Marco Aurelio Larios. La
oportunidad y otros relatos. Pág. 32. Gdl. 2007.
“Desde un teléfono público, luego de dudarlo, le llamó a
Mariela para que reconsiderara su actitud con él. El tronar de los autobuses
obstruyó la comunicación. Alcanzó a entender que lo esperaría en el café Madoka
a la una de la tarde. Si algo más dijo ella no lo entendió él.”
Marco Aurelio Larios. La música y otras razones para contar.
Pág 33, UdeG. 1994.
“En una ciudad como la nuestra, está más condenado a ser
nadie que en ninguna otra parte del mundo ¿No venía Juan Rulfo cada vez que
podía a Guadalajara al café Madoka, y no era precisamente ahí donde más pasaba
desapercibido? El viejo busca pasar por nadie, concluía Alcides. Yo que lo
había observado durante las tardes aquellas cuando frecuentaba su taller, y
ahora en los recortes, me percaté que Jorge Bernín había tenido una misma
expresión siempre.”
Encuentros sociales y diversiones. De Luis Antonio González Rubio: “Marcia se
refiere a una anécdota curiosa, me habla de una pareja inusual, recurrente en
el Madoka: una dama rubia maquillada a fondo, vestida de terciopelos, siempre
de mal humor, y un caballero paciente que la escucha sin mover los labios.Se
sientan a la mesa y él recoge de la barra el diario, busca las casillas
cuadrículadas:ella contesta las horizontales y él las verticales.Reímos
inmersas en la atmosfera de móvil decadencia;al café lo renuevan las
generaciones que acuden en reminiscencia de los escritores que fueron sus
parroquianos”.
San Juan
de los Lagos frente a su historia. De Remberto
Hernández Padilla:”
PRÓLOGO
ELEGÍA A LA PERSEVERANCIA. No es necesario haber pasado muchas horas jugando al
dominó en la trastienda del café Madoka, para saber que la
blancauno, con su mirada Jija y bien enfocada, rememora la perseverancia o la
tozudes…si las cosas salen bien y la insistencia en repetir el mismo número
significa echar antes que nadie la última ficha, el compañero nos felicitará
por nuestra perseverancia”
El amor que destruye lo que inventa. De Vicente Quirarte. EN
AUSENCIA DE ANIBAL EGEA “Debo a Gregorio Monge las primeras noticias sobre
Aníbal Egea. En la paulatina penumbra del Café Madoka, bastión inconquistable
de una Guadalajara que se extingue, Monge revelaba y obscurecía el perfil de un
personaje cuya mejor virtud se encuentra en el desafío de la conjetura
. Diversas circunstancias me llevaron más tarde a trazar el
siguiente esbozo de Egea”
