viernes, 25 de noviembre de 2016

Adelanto de Tinta 52



            
                       AUTORRETRATO
Fuerte físicamente.Un tanto corcovado.
Torpe en los movimientos, carente de ilación.
Lampiño todo el rostro sin que haya logrado
erguir un altanero bigote borgoñón.

Mentalmente un endeble. Mi espíritu cansado
acciona un esfuerzo su tosca trabazón.
Para peor resumen este ha sido mi estado:
si débil el carácter sensible el corazón.

Periquillo sin logro de menguados quehaceres.
En mis ancestros hubo diversos pareceres
y vibro a sus influencias en un ancho tapiz.

NO he sido, sin embargo, ningún extraordinario
y no obstante distingos de mi carácter vario,
seré toda la vida un solemne infeliz.
                                                     Xavier Sorondo

  Autobiografia

Arde  el alma, a veces, y su fuego
al quemar no consume lo que siente
no llega a ser ceniza ni respuesta.

El  cómo y el porqué has de ignorarlos
y poco has de saber aunque procures
indagar lo inconsciente y qué es conciencia .

La forma se reforma y la marea
lleva y trae las olas transformándolas:
el flujo nunca cesa de sus leyes.

El sí, él no, el cuándo nos persigue,n
acucian en privado, o deniegan
la afirmación del cuerpo o del deseo.

¿Sucede algo sucede cuando ocurre
sin que lo sepas tú -el ser que eres,
qué piensa o se arrepiente de la duda?

Te arde el corazón, sin llamas, dentro…
sensibles experiencias lo estremecen
y en su hoguera sus sombras va quemando.

Preguntas y respuestas se confunden
en un mismo amasijo de mudeces

que arden sin ceniza pero quema.

Convha Zardoya

lunes, 7 de noviembre de 2016

El ESPEJO
¿Cuánto has vivido? Me dijo un anciano. Yo respondí ¿por qué? Porque siempre haces un alto para modelar en los espejos, qué buscas ahí. ¿No te conoces o piensas que la vida es jocosa?
Y entonces piensas que los espejos aparte de traerte mala suerte muy a menudo mienten, provocan que la gente se vea de acuerdo a los ojos que lo miran. Él no dice nada. Soy yo el portador de las muecas hurañas. Y como el reflejo, aunque no seas Narciso hace al hombre tambalearse: yo me tambaleo, tú te tambaleas y todos nos tambaleamos.
Pero somos aquello que los espejos quieren o tenemos una vida aparte, por fuera de las apariencias, digo. Por los alrededores, por aquello que los vidrios con fondo de nitrato no alcanzan a captar ni captaran nunca. Porque a nadie le despierta la vanidad de verse reflejado en un vidrio mentiroso, eso solo nos ocurre a pocos humanos, porque hay gente que prefiere no tener espejos por aquello de que si se rompe te cae la maldición.
También algunos, los más creo, que mandan a hacer sus espejos a modo, de manera que no se les vean las manchitas de la piel que nos salen quieras o no, cada siete años. Hay quien se mira al espejo como si el vidrio fuera el mejor exfoliante.
En fin si la matemática no puede con el espejo y esta sólo contribuye al objeto del deseo está por demás implorar favores a la ciencia. ¿O no?