LOS PIES DEL
GATO
Vi a un
gatito en la azotea
persiguiendo
un ratoncillo
¡Ay que
pilló!
La lengüita
relamía
los pelillos
erizaba
y las garras
extendía
pero el
ratoncito salta.
El ratón le
cierra un ojo
metiéndose a
su agujero
y desde
dentro le grita
¡Gatito tan
pendenciero!
El gatito no
descansa
se dirige a
la cocina
un pedacito
de queso
se roba de
la buhardilla
y lo acerca
cuidadoso
al olfato el
ratón.
El ratoncito
goloso
del queso
sabe el sabor
¡Qué rico
huele Dios mío!
Al queso, me
acerco yo.
Con cuidado
saca un ojo
un poco del
agujero
el gatito está
escondido
¡Sólo el
aroma del queso!
la panza el
ratoncito
está sintiendo comezón
mirando ese
blanco queso
del agujero
salió
el gato que
lo vigila
en un rincón
escondido
saca su
ligera zarpa
atrapando el
ratoncito.
Aunque esté
llora y súplica
el gatito se
hace el sordo
lo agarra
por la colita
y lo mira
con asombro.
Pancita del
ratoncito
por glotón
vas a caer
si hubiera
sido sensato
del gato verías
los pies
Hay moraleja en mi cuento
pues las trampas debes ver,
siempre tener cautela
el engaño comprender,
si como el ratón te guías
sólo en la forma y olor
caerás en la trampa un día
que el gato puso al ratón.
Martha E: Martín del Campo