Por si acaso
no estoy
dejas recado
con mi soledad.
14/03/15
sábado, 14 de marzo de 2015
miércoles, 17 de diciembre de 2014
LOS PIES DEL
GATO
Vi a un
gatito en la azotea
persiguiendo
un ratoncillo
¡Ay que
pilló!
La lengüita
relamía
los pelillos
erizaba
y las garras
extendía
pero el
ratoncito salta.
El ratón le
cierra un ojo
metiéndose a
su agujero
y desde
dentro le grita
¡Gatito tan
pendenciero!
El gatito no
descansa
se dirige a
la cocina
un pedacito
de queso
se roba de
la buhardilla
y lo acerca
cuidadoso
al olfato el
ratón.
El ratoncito
goloso
del queso
sabe el sabor
¡Qué rico
huele Dios mío!
Al queso, me
acerco yo.
Con cuidado
saca un ojo
un poco del
agujero
el gatito está
escondido
¡Sólo el
aroma del queso!
la panza el
ratoncito
está sintiendo comezón
mirando ese
blanco queso
del agujero
salió
el gato que
lo vigila
en un rincón
escondido
saca su
ligera zarpa
atrapando el
ratoncito.
Aunque esté
llora y súplica
el gatito se
hace el sordo
lo agarra
por la colita
y lo mira
con asombro.
Pancita del
ratoncito
por glotón
vas a caer
si hubiera
sido sensato
del gato verías
los pies
Hay moraleja en mi cuento
pues las trampas debes ver,
siempre tener cautela
el engaño comprender,
si como el ratón te guías
sólo en la forma y olor
caerás en la trampa un día
que el gato puso al ratón.
Martha E: Martín del Campo
jueves, 30 de octubre de 2014
EL SENTIR DE DOS ALMAS.
Yo seré para ti cuando me vaya
el mar, la luz, la música y la aurora.
Tu serás para mi cuando te vayas
el mar, la obscuridad, la muerte y las tinieblas.
Mar en tus ojos hay, musgo en los míos
ansia de vivir habrá en tus ojos
ansia de morir habrá en los míos
Habrá luz en tus ojos, música y aurora
habrá amor en tu alma, alegría seductora
pero en la mía tan solo, tinieblas segadoras.
Enero 25 de 1950.
Milagros Villegas Orozco.
Del libro "Memorias de poemas" E/A. Gdl. 2011.
sábado, 25 de octubre de 2014
7
Los posos de café
Los posos
de café como un método tradicional, visual y
atractivo “los símbolos que se encuentran en las paredes son sucesos del
presente y hablan del trabajo, dinero y casa;
y el fondo de la taza se
relaciona con el pasado.”
Un rasgo de la
plática del café son todas aquellas posibilidades que no nos brinda la lectura,
pues esta nos conduce a finales cerrados. En cambio la charla abre todas las
circunstancias, todos aquellos sentidos figurados que carcomen todo lo anecdótico,
que transportándose por lo probable van desenfrenadamente amontonándose en lo
incierto. Las recurrencias conforman las historias que se tejen y destejen, pues
hacen uso de la información más impertinente y proclaman mentiras como si
fueran tropos auténticos y únicos.
Los nuevos
modismos no aportan a la discusión. Nuestro recatamiento sigue guardando las
distancias y la moderación del habla. No hay comparación entre la voluptuosidad
de entonces y la presente jerga de perdida de respeto absoluto. El habla se ha
contaminado y los cholos, los libros y el arte pertenecen por contaminación a
la legión de la cultura de supermercado
Le Bateau ivre
Desde
el primer día que vimos la luz como editores de la revista Tinta en nuestra mesa del Madoka reinó la teoría literaria, ni las
frivolidades de la plática opacaron la atención que nos merecían los nuevos
movimientos literarios, lo mismo que las recientes publicaciones locales. Fue
un festín que encauzó vocaciones, casi la totalidad de los participantes siguen
publicando sus textos.
Sólo
que los tiempos ya no coinciden, hoy día vives más lejos, vende café en todas
las tiendas, oxxos y demás, los parroquianos viven en cotos, los amigos
fracturaron sus intereses y las tertulias, lo mismo que la conversación fueron
aniquiladas por la tv ,el Facebook y el twitter. Los libros y revistas son electrónicos
o digitales. Y si la deficiente luz del Madoka opacó nuestra juventud, también
postuló nuestro trabajo editorial. Ahora la claridad tomo el tono de las canas,
y nuestro cabello son el símil del párrafo claro y los versos nítidos.
viernes, 17 de octubre de 2014
Carta de Rulfo a Clara Aparicio
México, Enero 10 de 1945
Cartas
México, Enero 10 de 1945
Muchachita:
No puedo dejar pasar un día sin pensar en ti. Ayer soñé que
tomaba tu carita entre mis manos y te besaba. Fue un dulce y suave sueño. Ayer
también me acordé de que aquí habías nacido y bendije esta ciudad por eso,
porque te había visto nacer.
No sé lo que está pasando dentro de mí; pero a cada momento
siento que hay algo grande y noble por lo que se puede luchar y vivir. Ese algo
grande, para mí, lo eres tú. Esto lo he sabido desde hace mucho, más ahora que
estoy lejos lo he ratificado y comprendido.
Estuve leyendo hace rato a un tipo que se llama Walt Whitman
y encontré una cosa que dice:
El que camina un minuto sin amor,
Camina amortajado hacia su propio funeral.
Y esto me hizo recordar que yo siempre anduve paseando mi
amor por todas partes, hasta que te encontré a ti y te lo di enteramente.
Clara, mi madre murió hace 15 años; desde entonces, el único
parecido que he encontrado con ella es Clara Aparicio, alguien a quien tú
conoces, por lo cual vuelvo a suplicarte le digas me perdone si la quiero como
la quiero y lo difícil que es para mí vivir sin ese cariño que ella tiene
guardado en su corazón.
Mi madre se llamaba María Vizcaíno y estaba llena de bondad,
tanta que su corazón no resintió aquella carga y reventó.
No, no es fácil querer mucho.
Juan
lunes, 22 de septiembre de 2014
Cuartel general en Yautepec,
agosto 21 de 1914.
Sr. Dr. Atl
México, D.
Sr. Dr. Atl
México, D.
F.
Muy estimado señor:Recibí la carta de usted de fecha 18 del presente y le manifiesto que con gusto recibiré al señor general Lucio Blanco para tratar asuntos relacionados con la causa del pueblo, y cuando lo desee puede pasar al cuartel general de la revolución en Yautepec, en donde tendré el gusto de estrechar su mano y hablar con toda franqueza con él, pues siempre lo he considerado hombre patriota y honrado desde que se levantó en armas.
Ha sido muy satisfactorio para mí que los señores generales Blanco, González y otros jefes estén dispuestos a ayudar con su contingente a la realización de la gran obra popular que se está emprendiendo, por lo que puede darles mis más sinceras felicitaciones, pues vuelvo a repetir a usted que si no se realiza el programa del Plan de Ayala, la guerra tiene que seguir hasta su fin.
Agradezco a usted que se haya molestado al proporcionar a las tropas del C. general Pacheco los víveres de que me habla.
Deseo que usted se conserve bien y soy su afmo. atto. y s.s.
Emiliano Zapata
viernes, 5 de septiembre de 2014
La
posada del Madoka
No sé
a qué se deba el hecho de que todo mundo hablara de la posada del Madoka. Como
ya dije no había invitados, ni convocatoria, ni se rechazaba a nadie. Tampoco
era una fiesta, si acaso era lo más parecido a una borrachera. Fue celebre
porque con el tiempo llegaron a concurrir hasta veintidós personas, incluidos
vendedores y gentes que nada tenían que ver con la cultura.
De
eso puedo hablar con calidad porque me tocó convivir en las primeras diez dizque
posadas.
El
evento permaneció vigente y alcanzó su regularidad toda la década de los
ochentas y parte de los noventas.
Lo
interesante es que el ambiente del Madoka, con sus distintas secciones, con sus
clientes muy mayores de edad, (El café de los viejitos, como se le conoce
también) y nosotros ocupando esa atmósfera esos espacios, con el atrevimiento
y con el derecho de ser asiduos, sin embargo, al día siguientes nos preguntábamos
todos ¿A qué horas te fuiste? ¿Y no te dijeron nada? En referencia a los
encargados del establecimiento.
El
suceso se originó porque, el día de nochebuena, iban llegando los parroquianos
y comenzábamos a tomar cerveza, en las dos primeras ocurrió lo mismo, a la mesa
estaban José Veloz, Arturo Suárez, Pablo Flores, García Limón, Arturo Santana y
el que esto escribe, la mayoría no tenía donde pasar nochebuena, ni compromiso,
ni invitación a cenar. Era pues un corro relajado. Enseguida llegaba Eugenio Ruiz
con una bolsa de nueces. Ese día, solo ese día podíamos meter botana sin que
nos cobraran “descorche”. Luego se comenzaban a acercarse conocidos a dar el
abrazo acostumbrado por navidad y año nuevo, entonces sucedía que muchos se
quedaban en nuestra mesa.
El
antecedente, es que nosotros sabíamos que los asiduos al café Treve, se quedaban
en el establecimiento, pues después de las nueve de la noche, del día 24, (Ramón
Valdivia, el dueño) sacaba las botellas y a los clientes les regalaba el vino.
Entonces nosotros como que por envidia, por imitar o por no quedarnos atrás,
discurrimos en tomar el café por la noche, claro sufragando el costo nosotros.
Después
se corrió la voz, y muchos extrañados de que nos permitieran realizar ese
evento en el café, después, con los comentarios y la sucesivas ediciones del
evento, se acostumbró citarnos ahí, con amigos y conocidos para desearnos
felices fiestas.
La
mayoría de los eventos eran agradables y muchos llegaban, tomaban una cerveza y
se iban, pero otros nos quedábamos hasta que nos corrían, después de las once
de la noche.
Lo
cierto es que después, todo mundo preguntaba quién fue a la reunión, y muchos
que no asistieron hablaban de la tertulia como si hubieran estado. Y eso los
comentarios hicieron que se hablara de la “posada del Madoka” en revistas y
periódicos, y que fuera motivo de conversación.
A los
que venían de fuera de la ciudad, sobre todos a los de la capital, les parecía
inaudito, que concurrieran a esa reunión los del taller literario, los de la
normal superior, los de filosofía y letras y los asiduos a otros cafés pero
interesados en la literatura y de las publicaciones marginales. Porque la
mayoría de los asistentes íbamos a dicho sarao, no porque nos interesara la
jugada de dominó, backgammon, ajedrez,
juegos de naipes o las atmosferas diversas del establecimiento, y si dábamos
paso a que todos portábamos la insignia de haber colaborado en revistas
marginales o por lo menos haber editado una plaquette.
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