EPISTOLARIO DE LA LITERATURA JALISCIENSE
México.
Señor Don Mariano Otero.
Señor Don Mariano Otero.
Sayula, 16 de agosto de 1844.
Mi apreciable amigo y compañero:
En primer lugar ofrezco a Usted y a mi comadre y a Doña Luisita una nueva criada que nació el 30 del pasado y la llamaré Julia, Teresa Gertrudis. El parto, que presencié, fue feliz y seguramente se (…) sigue bien Isabel; y no tanto la chiquitina. En segundo lugar deseo saber de Usted en lo particular y en lo político. ¿Cómo está toda la familia; cómo está el Siglo XIX, qué hay de [démocratie pacifique]. ¿Se han suscrito muchos? ¿Pocos? ¿Ninguno? En tercer lugar, participaría Usted que en la Capital de la monarquía jalisciense y en los caminos que la avecinan son frecuentes los robos; dizque los ladrones llaman a Escobedo “el de antes” y que cuando en sus conciliábulos los más atrevidos animan a los más tímidos les dicen: “¿Pues a qué tienen miedo, no manda el de antes?” En cuarto lugar, va de sucedido: Ha de saber Usted que cuando en principio de año se nombraron jueces de paz para los pueblos tocó a Zacoalco uno algo más elevado en la escala social que el resto de aquellos moradores y tomó a pechos mejorar algún tanto aquel atrasadísimo pueblo y dictó varias medidas de policía, acertadas todas, pasadas algunas en autoridad de cosa juzgada en pueblos de mediana cultura en donde mi memoria queda de que hayan sido necesarias disposiciones de policía; pero que para Zacoalco (que no es pueblo de mediana cultura) eran medidas heroicas, eran medidas de alta política, capaces de despertar a ese pueblo rey y sufrido del letargo en que yacía respecto a la cosa pública, se trataba Señores, nada menos que de desterrar a los cerdos, esos animales asquerosos e inmundos, de las calles y de las plazas, se publicó un bando prohibiendo que esos animales anduviesen sueltos e imponiendo una multa a los dueños contraventores aplicable a objetos útiles. El pueblo rey despertó, se rebulló, la medida se llevó adelante y el pueblo de rey le iba ya durmiendo otra vez, cuando he aquí que creyendo la Asamblea departamental que Zacoalco es lo que no es, dispuso que Zacoalco, Zacoalco tuviese ayuntamiento y señaló día para su nombramiento, y ahí verá Usted amigo que el pueblo rey que ya se estaba durmiendo se levantó y aunque el Juez de Paz es hombre incuestionablemente de mejores luces, que todos los demás del pueblo, de mejor ilustración, de mejores
modales, de una probidad reconocida y de gran influjo y (…) en la comarca, en una palabra el hombre más a propósito para ejercer la primera autoridad del pueblo, el pueblo rey declaró que aquel hombre, a pesar de sus buenas cualidades, no podría ser Alcalde porque había desterrado los puercos de las calles, y era necesario al contrario nombrar hombres que tuvieran interés de que los puercos anduviesen sueltos por la calle, porque éste era el modo de engrandecer la Patria y de ilustrarla; dicho y hecho, se nombraron hombres que saben poco de letras pero que mantienen muchos cerdos sueltos sosteniendo así la plaga de insectos que de ordinario los acompaña, contribuyendo al deterioro que causan a los edificios con sus holladuras y en fin a todo cuanto un cerdo tiene de inmundo. En fin se nombró el ayuntamiento puerquero, inmediatamente se dieron libertad a los que estaban presos y comenzaron de nuevo su tarea de asco y los ingenios zacoalqueños se ejercitaron en componer poemas (…) de los cerdos y de sus consecuencias. Bien haya ellos y en gloria lo tengan. En quinto lugar si Usted no llena cuatro o cinco [Siglos] con tantas noticias lo declaro de acuerdo con los texanos y enemigo de la religión y ministerial y jesuita y todo. En sexto lugar esto va muy largo. Déle mil cariñosas memorias a mi comadre y a Doña Luisa con cariño a los niños. Salúdeme a mi tocayo, a quien exhorto a que se haga talausterios? Siquiera por el inmenso campo que abre la poesía. A cumplido a Luis de la Rosa cobrándole deslinde social al juavílimo Payno a Velázquez de León y a todos los amigos siendo de Usted muy de veras su compadre.
Solero “Prieto”
(Guillermo Prieto).
(Guillermo Prieto).
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