viernes, 2 de marzo de 2012

Porfirio Barba Jacob
Aeda colombiano (1883-1942) de personalidad in-
fluida por Saturno y Venus, al igual que el arte el
hombre también posee sus defectos, fue un poeta
añoso capaz de todo, su obstinación con tintes de
violencia no tuvo otra rienda que la desmesura.
Vino a Guadalajara en 1920, porque su amigo He-
liodoro Valle le proporcionó una recomendación
para el gobernador Vasilio Vadillo, y éste lo nom-
bró director de la biblioteca publica del estado, lo
que disgustó a nuestros intelectuales , incluyendo
a los del Centro Bohemio y Prensa Unida.
Acompañó a Vadillo a una gira por Sayula, y el va-
te colombiano compuso la Elegía a Sayula. Ambos
complementaban sus planes, que apuntaban para
donde mismo, gusto por escribir versos ,artículos
periodísticos y por la publicación de diarios.Vadillo
ahorraría su sueldo devengado como gobernador,
y al final de su mandato adquiriría una imprenta,
para publicar un periódico del cual Barba Jacob se
ría pieza importante.
Un año duró el sueño y ambos personajes se aleja-
ron de Guadalajara.
En sus últimos días, Barba fue un hombre lucido,
asaltado en cada verso por los demonios “Mi poe
sía es para hechizados, esconde tormentas, relám
pagos y aullidos.”

sábado, 11 de febrero de 2012

10. Elías Nandino
La preferencia de Villaurrutia por Elías Nandino (1900-1993) es evidente. En el prólogo a Eco, dice: “este hombre que arde y se consume en los ejercicios más diversos, que halla equilibrios momentáneos de la razón y del instinto [...] este hombre que, en una palabra, vive y, sin tener una conciencia lúcida de su deseo, quiere verse vivir, se llama ahora Elías Nandino” (1934: 852). Elías Nandino era el médico poeta capaz de “escribir con fiebre y operar con frialdad”, a juicio de nuestro crítico. Cuando Villaurrutia habla de Nandino parece estar hablando en ocasiones de sí mismo: “ya lo imagino el día más pensado, desprenderse de sí mismo y con precauciones infinitas, lúcido y frío, auscultar su propio tronco ardiente [...] para extraer del interior [...] los ligeros pájaros y los seres marinos que el hombre ha ido ocultando en el hombre” (853).
En prólogo a Eco (1934), Xavier Villaurrutia escribe estas líneas donde se muestra el conocimiento que tiene sobre la vida y la obra de su amigo, incluye una larga introducción antes de hablar de Nandino en donde utiliza la analogía entre el poeta y el cirujano, recurso que se adelanta a la conferencia que dictaría Paul Valéry en octubre de 1938, “Un discurso a los cirujanos”, también comentado por Villaurrutia (1940c: 704). En 1934, Villaurrutia dice: “la intuición luminosa y certera, la razón clara y fría, la mirada rápida y profunda, la mano firme y delicada de un cirujano salvan y prolongan la vida de un cuerpo enfermo, pero anestesiado, sumido en una muerte provisional. Solo el poeta opera en un cuerpo sensible. Solo el poeta corta en carne viva. Ese cuerpo sensible, esa carne viva son los suyos” (1934: 852). Nandino era médico de profesión y gracias a él Villaurrutia verá de frente a la muerte real por las visitas que le permitía durante las cirugías y en el anfiteatro, [7] de ahí que el reconocimiento de los valores de Nandino como poeta se sumara en Villaurrutia con el afecto personal, según le comenta a Novo: “Elías me escribe con frecuencia y con ese cariño que pone en todas las cosas, un cariño rápido y como distraído: un cariño de médico que receta cariño” (1966: 47).

jueves, 2 de febrero de 2012

I

Acosada

Por el tedio,

Eva

como

ausente.

La serpiente

al pendiente.


II

Cuando Eva

desamparada

y lanzada

del paraíso

para siempre

el deseo

sufrió

su primera

excoriación.


III

La cortesía de la luz

una mentira más

del modelo paradisiaco

de la serpiente.


El enroque de

las tinieblas

algo más

que ánimos

y opiniones

del oneroso pago

de intereses vencidos.


La deuda,

hoy y siempre

una letra

de la cartera

vencida

del modelo

neoliberal.



IV

BODEGÓN TERRENAL


Al sentir Eva

En su tierna lengua

El óxido de la manzana.


El jardín de las delicias

Se cubrió

De útiles diversos

Y flores en ámbar

Que por la emulsión

de un lienzo metalizado

restauró su epicarpio

y el color caoba

de las semillas

de la poma

y pasó a formar

parte de otra

naturaleza muerta.


V


En un punto muerto

Cuando la resignación

ancló en el climax

el rejón de la serpiente

se enroscaba

en el árbol del mal.


Y Eva se atornillaba

En su apogeo daba crédito

E Indagaba como sufragar

El costo del fruto.

domingo, 15 de enero de 2012

mascara en la recamara

En el lienzo de la pared
de sus afanes reposa
un trozo de madera
añejo palo de rosa

hace bastante tiempo
que unas manos un dìa
dejaron el trozo limpio
para cualquier travesìa

el día menos pensado
apareciò en el tejdo
un escultor cansado

y puso en la madera
un rostro bien tieso
con mucha fantasìa

espera en pocos mese


en el quisieron

jueves, 8 de diciembre de 2011

Cuando la lechuza
emprende el reverso
un aire incierto
sacude el tiempo
y empaña la vela
que con su espiga
es ascuas ahuyenta
la mortaja
de un candelabro
aún viudo.

07-12-11

viernes, 2 de diciembre de 2011

Para no dejar de ver la exposición de Salvador Rodríguez


Últimos días para apreciar la exposición de Salvador Rodríguez en el
Congreso del Estado (Av. Hidalgo # 222 Guadalajara, Jalisco. México








Entre lo más destacado el cuadro de La señal en donde el pintor logra que todos los espectadores se detengan a recrearse en esa ambientación tan bien lograda y única, que solo un creador poderoso puede resolver en el lienzo. El gusto del público la disfruta y la aplaude al igual que nosotros.







Los temas y colores en la paleta de Salvador Rodríguez redondearon esta muestra que ud. puede disfrutar en estos últimos días, pocas oportunidades hay en nuestra ciudad para apreciar el arte y el buen hacer de tan notable maestro tapatío. No deje de ir a verla.