miércoles, 11 de abril de 2012

Un día rumbo a Talpa:
Primer día, dos horas y media de autobús y luego a la brecha para llegar a Lagunillas, pasas los pitayos ralos casi sin fruto, a veces el polvo te dice ¡échate esta! Las luces de las casitas y un pequeño Kiosco en Jayamitla y el polvo como queriendo opacar el brillo de la luna creciente a punto de llegar a su máximo brillo y esplendor de siglos, la desvelada hace que el cuerpo no halle el punto perfecto para el descanso. La lentitud del camión por la brecha intransitable irrita hasta los perros que deciden ladrarnos al paso. Una hora veinte minutos de brecha y tu nariz no tolera más el polvo, al fin, ya se ven las lucecitas de Lagunillas. Te estiras, buscas tus cosas, la bolsa guardada hace un año con tus zapatos y calcetines, te acuerdas que se te olvido el ánfora de aluminio. Desperezándote bajas del autobús y de golpe, sientes el frío de la primera semana de abril. De inmediato volteas al cielo, con su espectáculo único cuajado de estrellas muy cercanas. Varios de los que se bajan de autobús finalmente deciden no caminar el Obispo. Te acomodas los calcetines (puestos al revés) de siempre y los zapatos Hous Puppies que de seguro no te harán ampollas. Te pones a rezar al tiempo que preparas tu estómago, te concentras, agarras el máximo de aire, no ingieres nada dejando todo a que tu cuerpo responda al 100% y te colocas el sombrero, el paliacate, el gatorade y tomas tu lamparita, esa que ilumina el camino que Dios te ha designado. Y en cuanto distingues el camino serpeante rumbo a la cima sabes que llegó la hora. Dicen los chetos de Ameca que desde arriba del cerro del Obispo se ve el mar.


Y ahí vas, siguiendo a la luna casi llena en la madrugada, te percatas que el astro camina aprisa y que se inclina y poco a poco ira provocando el amanecer. Los ruidos son únicos: el pants tipo colegio Cervantes truena, tus pasos sin querer hacen ruido, una lechuza, los ojos de un burro amarrado cerca de una palapa y los infaltables perros, unos nos ladran porque según ellos invadimos su espacio, otros no. Y ahí vas con tu lamparita aquella que provoca los recuerdos, esa lamparita que usaban en los templos para iluminar el Santísimo. Y hoy al subir al autobús subí agachado, contrito, no quise voltear a ver los asientos porque de seguro me daría cuenta que mi padre no viaja con nosotros, pero traigo su foto en el pecho y eso me fortalece.

Pronto siento los estragos, mi cuerpo se deshidrata, el sudor me baña, llevo una altura alcanzada como de trescientos metros. La debilidad de mis pasos me dicen ¡Mejor regrésate, no vas aguantar las cuatro horas de camino! El ácido láctico no me ha molestado como otras veces, será que mi cuerpo se va acostumbrando, o será la tecnología de punta.

Pero tu espíritu y el saber que al llegar hay tacos y gorditas con café te impulsan. La luna acelera su paso hacia el ocaso y el sol amenaza con acabar con la obscuridad. Todo se reduce a que tú debilitado cuerpo obedezca, pero ya no funciona al 100%, y te vas administrando, volteas a ver el final y lo mismo, ¡Ya mero llegamos! Y caminas y caminas y parece que no se acabará nunca, es poco el tiempo que disfrutas estar subiendo y dices lo que queda es como subir la barranca y ¡zas, zas y zas! Y nada, todo igual, entre más subes menos señales de vida, te paras y volteas a ver las luces de Ameca, de Puerta de la Vega y el valle de Ameca que parece acabar con tu vista. La altura conseguida ya es considerable, pero ahora vamos paso a paso como en fila india.

Para un esfuerzo demandante tu mentalidad debe estar a tope, y la mía es desbordante, ingente.
¡Y tus fuerzas! Y tu deseo de casi un mes de estar subiendo el Obispo, y tus anhelos de romper tu propio récord y tus recomendaciones para acabar con el colesterol y el ácido úrico, y tus gestos y caprichos por sobreponerte a esta pequeña adversidad de subir a los 2800 metros que tiene el Obispo, y tu orgullo quién te lo quita. Son como tus señas de identidad, tu cultura, lo que aprendiste o alguien te enseñó. Y como puedes pero vas moviendo tus pies aunque ya para llegar no veas más que un pico y una lucecita en el puerto donde indica que ya llegaste. ¡Ay Dios dirá como le haces para bajar, lo importante es llegar a la cima y coronar tu esfuerzo! Tu mejor esfuerzo, como siempre como peregrino ejemplar. Hay muchos motivos para estar aquí, convivir con mis hermanos, ir al mar, dormir en el suelo (una delicia necesaria, aunque te canse) y disfrutar a mi familia y los amigos. (no sé porqué esta ves me dio por escribir, jamás lo pensé y en el trayecto no tomé ninguna nota) en fin, esa sensación de congratulación me invade, y hasta parece que aprieto el paso, pues sin sentirlo estoy arriba, sacó el celular y leo una hora con cincuenta y ocho. Tomamos una foto, otra cerveza y pido al señor de la carpa alcohol para curarme la herida de la mano (pues me caí y la rodilla y la mano tienen sangre) y vas para abajo. Mientras ellos se van pegados al vallado, para no perderse, yo sigo el camino de las camionetas que suben agua y víveres, veo como la luna empieza a marcar con precisión los tiempos, mis piernas comienzan a responder maravillosamente, mis músculos oxigenados no le piden nada a nadie, se me antoja tomarme una foto tocando la luna pero no hay nadie, voy solo. Cuando distingo ese monumento sin sentido que parece resbaladero, solo oigo las voces de César, Omar, Danny y Obdulia pero están como 700 metros atrás. Casi termino de bajar, ya escucho el ruido de autobuses y camionetas. Un vocinglero me llama la atención, después me daría cuenta que eran pequeños pelotones de ciclistas que aprovechando la bajada iban platicando. Cada romero trae su propia peregrinación, con o sin sacrificio, y cada quien cumple los días santos como Dios le da a entender.

Un mundo de reflexiones en la mente, tantas como el cúmulo de estrellas al amanecer. Que sí, que si no, que si vas muy solo, que si hace frío, que vas empapado en sudor, que las lucecitas de la Estanzuela se ven engañosamente cercas, que si la rondalla cantando "estaremos sin estrellas porque tute las r..." y ahí vas, bajando, salpicando las piedras.
Y todo esto que te esta pasando no tiene
que ver con nada, solo existe el paisaje, la obscuridad, tu imaginación y el frío que hace que camines para soportarlo de mejor forma. A no ser que tus hondas huellas digan otra cosa.
En eso aparece la carretera como alfombra a tus rendidos pies, como si su aterciopelada felpa fuera enviada desde el cielo para tí. Y zas, zas y zas tus pasos buscando rumbo, intentando tomar el mejor atajo, cruzas un potrero siguiendo a tres romeros que combaten con su caminar el frío, pronto los dejas y te encarrilas al rancho donde hay caballos y gallos, ahí tomas un atajo que te desvía como quinientos metros, pero el mismo camino te regresa al rumbo correcto, casi se esfuma la madrugada, el sol y la luna luchan por la supremacía, un ansía se apodera de tu estómago, el olor a tacos y gorditas hace que tus manos entumidas por el frío resistan, ya casi te ves sirviéndote un café, te haz tomado miles de tazas, pero como esta ninguna.
Los gallos cumplen con avisar sobre la inminente salida del sol, hay un momento crepuscular en que la luz de la luna llena y la del sol parecen medir fuerzas, mitad de la bóveda amarilla y la otra blancuzca. Ansías de que aparezca el río antes de cruzar la carretera que anuncia que llegaste a la Estanzuela, río y carretera son la suma exacta de tu objetivo y ese deseo con mezcla de orgullo de vencer a la adversidad, tus piernas cada vez responden menos pero el ímpetu y flor de la edad son más poderosos, ya clarea y el sol empieza su imperio de minas y vetas de oro. Tu cara refleja el rostro del muñeco de la risa, tus piernas están a punto de estallar y tu ánimo presiente que hiciste tu mejor esfuerzo, por ello sacas el celular, miras el cronómetro, tres horas cuarenta, lo apagas, no veo la cerveza que supuestamente venía imaginando con la que me recibiría mi mujer, pero llego al petate, le doy una vuelta como cualquier gato ronronero y luego me acuesto.(Por no decir caigo rendido) Aunque hoy es viernes esto me sabe a sábado de gloria. Al fin y al cabo son mis formas de pasar los días santos.
Ahora sé que quería decir José Alfredo en su canción: "Cuál de los rumbos será el mejor...".Peregrino que no canta, peregrino que jamás será escuchado. La Estanzuela, abril de 2012.


P.D. El próximo año les haré una crónica del espinazo, Dios mediante.

Juan Enrique Rodríguez B.

miércoles, 4 de abril de 2012

Guillermo Fernández
1939-2012

De "Bajo lave",1983 .

Pero finjo no mirar
tu infinito menú de máscaras
cortejándome sin tregua
de un tiempo a esta parte
te pones la de vía bezzecca
allá donde desciendes
en una calle ciega
que los hados parecían
habernos concedido
allá donde las hidrias
de las lilas volcarán
año tras año
un reseco vacío
donde se hunda la figura
del sol naciente
terco en su paso de cangrejo.


sábado, 10 de marzo de 2012

85 poetisas jaliscienses

Ya esta a la venta 85 poetisas jaliscienses, se pueden adquirir en Av. Juárez N° 582 o en Calle Morelos y Américas,(puesto de periódicos). He aquí una muestra:

PROCESO

Entonces

de ser tan sólo luz

brotó la sombra

y surgió el hueco

luego el espacio

y finalmente

el eterno vacío

interminable...

Armida del Pilar (1954)

Yo, Alicia

me empeño en no reconocerme.

Me levanto las faldas de los ojos

por encontrar la piedra que me ciega.

Me abro los armarios de la sangre

encuentro chapas falsas

equívocas, violadas.

Me busco por debajo

de la cama.

Recito a la Oruga

“Usted es viejo, padre Guillermo”.

Y sólo encuentro

la Alicia de palabras

al revés.

¿Quieres que te lo cuente

otra vez?

Érika Ramírez Diez (1962)

Hay piedras

formadas como uvas

cayendo en la humanidad

de la sangre.

Oigo tu voz larga

de aliento azul.

Amo tu boca abierta

donde entran grillos

donde entro cuando ríes…

No me muevo

temo gritar

despertarte.

Desprenderme las alas

y decir

que te vi dentro.

Esperanza Gama

FRAGMENTOS

La punta de mi lengua

se ha quebrado en el espejo,

ahora las palabras no me alcanzan.

Me agoto

entre tantos perfiles confundidos.

miércoles, 7 de marzo de 2012

Hoy comienza a circular Tres plazas, una plaquette con tres minificciones, sobre aspectos de la gente de hoy y cuyos personajes pertenecen a una ciudad real: Guadalajara. Ciudad que de tan real poco aparece en la prosa jalisciense.La edición casera consta de 40 ejemplares numerados.

He aquí un fragmento:

y no le alcanzó el interés para percatarse de la su-

ma del resultado, una ráfaga en su imaginación lo

traspasó. ¡Eso es!

Llegó a su casa eufórico. Aventó los periódicos al

sofá y se dirigió al estudio.

Sacó del armario un puño de papel y se sentó a

escribir en la flamante máquina. No se extrañó de

su rito de cuando se sentaba a escribir. Muy altera-

do, tecleo y tecleo como si fuera un novel autor.

Apenas iba a la mitad del escrito y se le perdió una

palabra, hizo sin querer una pausa. Y entonces se

preguntó por qué estaba escribiendo un cuento.No

halló respuesta a la mano, la palabra extraviada le

demandó su total atención. Se encaminó a la coci-

na, embargado en sus pensamientos, encendió la

estufa y puso agua para tomarse un té, sabedor de

que no podía tomar más café, pues aún permane-

cía en un estado alterado. Ya más calmado buscó

la bolsita de la infusión y la introdujo en el agua hir-

viendo hasta obtener el color deseado.

Con la taza de la bebida en la mano, se dirigió al

estudio mientras el agua al tornasolarse derramaba

el aroma por los cuatro puntos cardinales del salón.





Juan Enrique Rodríguez B.

TRES PLAZAS

Ediciones Tinta Guadalajara 2012







lunes, 5 de marzo de 2012



  • Gabriel Zaid "A López Velarde, la Revolución le dio esperanzas frustradas. A Reyes, lo dejó huérfano de un padre militar que pudo ser presidente. Leduc fue telegrafista en la Revolución. Gutiérrez Cruz fue un católico de hoz y de martillo"

  • Carlos Gutiérrez Cruz era un gran poeta, quizás sea el único gran poeta revolucionario de la época moderna en México, ya que el extraordinario Ramón López Velarde no podía ser clasificado como tal aunque ninguna poesía, como la suya, ...Loló de la Torriente,


  • Hay que tener mucho cuidado, y también quiero dejar bien grabada esta idea en ustedes,, la poesís no depende del temas, la poesía es n ueva por su forma de expresión. Por ejemplo, el gran poeta de México es López Velarde, no Gutiérrez Cruz.¿Por qué? Porque López Velarde fue a la raíz de su expresión, y no al tema, que es una cosa exterior.Lezama Lima