viernes, 15 de septiembre de 2017

Tuvimos un amigo
por quince años en el café
que un día nos pidió donar sangre
para el trasplante de su hijo.

Fuimos todos
y troche moche cumplimos
y una vez nos tocó ver el resultado
de nuestra solidaridad altruista.

Después no supimos más,
ni del donante ni del trasplantado,
pero desde entonces, cada vez
que llega un nuevo contertulio
a nuestra mesa,
los que fuimos donadores
nos volteamos a ver como diciendo:
"No será este uno de esos que piden sangre"

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