martes, 6 de noviembre de 2012

La realidad del gato


Lo mismo maulla que calla
o se vuelve pieza de decoración
es múltiple y omnisciente
el gato en su realidad.

Un trono le erigieron
en el estante de la sala.

Un rincón en el museo de la azotea
y un territorio en la gatera
y miles de subordinados
màs gatos que él.

Su naturaleza cambió
con la llegada del cubismo
y el surrealismo.

Hoy el gato apolillado
no hay quien le ofrezca una silla
menos un sillón mullido.

Y el celebérrimo gato
épico en la narrativa
bricolaje de la poesía,
candil en noche de luna
paje del león de Nemea
absurdo personaje de Poe
simpático mito de Edipo
eterna compañía de la tía soltera
asolador de los roedores de Troya
delincuente que cegó a Tiresias
y cínico trajeado que cuando mucho

llegaste a ser un acertijo
del nuevo sexenio
para que te conservaran
como carta de la lotería
con la que mi abuelita
entretiene a sus nietos.

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