EL ROMPECABEZAS
Muchos piensan que la vida se asemeja al juego de la ruleta, yo no, soy de los que siempre se van por el atajo o de plano busca nuevas rutas.
De ahí que pretendo que la vida sea ese escape de tiempo con viento a favor.
Por ello al navegar en la vida diaria, ya sea en el Internet, en el automóvil o cuando estas dormido, siempre creo que tengo mi lorito que habla en inglés y que el resto de la jornada depende de echarle ganas.
Como todos los machos que Noé invito a navegar en el Arca, fluyó en el día por corrientes inciertas, surfeando en las ondas hertzianas. O navegando en mi buque de vapor.
Adivinaron, son los pedacitos de canciones que como cuentas de un rosario se iluminan en mi pensamiento y que voy repitiendo o tarareando para facilitar el día a día.
Yo digo que no son trozos de canciones, más bien son trozos de existencia, de una existencia donde cabemos todos, donde vas acomodando cada pieza en su lugar, por ello creo que la vida moderna se asemeja a un rompecabezas.
Ustedes dirán que hasta los rompecabezas tienen su chiste: exacto.
Ahí quería llegar, yo de chico escuche a los viejos deleitarse con canciones, dirán ustedes, no había más.
También es cierto, hoy día el repertorio mundial se nos hace chiquito, los medios nos han enriquecido y así como hay letras de canciones que son basura, hay otras que se nos pegan, que se quedan en nosotros para siempre. Y son esos cantos que nos refrescan el alma. Es por ello, que así como Penélope hizo para espantar a sus pretendientes. Nosotros debemos estar dispuestos, diario y a todas horas a armar nuevamente el rompecabezas, con esos versos del idioma que nunca como hoy sabemos que es nuestro pan de cada día.
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