Acaba de aparecer Triviario Tapatío, como un recetario de viñetas sobre el acontecer de Guadalajara, muy incompleto, no habla de la escuela de José Rolón y desdeña a la Peralta, La Ristori y otras musas que dejaron huella en el Degollado.Lo autores son más de una docena, que como siempre viven mal enterados o juegan a la culturix, apuestan más a vender su libro (200$) que a dejar verdadera huella.Es de ahí es este pasaje que hasta ahora los contertulios de ese café no saben a ciencia cierta porque la autora escogió esos aconteceres, cuando es muy otra la realidad, máximo que hasta su papá asistió a dicho antro:
Café Treve
Hoy es un antro gay como tantos.Restaurantes y cafés con problemas económicos suelen cambiar su giro y convertirse en "bares de ambiente", eufemismo que ampara la nueva orientación del establecimiento.Este local, ubidaco en Ocho de julio, fue la segunda casa del café Treve, de tradición, y visitado por personajes e intelectuales.Lo fundaron los hermanos Valdivia Alcaraz, originarios de Acatic, Jalisco, Ramon, el mayor, se especializó en la preparación del café desde muy joven y Trino trabajó en el Madoka durante seis años.Primero se instalaron en Avenida Juárez, cerca del exconvento del Carmen y despues se mudaron al sitio donde hoy es el bar gay. Al Treve acudían intelectuales que según Juan Enrique Rodríguez se les podía agrupar en tres clases: los profesionales. los aficionados y los eventuales, todos a cual más de presuntuosos.También había asientos reservados para los jugadores de ajedrez y de dominó e incluso placas que conmemoraban las mil casas de café tomadas por por algún asiduo parroquiano. El Treve llegó a ser emblemático y antes de pasar a su nuevo propietario, fue incluso el editor y protagonista de un libro titulado Travesías de un café.
Angélica Iñiguez
El libro no tiene editor, pero es de este año 2010, si lugar Guadalajara, tampoco imprimieron colofón.
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