miércoles, 17 de diciembre de 2014


LOS PIES DEL GATO

Vi a un gatito en la azotea
persiguiendo un ratoncillo
¡Ay que pilló!
La lengüita relamía
los pelillos  erizaba
y las garras extendía
pero el ratoncito salta.
El ratón le cierra un ojo
metiéndose a su  agujero
y desde dentro le grita
¡Gatito tan pendenciero!
El gatito no descansa
se dirige a la cocina
un pedacito de queso
se roba de la buhardilla
y lo acerca cuidadoso
al olfato el ratón.
El ratoncito goloso
del queso sabe el sabor
¡Qué rico huele Dios mío!
Al queso, me acerco yo.
Con cuidado saca un ojo
un poco del agujero
el gatito está  escondido
¡Sólo el aroma del queso!
la panza el ratoncito
está  sintiendo comezón
mirando ese blanco queso
del agujero salió
el gato que lo vigila
en un rincón escondido
saca su ligera zarpa
atrapando el ratoncito.
Aunque esté llora y súplica
el gatito se hace el sordo
lo agarra por la colita
y lo mira con asombro.
Pancita del ratoncito
por glotón vas a caer
si hubiera sido sensato
del gato verías los pies

Hay moraleja en mi cuento
pues las trampas debes ver,
siempre tener cautela
el engaño comprender,
si como el ratón te guías
sólo en la forma y olor
caerás en la trampa un día
que el gato puso al ratón.


Martha E: Martín del Campo

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