sábado, 25 de octubre de 2014







































                                                                                                                                                                                    
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Los posos de café
Los posos de café como un método tradicional, visual y atractivo “los símbolos que se encuentran en las paredes son sucesos del presente y hablan del trabajo, dinero y casa;   y el fondo de la taza se relaciona con el pasado.”
Un rasgo de la plática del café son todas aquellas posibilidades que no nos brinda la lectura, pues esta nos conduce a finales cerrados. En cambio la charla abre todas las circunstancias, todos aquellos sentidos figurados que carcomen todo lo anecdótico, que transportándose por lo probable van desenfrenadamente amontonándose en lo incierto. Las recurrencias conforman las historias que se tejen y destejen, pues hacen uso de la información más impertinente y proclaman mentiras como si fueran tropos auténticos y únicos.
Los nuevos modismos no aportan a la discusión. Nuestro recatamiento sigue guardando las distancias y la moderación del habla. No hay comparación entre la voluptuosidad de entonces y la presente jerga de perdida de respeto absoluto. El habla se ha contaminado y los cholos, los libros y el arte pertenecen por contaminación a la legión de la cultura de supermercado
Le Bateau ivre

Desde el primer día que vimos la luz como editores de la revista Tinta en nuestra mesa del Madoka reinó la teoría literaria, ni las frivolidades de la plática opacaron la atención que nos merecían los nuevos movimientos literarios, lo mismo que las recientes publicaciones locales. Fue un festín que encauzó vocaciones, casi la totalidad de los participantes siguen publicando sus textos.
Sólo que los tiempos ya no coinciden, hoy día vives más lejos, vende café en todas las tiendas, oxxos y demás, los parroquianos viven en cotos, los amigos fracturaron sus intereses y las tertulias, lo mismo que la conversación fueron aniquiladas por la tv ,el Facebook y el twitter. Los libros y revistas son electrónicos o digitales. Y si la deficiente luz del Madoka opacó nuestra juventud, también postuló nuestro trabajo editorial. Ahora la claridad tomo el tono de las canas, y nuestro cabello son el símil del párrafo claro y los versos nítidos.

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