Los sesgos de el catecismo de Puga y Acal fueron odiados por los CONTEMPORÁNEOS, y el estudioso tapatío acaparó miradas y recuerdos de todos ellos;"Pero ¿cómo iba yo a saber que crecería tanto/ o que Brummel duraría tanto?".
El primer odio
Yo sabía recitar Fusiles y muñecas
y la Serenata de Schubert y A Byron,
pero en la librería de mi casa
estaba un libro de don Manuel Puga y Acal,
Poetas contemporáneos —188...—
en que se destrozaba a mis ídolos
y yo odié terriblemente a don Manuel Puga y Acal.
Después no he sabido más de Peza,
ni del Duque Job, ni del otro
y hasta hubiera olvidado a su agudo crítico
de Guadalajara.
Lo he tratado; es gordo,
ya no usa bigote ni escalpelo de la crítica
ni seudónimo, y es Secretario de la Universidad;
hasta me ha saludado alguna vez.
Pero ¿cómo iba yo a saber que crecería tanto
o que Brummel duraría tanto?
S.Novo
Lo que nunca llegaron a afirmar los coetáneos. hay quien hoy lo asegure por más que no exhiba ninguna prueba. ya no documentaría. pero ni siquiera proporcionada por la lógica. Poinsett--se supone---- fué autor del "asesinato de Iturbide": "Si se reflexiona-decía don Manuel Puga y Acal-en que, desde su regreso a los Estados Unidos. Poinsett debe haber sido el consultor de su gobierno en todos los asuntos mexicanos; en que el previsto regreso de Iturbide podía hacer fracasar los planes de ese gobierno. y en que don Bernardo Gutiérrez de Lara, quien, como diputado al Congreso de T amaulipas. votó la muerte de Iturbide y, como gobernador del mismo Estado. ordenó su reclusión. era el mismo que en 1812 había capitaneado una expedición de aventureros yanquis para apoderarse de Texas. se tendrá algún fundamento para admitir como probable que Gutié- rrez de Lara, cuyas relaciones con el Gobierno de los Estados Unidos seguían siendo cordiales, no sólo acató la ley mexicana que condenaba a Iturbide si volvía a pisar territorio de su 'patria. sino que satisfizo, además, los deseos que sus amigos de Washington le habían previamente manifestado." Parece imposible que un historiador de la seriedad de Puga y Acal haya sido capaz de urdir tantas falsedades en tan breves líneas. Una acusación de esa índole nadie se atrevería a consignarla sin exhibir la prueba documentaria.
Lo que nunca llegaron a afirmar los coetáneos. hay quien hoy lo asegure por más que no exhiba ninguna prueba. ya no documentaría. pero ni siquiera proporcionada por la lógica. Poinsett--se supone---- fué autor del "asesinato de Iturbide": "Si se reflexiona-decía don Manuel Puga y Acal-en que, desde su regreso a los Estados Unidos. Poinsett debe haber sido el consultor de su gobierno en todos los asuntos mexicanos; en que el previsto regreso de Iturbide podía hacer fracasar los planes de ese gobierno. y en que don Bernardo Gutiérrez de Lara, quien, como diputado al Congreso de T amaulipas. votó la muerte de Iturbide y, como gobernador del mismo Estado. ordenó su reclusión. era el mismo que en 1812 había capitaneado una expedición de aventureros yanquis para apoderarse de Texas. se tendrá algún fundamento para admitir como probable que Gutié- rrez de Lara, cuyas relaciones con el Gobierno de los Estados Unidos seguían siendo cordiales, no sólo acató la ley mexicana que condenaba a Iturbide si volvía a pisar territorio de su 'patria. sino que satisfizo, además, los deseos que sus amigos de Washington le habían previamente manifestado." Parece imposible que un historiador de la seriedad de Puga y Acal haya sido capaz de urdir tantas falsedades en tan breves líneas. Una acusación de esa índole nadie se atrevería a consignarla sin exhibir la prueba documentaria.
No hay comentarios:
Publicar un comentario