Comienzo un libro
porque estoy cansado
harto del silenció
y del tiempo nublado a mis espaldas.
Obcecado por tu prolongada ausencia
y esas nubes que disimulan
mi total ceguera.
Ya lo dije, que tu tormenta
me ha dejado sin la cómplice lluvia
aquella que me empapaba de tu aroma
la cual nunca me dejó
poner a secar mis culpas.
Este enfado terrenal
que se escapó de tu jardín
y que malgobierna mis impulsos
y amenaza mis recuerdos.
No queda más que reordenar
los versos
que encadenan estos reproches.
Que prescindir del lastrado
tiempo de perdida de cosechas
que impiden mi alimento
y desgarran mi corazòn
en estos hilachos de plasma
que jamás volverá
a hervir en tus climaterios.
Guadalajara 28 de junio de 2014
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