodigar,

Que es prodigárselos, bueno;

Y no se manchan los labios

Dando a la inocencia besos.

En fin, lo que no me gusta

Es que se juegue con ellos