lunes, 13 de julio de 2020

memorias covid-19


Aire fresco
Nuestras pretensiones son de alta calidad, emitimos tantos elementos de contagio a la atmósfera que pagaríamos por conseguir aire fresco. Pero el coronavirus corre por dos vías, una en lugares cerrados por ello lo atacamos encerrándonos, y también en superficies. El aire fresco difícilmente mantiene la propagación del virus de manera estable.
Las cosas siguen mal, no puedes permanecer largo tiempo en tu microcosmos, de vez en cuando necesitas el escape, a dónde, a ninguna parte, esos pensamientos solo buscan mantener en actividad la mente. La búsqueda de salir absuelto del castro es mostrar que no estas convaleciente, que estás más vivo que antes, mejor armado, mejor equipado, con mejor salud.                                                                                                                           Ahora en lo que estamos pensando, es que en nuestra casa se cuente con una sala para recibir visitas. Que los atrevidos a visitarnos no penetren en los lugares que nosotros ocupamos habitualmente.
Tenemos una familia todos contagiados, dice el periódico Informador en su portada, que sólo recibieron tres visitas: “un repartidor, dos hombres que le instalaron un vidrio y una sobrina que los visitó”.-Ninguna persona usaba cubrebocas, añadió.
Que le pasó a su burbuja protectora. Atónitos, ¿cuántos contagiadores asintomáticos se pasean por nuestras calles?
O sea, luego de usar la mascarilla en los lugares más apremiantes, lo siguiente es encerrona en la burbuja.
Dictámenes, mal comportamiento de la ciudadanía, omisiones en el uso de tapabocas, saludos efusivos injustificados, fiestas de viernes con cerveza y más en antros, concurrencia a baratillo y tianguis y otros comportamientos disfuncionales en los chóferes y usuarios del servicio público de transporte. Así como cifras de muertos, enfermos en hospitales, el manejo de la pandemia en la opinión pública: ya no hay que achatar curvas, ni picos de pandemia, ahora son amenazas de volver a una cuarentena en cero.
Persiste en el imaginario de la gente la idea, es caso de muchos pueblos jaliscienses, que la burbuja en la que nuestro gobernador nos quiso encerrar es una solución. De que esa burbuja cuenta con salvavidas eficaces.
Ellos igual a nosotros, andamos en busca de un paisaje en donde respirar tranquilos para aliviar el cuerpo, de la mente y el alma ya tendremos tiempo de intentar repararlos, lo que urge es aire fresco y comida saludable. El ambiente sano será un trabajo de todos un intento de una nueva apuesta a favor de la vida sana, no sabemos si de ermitaño o de turista.
Lo que nos dice esa familia que está contagiada es que no sabemos cuándo vamos a poder abrazarnos. Para que hablar de festejarnos: eso no se puede.



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