sábado, 7 de junio de 2014

Soliloquio

Al Madoka entraban a vender o a realizar su trabajo muchos personajes extraños. El más singular, sin duda era "soliloquío", un señor de mediana estatura, ya pasaba de los cincuenta de edad, de cuerpo más bien enteco, de ojos verdes, se peinaba todo el escaso pelo hacia atrás. Diario vestía traje, sin corbata y llevaba consigo un maletín tipo valija, de los que antes llevaban los médicos. Llegaba al café a hora indistinta, tomaba su café despacio, casi siempre con las piernas cruzadas. A cada sorbo aumentaba su ansia y comenzaba a hablar, sus discursos eran interminables, dos tres horas y hasta más, utilizaba muchos las manos para dar énfasis a lo que decía, por lo demás eran palabras coherentes, tal vez, y debido a su desliz pocas veces alguien lo acompañaba en su mesa.
Luego extraía del maletín herramientas, pinzas de electricista, pinzas de punta, desarmadores, pinzas convencionales y demás instrumental, lo característico es que la mercancía era de procedencia alemana.
Nunca vi que vendiera nada, pero eso sí a todos los clientes del café les ofrecía sus utensilios de acero.Volvía a sentarse y regresaba a su interrumpido discursos, hasta alguién, alguno de sus conocidos se ofrecía y pagaba su café.

jueves, 1 de mayo de 2014

De próxima publicación en Tinta #42

Al café Madoka asistí diariamente desde 1978 hasta 1993, y estas son unas anécdotas, que pertenecen al libro: "Los cafés bohemios de Guadalajara".


En tiempos actuales en Guadalajara varios establecimientos como el Café Madrid que abrió sus puertas en 1955.  El Madoka preferido por los amantes de los juegos de mesa se fundó el 4 de mayo de 1959 por Faustino Trejo de la Rosa, ...

Cuatro anécdotas
1-. Alfonso Toral, iba dos veces al día al café, a mediodía y volvía por la noche en ocasiones acompañado de su mujer.
Un día platicó que siendo todavía su novia, su futura mujer lo invitó a su casa a celebrar el cumpleaños del futuro suegro, entonces Toral en su devaneo, hizo partícipe a su novia-
-¿No sé qué regalarle a tu papá?
-¡Humm!
-¿Le regalare unos pañuelos?
-No, ya tiene unos bordados con la inicial de su nombre.
-¿Bueno le llevaré una loción?
-No, esa se la va a regalar mi mamá.
-¿Entonces le obsequiaré una cartera?
-Esa sirvió para agasajarlo en su anterior cumpleaños, lo siento.
-Y muy sabiondo Toral, con tono decidido concluyó: ¡Entonces le regalaré un libro!
-Su novia, con firmeza espetó “No, ya tiene uno”.

Otra  que platicaba Toral con su estilo pausado, torvo a veces, era aquella    de las monjitas que se dedicaban a bordar las iniciales del cliente en los pañuelos. Toral llevó el suyo y quedó boquiabierto del trabajo, no podía creer el ver su inicial garigoliada adornando su paño. Luego que pidió el precio del trabajo se enfadó, le cobraron “un peso”. Y toral se irritó más, y
les dijo como “un peso”, pensando que el trabajo valía muchísimo más.
-¿Y porque cobran un peso?
-Entonces la superiora explicó, al sorprendido Toral que no cabía en sí,
“es que no sabemos hacer pesos”, solo bordar”.


2-.El Gal
Todos sabíamos que en la Perla Tapatía, si había una exposición de algún pintor, el qué sea, podía faltar medio mundo, menos el “Chubasco”.
Gabriel llegaba al café a cualquier hora, pero llegaba. De todos era el único que no sabíamos a qué horas  aparecería. Hacía recorridos larguísimos y te lo encontrabas por todos lados, en los tacos, en las cantinas y hasta en la cárcel. Allá fue a parar, después que acababa de llegar nuevamente a Guadalajara y un pleito en el estudio de un pintor tapatío lo remitió a chirona.
Ruiz Mercado fue a visitarlo. Entonces Gabriel se puso contento y le pidió a Pepe Ruiz  que le llevara algo ligero para leer, le dijo, " por lo menos tráeme algo de Kafka".

Cuando salió  de la cárcel inmediatamente se dirigió al café. En el momento de su arribo pasaba un automóvil con el estéreo a todo volumen tocando la canción del “Chubasco”, Raúl Caballero al ver al Gal entrar al café, le dijo: “llegaste como el Chubasco”.
Y desde entonces no se pudo quitar ya el apodo.

3-. Rulfo protagonista de tele novelas.
Un buen día, llegaron Rulfo y Ramón Rubín al café y estaba ocupada la mesa en la que se sentaban siempre. Quedaron acomodados algo lejos de la caja. En eso entró una llamada telefónica y la cajera grito: ”Juan Rulfo”. Pasó un buen rato, el teléfono descolgado y Rubín y Rulfo enfrascados en la plática.
Biby, así se le llamaba la cajera que seguía entretenida. Entonces Arturo Suárez se levantó y fue hasta la mesa de los amigos cafeteros. Y refiriéndose a Juan le dijo “Maestro, le llaman por teléfono”.
Colgó Rulfo el teléfono y Arturo fue con Biby a la Caja. Y le preguntó:”de verás no sabe quién es Juan Rulfo”.
- No, repuso Biby.
- Pero si sale en casi todas las telenovelas.
- ¿…?

martes, 18 de febrero de 2014


                         MIS VEINTIÚN POETAS JALISCIENSES FAVORITOS
                                                       -Primera parte-
                                                       Juan Enrique Rodríguez B.


                                                                Lo hinchado cansó, y la política hueca rudimentaria, y
                                                                                      aquella falsa lozanía de las letras que recuerdan los               
                                                                                      perros de Cervantes. Es como una familia en América
                                                                                      esta generación literaria, que principió por el rebusco
                                                                                      imitado, y está ya en la elegancia suelta y concisa, y en
                                                                                      la expresión artística y sincera, breve y tallada, del sen-
                                                                                      timiento personal y del juicio criollo directo, el verso
                                                                                      para estos trabajadores, ha de ir sonando y volando. El
                                                                                      verso, hijo de la emoción, ha de ser fino y profundo como
                                                                                      una nota de arpa. No ha de decir lo raro sino el instante
                                                                                      raro de la emoción noble y graciosa.

                                                                                                José Martí
Toda obviedad merece a veces una aclaración pertinente, y también supone una delimi-
tación de los alcances a los que el estudio en cuestión se refiere.
El punto atañe a todo aquello que a principios de siglo, al hablar de poesía, se discutía y finalmente se tomaba partido sin importar el entorno y si un mucho a la poesía en boga.
Para esta serie de entregas elegí 21 poemarios, y hablar de ellos supone, en algunos casos homenajear a quienes yo considero con bastantes méritos para sustraerlos.
Que porqué esos y no otros, que si fulanito es mejor que zutanito y que éste me gusta más que aquél, en fin en gustos la poesía impone y dispone.
No tomé en cuenta a poetas que publicaron en otros lugares antes que en nuestros medios, y si elegí a aedas que preferentemente publicaron en nuestra tierra, caso de Garfias y González Martínez.
Tampoco apetezco entrar en aquello de que si escribían apegado a formas tradicionales, sonetos, redondillas, décimas, etc.
Los Primeros 20 años del siglo XX   la tierra tapatía fue prodiga en trabajos poéticos, tanto como la generación anterior*. Por Guadalajara pasaron en largas estancias Villaespesa, Fernando Celada, Valle Inclán, Núñez y Domínguez, Emilio Uribe Romo, Jesús Soto, Eduardo J. Correa,  Barba Jacob y otros que serían largo enumerar.
Sin embargo los poemarios fueron pocos. También se cuenta a los jaliscienses que pasaron por Guadalajara en su transito a la capital y allá fundaron revistas, el caso de González Guerrero y Basilio Vadillo.

Otro asunto supone aquellos poetas como Antonio Zaragoza que a comienzos de siglo terminó en segundo  lugar nacional en un concurso de un periódico capitalino para ver quién era el mejor poeta de México.

viernes, 20 de diciembre de 2013

                              Ma. Esther Arroyo Amador

De apellido ilustre, esta poetisa publicó en 1971 "Lira de un ideal", con prologo de Pbro. Francisco Fernández que posteriormente sería sr. Cura de Atemajac del Valle y también del templo de San Juan De Dios.
Ella fue una luchadora social que trabajo a favor de las obreras, su madre Fue Ma. Dolores Amador homónimo de la poetisa que se juntaba en Lagos de >Moreno Con Azuela, Reyna y Glez de León.
Ojalá y todo esto tenga oportunidad de esclarecerlo.

                                                         FANTASIA

                          PORQUE CADA REFLEJO PARPADEANTE
                          QUE DE LUCES TAPIZA EL FIRMAMENTO
                          ME PARECE SORTIJA DE DIAMANTE
                          QUE ENGALANA CON SU BRILLO AQUEL MOMENTO.


martes, 22 de octubre de 2013

LOS CONTORNOS RASPOSOS...

El gato siempre supo que los contornos
rasposos y fríos de las estatuas
eran mil veces mejor a lo gélido
de los retratos en sepia romana.

Por ello desde su infancia
y su juventud rebelde
odiaba que alguién lo inmortalizara
en algún material que terminaría
tarde o temprano siendo vil chatarra.

Y pese al desacuerdo con su psiquiatra
no reparó en gastos para ponerse a escribir.
Comenzó con parodias como aquella
del kiosco de mariquita con un manton de tisu.

Pero pronto evolucionó a la poesía moderna
con singular éxito y reconocimientos
pero cuando entró a las listas de los cinco
mejores poetas del momento.

Hizo declaraciones que por poco
le cuestan la carrera y la bohemia
A los periódicos declaró dos que tres
netas y hasta se escuchó jactancioso
luego adoptó pose de rebeldía
y terminó como un consumado bardo maldito.

Y otra vez quedó listo para que su psiquiatra
los remoldeara de acuerdo a la moda en Roma.
Y muchos días anduvo alzadito y baladrón.

Y cuando llegaron a entrevistarlo
los de la revista Vanidades, el celebre
poetilla se le ocurrió salir con la jalada
de: “imagínese que escritor soy
que cuando conduzco por avenidas
y me atoro en un alto. Saco mi libreta
para tomar notas y escribir citas breves.
Cambiando hasta de voz añadió. Si sólo fuera
un guapo, sacaría mis enseres de pinturas
para maquillarme.

domingo, 11 de agosto de 2013

Adriana Leal

                                                                  Adriana Leal

De raigambre tapatía, habita por los rumbos de San Juan de Dios y joven aún publica "Flor de humo*" una plaquette en la que recorre su cuerpo en plena efervescencia.Trasunto por los caminos autobiográficos en donde mezcla su erotismo de musa ámbar, y mariposa que por las mañanas acaba en el desengaño.Sus poesías empapan y sudan en la urbe y juguetean con los objetos de una urbe cada vez más remisa a la asistencia e insistencia amorosa. Voz que arranca un suspiro y convierte el aire el cálido rejuego de los miembros apetitosos de la hembra.Su liquidez alcanza a salpicarnos de rocío:
                                                             
                                                              Ave María, sin semilla
                                                              tu vientre
                                                              ...
                                                              Ave María, brota mar de
                                                              tu flor,
                                                              ronda el insecto a libar
                                                              de tu sabor.

De su largo caminar por la metrópoli nacen sus versos de mayor inspiración, son pareados y cuartetas arrancados como con las uñas de su piel.

                                            A raudales voy montándome, febril y desplumada
                                            en la fogata que es ahora la tierra
                                            en que se posan mis nalgas abierta,
                                            y mi piel empieza a incendiarse.

Una muñeca efervescente como flor de humo que a punto esta de provocar un incendio que amenace al sexo opuesto y demás alimañas que habitan nuestro planeta.

* Flor de humo
Colección Alimaña Drunk
Guadalajara ,1996, 32 págs.