jueves, 8 de octubre de 2015

Marco Aurelio Larios. La oportunidad y otros relatos. Pág. 32. Gdl.  2007.
“Desde un teléfono público, luego de dudarlo, le llamó a Mariela para que reconsiderara su actitud con él. El tronar de los autobuses obstruyó la comunicación. Alcanzó a entender que lo esperaría en el café Madoka a la una de la tarde. Si algo más dijo ella no lo entendió él.”
Marco Aurelio Larios. La música y otras razones para contar. Pág 33, UdeG. 1994.
“En una ciudad como la nuestra, está más condenado a ser nadie que en ninguna otra parte del mundo ¿No venía Juan Rulfo cada vez que podía a Guadalajara al café Madoka, y no era precisamente ahí donde más pasaba desapercibido? El viejo busca pasar por nadie, concluía Alcides. Yo que lo había observado durante las tardes aquellas cuando frecuentaba su taller, y ahora en los recortes, me percaté que Jorge Bernín había tenido una misma expresión siempre.”
Encuentros sociales y diversiones.  De Luis Antonio González Rubio: “Marcia se refiere a una anécdota curiosa, me habla de una pareja inusual, recurrente en el Madoka: una dama rubia maquillada a fondo, vestida de terciopelos, siempre de mal humor, y un caballero paciente que la escucha sin mover los labios.Se sientan a la mesa y él recoge de la barra el diario, busca las casillas cuadrículadas:ella contesta las horizontales y él las verticales.Reímos inmersas en la atmosfera de móvil decadencia;al café lo renuevan las generaciones que acuden en reminiscencia de los escritores que fueron sus parroquianos”.


San Juan de los Lagos frente a su historia. De Remberto Hernández Padilla:”
PRÓLOGO ELEGÍA A LA PERSEVERANCIA. No es necesario haber pasado muchas horas jugando al dominó en la trastienda del café Madoka, para saber que la blancauno, con su mirada Jija y bien enfocada, rememora la perseverancia o la tozudes…si las cosas salen bien y la insistencia en repetir el mismo número significa echar antes que nadie la última ficha, el compañero nos felicitará por nuestra perseverancia”

El amor que destruye lo que inventa. De Vicente Quirarte. EN AUSENCIA DE ANIBAL EGEA “Debo a Gregorio Monge las primeras noticias sobre Aníbal Egea. En la paulatina penumbra del Café Madoka, bastión inconquistable de una Guadalajara que se extingue, Monge revelaba y obscurecía el perfil de un personaje cuya mejor virtud se encuentra en el desafío de la conjetura

. Diversas circunstancias me llevaron más tarde a trazar el siguiente esbozo de Egea”

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