viernes, 22 de septiembre de 2017

         XI
Estaba yo en eso
De las figuraciones
Luego de ingerir
La primera taza
De café.

Cuando al desparramar
La vista, observo
A uno de esos parroquianos
Que de vez en vez
Asisten a el café
A degustar
Y gustarse.

El asunto es que el tipo
O la tipa, nadie sabe
Tomaba la taza del café
Por las asentaderas
Luego la acariciaba
Es decir, tallaba
Sus manos,
o los miembros
dedos y demás, por todo
El recipiente
Exclusivo para líquidos,
bueno eso creía yo.
Luego iba recorriendo su cuerpo
 con delicadeza y paso a paso
Lentamente
Muy lentamente
Como cerciorándose
De todo lo que iba
Reconociendo.
Luego volvió la taza a la mesa,
Seguramente,
Apurado por lo caliente
Del utensilio.
Y yo asombrado,
Pero cuando retomó
el objeto del deseo,
entró en éxtasis.
No lo creí
Empezó a besar el cuerpo
No daba tragos,
sino que daba besos
al recipiente y al líquido.
No conté los besos
Me hubiera gustado
Hacerlo.
Pero, luego supe
Para regocijo del mundo,
que todo mundo lo sabía
y que no era la primera
Vez que lo hacía. 

viernes, 15 de septiembre de 2017

Tuvimos un amigo
por quince años en el café
que un día nos pidió donar sangre
para el trasplante de su hijo.

Fuimos todos
y troche moche cumplimos
y una vez nos tocó ver el resultado
de nuestra solidaridad altruista.

Después no supimos más,
ni del donante ni del trasplantado,
pero desde entonces, cada vez
que llega un nuevo contertulio
a nuestra mesa,
los que fuimos donadores
nos volteamos a ver como diciendo:
"No será este uno de esos que piden sangre"
Cuando estas
solo en la mesa
del café, es fácil
entablar un monologo
con dios mismo.
Lo difícil es tener
que soportar
a más de algún necio,
que con mala educación
se entromete
en una plática que no es suya.
Moraleja: Señal que ni Dios
puede con los metiches.

miércoles, 13 de septiembre de 2017

El líquido del café
es un combustible
o sea,energía
no renovable, 
será por eso
que al actuar
se empodera
y suele nutrir
la luz del alma.