jueves, 8 de noviembre de 2012

Sr. Don Gato”.


El gato inmaduro y soberbio
a todo mundo
le llamaba idiota.

 En su arrebato juvenil
pensaba en la intransigencia
en el espíritu de amplio criterio
en la independencia
como postulados que normaron
su vida.

Muy joven supo que hay que luchar
por los atributos que el cuerpo necesita.

Ya maduro buscó afanosamente
concretar sus pensamientos recurrentes.

Hubo muchas cosas que le costaron un huevo
y otras que le costaron un peso,
por más que los huevos alcanzaron
en sus mejores días un sobreprecio.
Y que lo mejor de la vida
es gratis.

Pero el día que vio a la gata
con muchísimo dinero,
todo le valió madre.

Hoy día llega al banco
y la mejor empleada sale a recibirlo.
Diciéndole: “Qué se le ofrece
Sr. Don Gato”.

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