martes, 18 de abril de 2023

 MIS MEMORIAS DEL COVID-19


  Sigo aquí

Sin ser más ni menos. Ataviado con mis pensamientos, más dichas que desdichas, con más pena que gloria, pero esforzándome en el motivo de mi verdad. Buscando la fórmula que proteja ese bien común que nos conduce a aumentar nuestra pobre capacidad de vivir. Es decir que nos lleve a equilibrios donde cometamos menos errores y dejemos este mundo con pruebas suficientes de que nuestro transcurrir no fue en vano.

Todos sabemos que el ocio a la larga es un gran productor de errores, y que la pereza nos atosiga para que los aceptemos, y de esa forma se deteriore nuestro maltrecho control mental y tengamos que recurrir a pedir apoyo psicológico. En mi caso, y en el de muchas personas no para el intento de convertir ese ocio en algo productivo, que me consuma los menos posible. Pero no hay nadie que pueda juzgar si mi ocio acumulativo y potable va a servir. Por ello considero que mi entretención es un tabú. Ahí acepto y revaloro el hecho de tomar buenas decisiones, a veces justas y en ocasiones injustas, ese ajuste esta diario conmigo, no me abandona jamás.

No faltan días en que me declare en el filo de la desesperación, en la imposibilidad de hacer más con menos, a diario, en mi examen de consciencia al anochecer me recrimino porque pude acumular más logros, y con ese sabor semiamargo me dispongo a dormir buscando siempre que el descanso sea reparador.

Me gustaría tener sueños a colores, pero me conformaría con recordar algo de lo soñado. Hace mucho que no sueño nada. Pero hace mucho que a diario me acosaban las pesadillas. Esto creo va mucho con ser bueno y dormirse con la conciencia tranquila, en ese yo llevo la delantera. Pues las pesadillas siempre me despojaban de algo, eran abarcativas, al grado que sentía que me iban a dejar encuerado en la trastienda, que padecería alguna enfermedad incurable o que perdía alguno de mis miembros, de cierta forma todas eran crueles, siempre yo era el perdedor. Y esa temporada puedo afirmar que es lo más cercado que permanecí a algo semejante a esta pandemia, salvo que nunca pensaba en ellas antes de acostarme a dormir. He ahí la diferencia apareciendo con nitidez, hoy nos acostamos preocupados y amanecemos con la tentación de ir a someternos a una prueba de COVID, por nosotros y por las consecuencia de quienes nos rodean.