martes, 22 de octubre de 2013

LOS CONTORNOS RASPOSOS...

El gato siempre supo que los contornos
rasposos y fríos de las estatuas
eran mil veces mejor a lo gélido
de los retratos en sepia romana.

Por ello desde su infancia
y su juventud rebelde
odiaba que alguién lo inmortalizara
en algún material que terminaría
tarde o temprano siendo vil chatarra.

Y pese al desacuerdo con su psiquiatra
no reparó en gastos para ponerse a escribir.
Comenzó con parodias como aquella
del kiosco de mariquita con un manton de tisu.

Pero pronto evolucionó a la poesía moderna
con singular éxito y reconocimientos
pero cuando entró a las listas de los cinco
mejores poetas del momento.

Hizo declaraciones que por poco
le cuestan la carrera y la bohemia
A los periódicos declaró dos que tres
netas y hasta se escuchó jactancioso
luego adoptó pose de rebeldía
y terminó como un consumado bardo maldito.

Y otra vez quedó listo para que su psiquiatra
los remoldeara de acuerdo a la moda en Roma.
Y muchos días anduvo alzadito y baladrón.

Y cuando llegaron a entrevistarlo
los de la revista Vanidades, el celebre
poetilla se le ocurrió salir con la jalada
de: “imagínese que escritor soy
que cuando conduzco por avenidas
y me atoro en un alto. Saco mi libreta
para tomar notas y escribir citas breves.
Cambiando hasta de voz añadió. Si sólo fuera
un guapo, sacaría mis enseres de pinturas
para maquillarme.

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