Porfirio Barba Jacob
Aeda colombiano (1883-1942) de personalidad in-
fluida por Saturno y Venus, al igual que el arte el
hombre también posee sus defectos, fue un poeta
añoso capaz de todo, su obstinación con tintes de
violencia no tuvo otra rienda que la desmesura.
Vino a Guadalajara en 1920, porque su amigo He-
liodoro Valle le proporcionó una recomendación
para el gobernador Vasilio Vadillo, y éste lo nom-
bró director de la biblioteca publica del estado, lo
que disgustó a nuestros intelectuales , incluyendo
a los del Centro Bohemio y Prensa Unida.
Acompañó a Vadillo a una gira por Sayula, y el va-
te colombiano compuso la Elegía a Sayula. Ambos
complementaban sus planes, que apuntaban para
donde mismo, gusto por escribir versos ,artículos
periodísticos y por la publicación de diarios.Vadillo
ahorraría su sueldo devengado como gobernador,
y al final de su mandato adquiriría una imprenta,
para publicar un periódico del cual Barba Jacob se
ría pieza importante.
Un año duró el sueño y ambos personajes se aleja-
ron de Guadalajara.
En sus últimos días, Barba fue un hombre lucido,
asaltado en cada verso por los demonios “Mi poe
sía es para hechizados, esconde tormentas, relám
pagos y aullidos.”
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