miércoles, 17 de diciembre de 2014


LOS PIES DEL GATO

Vi a un gatito en la azotea
persiguiendo un ratoncillo
¡Ay que pilló!
La lengüita relamía
los pelillos  erizaba
y las garras extendía
pero el ratoncito salta.
El ratón le cierra un ojo
metiéndose a su  agujero
y desde dentro le grita
¡Gatito tan pendenciero!
El gatito no descansa
se dirige a la cocina
un pedacito de queso
se roba de la buhardilla
y lo acerca cuidadoso
al olfato el ratón.
El ratoncito goloso
del queso sabe el sabor
¡Qué rico huele Dios mío!
Al queso, me acerco yo.
Con cuidado saca un ojo
un poco del agujero
el gatito está  escondido
¡Sólo el aroma del queso!
la panza el ratoncito
está  sintiendo comezón
mirando ese blanco queso
del agujero salió
el gato que lo vigila
en un rincón escondido
saca su ligera zarpa
atrapando el ratoncito.
Aunque esté llora y súplica
el gatito se hace el sordo
lo agarra por la colita
y lo mira con asombro.
Pancita del ratoncito
por glotón vas a caer
si hubiera sido sensato
del gato verías los pies

Hay moraleja en mi cuento
pues las trampas debes ver,
siempre tener cautela
el engaño comprender,
si como el ratón te guías
sólo en la forma y olor
caerás en la trampa un día
que el gato puso al ratón.


Martha E: Martín del Campo

jueves, 30 de octubre de 2014

EL SENTIR DE DOS ALMAS.


Yo seré para ti cuando me vaya
el mar, la luz, la música y la aurora.

Tu serás para mi cuando te vayas
el mar, la obscuridad, la muerte y las tinieblas.

Mar en tus ojos hay, musgo en los míos
ansia de vivir habrá en tus ojos
ansia de morir habrá en los míos

Habrá luz en tus ojos, música y aurora
habrá amor en tu alma, alegría seductora
pero en la mía tan solo, tinieblas segadoras.


                            Enero 25 de 1950.


                          Milagros Villegas Orozco.

Del libro "Memorias de poemas" E/A. Gdl. 2011.

sábado, 25 de octubre de 2014







































                                                                                                                                                                                    
                                                                                                                                                              7
Los posos de café
Los posos de café como un método tradicional, visual y atractivo “los símbolos que se encuentran en las paredes son sucesos del presente y hablan del trabajo, dinero y casa;   y el fondo de la taza se relaciona con el pasado.”
Un rasgo de la plática del café son todas aquellas posibilidades que no nos brinda la lectura, pues esta nos conduce a finales cerrados. En cambio la charla abre todas las circunstancias, todos aquellos sentidos figurados que carcomen todo lo anecdótico, que transportándose por lo probable van desenfrenadamente amontonándose en lo incierto. Las recurrencias conforman las historias que se tejen y destejen, pues hacen uso de la información más impertinente y proclaman mentiras como si fueran tropos auténticos y únicos.
Los nuevos modismos no aportan a la discusión. Nuestro recatamiento sigue guardando las distancias y la moderación del habla. No hay comparación entre la voluptuosidad de entonces y la presente jerga de perdida de respeto absoluto. El habla se ha contaminado y los cholos, los libros y el arte pertenecen por contaminación a la legión de la cultura de supermercado
Le Bateau ivre

Desde el primer día que vimos la luz como editores de la revista Tinta en nuestra mesa del Madoka reinó la teoría literaria, ni las frivolidades de la plática opacaron la atención que nos merecían los nuevos movimientos literarios, lo mismo que las recientes publicaciones locales. Fue un festín que encauzó vocaciones, casi la totalidad de los participantes siguen publicando sus textos.
Sólo que los tiempos ya no coinciden, hoy día vives más lejos, vende café en todas las tiendas, oxxos y demás, los parroquianos viven en cotos, los amigos fracturaron sus intereses y las tertulias, lo mismo que la conversación fueron aniquiladas por la tv ,el Facebook y el twitter. Los libros y revistas son electrónicos o digitales. Y si la deficiente luz del Madoka opacó nuestra juventud, también postuló nuestro trabajo editorial. Ahora la claridad tomo el tono de las canas, y nuestro cabello son el símil del párrafo claro y los versos nítidos.

viernes, 17 de octubre de 2014

Carta de Rulfo a Clara Aparicio

Cartas

México, Enero 10 de 1945

Muchachita:

No puedo dejar pasar un día sin pensar en ti. Ayer soñé que tomaba tu carita entre mis manos y te besaba. Fue un dulce y suave sueño. Ayer también me acordé de que aquí habías nacido y bendije esta ciudad por eso, porque te había visto nacer.
No sé lo que está pasando dentro de mí; pero a cada momento siento que hay algo grande y noble por lo que se puede luchar y vivir. Ese algo grande, para mí, lo eres tú. Esto lo he sabido desde hace mucho, más ahora que estoy lejos lo he ratificado y comprendido.
Estuve leyendo hace rato a un tipo que se llama Walt Whitman y encontré una cosa que dice:

El que camina un minuto sin amor,
Camina amortajado hacia su propio funeral.

Y esto me hizo recordar que yo siempre anduve paseando mi amor por todas partes, hasta que te encontré a ti y te lo di enteramente.
Clara, mi madre murió hace 15 años; desde entonces, el único parecido que he encontrado con ella es Clara Aparicio, alguien a quien tú conoces, por lo cual vuelvo a suplicarte le digas me perdone si la quiero como la quiero y lo difícil que es para mí vivir sin ese cariño que ella tiene guardado en su corazón.
Mi madre se llamaba María Vizcaíno y estaba llena de bondad, tanta que su corazón no resintió aquella carga y reventó.
No, no es fácil querer mucho.

Juan


lunes, 22 de septiembre de 2014

Cuartel general en Yautepec, agosto 21 de 1914.
Sr. Dr. Atl
México, D.
F.
Muy estimado señor:
Recibí la carta de usted de fecha 18 del presente y le manifiesto que con gusto recibiré al señor general Lucio Blanco para tratar asuntos relacionados con la causa del pueblo, y cuando lo desee puede pasar al cuartel general de la revolución en Yautepec, en donde tendré el gusto de estrechar su mano y hablar con toda franqueza con él, pues siempre lo he considerado hombre patriota y honrado desde que se levantó en armas.
Ha sido muy satisfactorio para mí que los señores generales Blanco, González y otros jefes estén dispuestos a ayudar con su contingente a la realización de la gran obra popular que se está emprendiendo, por lo que puede darles mis más sinceras felicitaciones, pues vuelvo a repetir a usted que si no se realiza el programa del Plan de Ayala, la guerra tiene que seguir hasta su fin.
Agradezco a usted que se haya molestado al proporcionar a las tropas del C. general Pacheco los víveres de que me habla.
Deseo que usted se conserve bien y soy su afmo. atto. y s.s.

Emiliano Zapata

viernes, 5 de septiembre de 2014


        







La posada del Madoka

No sé a qué se deba el hecho de que todo mundo hablara de la posada del Madoka. Como ya dije no había invitados, ni convocatoria, ni se rechazaba a nadie. Tampoco era una fiesta, si acaso era lo más parecido a una borrachera. Fue celebre porque con el tiempo llegaron a concurrir hasta veintidós personas, incluidos vendedores y gentes que nada tenían que ver con la cultura.
De eso puedo hablar con calidad porque me tocó convivir en las primeras diez dizque posadas.
El evento permaneció vigente y alcanzó su regularidad toda la década de los ochentas y parte de los noventas.
Lo interesante es que el ambiente del Madoka, con sus distintas secciones, con sus clientes muy mayores de edad, (El café de los viejitos, como se le conoce también) y nosotros ocupando esa atmósfera esos espacios, con el atrevimiento y con el derecho de ser asiduos, sin embargo, al día siguientes nos preguntábamos todos ¿A qué horas te fuiste? ¿Y no te dijeron nada? En referencia a los encargados del establecimiento.


El suceso se originó porque, el día de nochebuena, iban llegando los parroquianos y comenzábamos a tomar cerveza, en las dos primeras ocurrió lo mismo, a la mesa estaban José Veloz, Arturo Suárez, Pablo Flores, García Limón, Arturo Santana y el que esto escribe, la mayoría no tenía donde pasar nochebuena, ni compromiso, ni invitación a cenar. Era pues un corro relajado. Enseguida llegaba Eugenio Ruiz con una bolsa de nueces. Ese día, solo ese día podíamos meter botana sin que nos cobraran “descorche”. Luego se comenzaban a acercarse conocidos a dar el abrazo acostumbrado por navidad y año nuevo, entonces sucedía que muchos se quedaban en nuestra mesa.
El antecedente, es que nosotros sabíamos que los asiduos al café Treve, se quedaban en el establecimiento, pues después de las nueve de la noche, del día 24, (Ramón Valdivia, el dueño) sacaba las botellas y a los clientes les regalaba el vino. Entonces nosotros como que por envidia, por imitar o por no quedarnos atrás, discurrimos en tomar el café por la noche, claro sufragando el costo nosotros.
Después se corrió la voz, y muchos extrañados de que nos permitieran realizar ese evento en el café, después, con los comentarios y la sucesivas ediciones del evento, se acostumbró citarnos ahí, con amigos y conocidos para desearnos felices fiestas.
La mayoría de los eventos eran agradables y muchos llegaban, tomaban una cerveza y se iban, pero otros nos quedábamos hasta que nos corrían, después de las once de la noche.
Lo cierto es que después, todo mundo preguntaba quién fue a la reunión, y muchos que no asistieron hablaban de la tertulia como si hubieran estado. Y eso los comentarios hicieron que se hablara de la “posada del Madoka” en revistas y periódicos, y que fuera motivo de conversación.


A los que venían de fuera de la ciudad, sobre todos a los de la capital, les parecía inaudito, que concurrieran a esa reunión los del taller literario, los de la normal superior, los de filosofía y letras y los asiduos a otros cafés pero interesados en la literatura y de las publicaciones marginales. Porque la mayoría de los asistentes íbamos a dicho sarao, no porque nos interesara la jugada de dominó, backgammon, ajedrez, juegos de naipes o las atmosferas diversas del establecimiento, y si dábamos paso a que todos portábamos la insignia de haber colaborado en revistas marginales o por lo menos haber editado una plaquette





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viernes, 4 de julio de 2014

                          EN LA AUTOPISTA DEL PARAÍSO TERRENAL

Eran tantas las delicias
Que muchas veces junto a ti
Imaginé que estábamos
En la primera fila
del paraíso terrenal.

Pero luego vino todo aquello.
Adán se comió las plumas
De la culebra.
Tu bailaste con otro
Con el traje
Que te regaló.

Me utilizaste para todo
Incluso para llevar a reparar
Tu prótesis, pero nunca jamás
Me enseñaste.

Como acelerar tu coche.

                              04 julio de 2014
Cafe Mañanero

Mamá le llevó un plato con huevos rancheros, chilaquiles y frijoles. Le sirvió café en silencio.Yo los observaba.Ninguno de los dos se atrevía a mirar al otro.Empezamos a comer.Los bocados se quedaban en mi garganta. Mamá empezó a parpadear.
Amelia García de León

sábado, 28 de junio de 2014

Comienzo un libro
porque estoy cansado
harto del silenció
y del tiempo nublado a mis espaldas.

Obcecado por tu prolongada ausencia
y esas nubes que disimulan
mi total ceguera.

Ya lo dije, que tu tormenta
me ha dejado sin la cómplice lluvia
aquella que me empapaba de tu aroma
la cual nunca me dejó
poner a secar mis culpas.

Este enfado terrenal
que se escapó de tu jardín
y que malgobierna mis impulsos
y amenaza mis recuerdos.

No queda más que reordenar
los versos
que encadenan estos reproches.

Que prescindir del lastrado
tiempo de perdida de cosechas
que impiden mi alimento
y desgarran mi corazòn
en estos hilachos de plasma
que jamás volverá
a hervir en tus climaterios.

Guadalajara 28 de junio de 2014

sábado, 7 de junio de 2014

Soliloquio

Al Madoka entraban a vender o a realizar su trabajo muchos personajes extraños. El más singular, sin duda era "soliloquío", un señor de mediana estatura, ya pasaba de los cincuenta de edad, de cuerpo más bien enteco, de ojos verdes, se peinaba todo el escaso pelo hacia atrás. Diario vestía traje, sin corbata y llevaba consigo un maletín tipo valija, de los que antes llevaban los médicos. Llegaba al café a hora indistinta, tomaba su café despacio, casi siempre con las piernas cruzadas. A cada sorbo aumentaba su ansia y comenzaba a hablar, sus discursos eran interminables, dos tres horas y hasta más, utilizaba muchos las manos para dar énfasis a lo que decía, por lo demás eran palabras coherentes, tal vez, y debido a su desliz pocas veces alguien lo acompañaba en su mesa.
Luego extraía del maletín herramientas, pinzas de electricista, pinzas de punta, desarmadores, pinzas convencionales y demás instrumental, lo característico es que la mercancía era de procedencia alemana.
Nunca vi que vendiera nada, pero eso sí a todos los clientes del café les ofrecía sus utensilios de acero.Volvía a sentarse y regresaba a su interrumpido discursos, hasta alguién, alguno de sus conocidos se ofrecía y pagaba su café.

jueves, 1 de mayo de 2014

De próxima publicación en Tinta #42

Al café Madoka asistí diariamente desde 1978 hasta 1993, y estas son unas anécdotas, que pertenecen al libro: "Los cafés bohemios de Guadalajara".


En tiempos actuales en Guadalajara varios establecimientos como el Café Madrid que abrió sus puertas en 1955.  El Madoka preferido por los amantes de los juegos de mesa se fundó el 4 de mayo de 1959 por Faustino Trejo de la Rosa, ...

Cuatro anécdotas
1-. Alfonso Toral, iba dos veces al día al café, a mediodía y volvía por la noche en ocasiones acompañado de su mujer.
Un día platicó que siendo todavía su novia, su futura mujer lo invitó a su casa a celebrar el cumpleaños del futuro suegro, entonces Toral en su devaneo, hizo partícipe a su novia-
-¿No sé qué regalarle a tu papá?
-¡Humm!
-¿Le regalare unos pañuelos?
-No, ya tiene unos bordados con la inicial de su nombre.
-¿Bueno le llevaré una loción?
-No, esa se la va a regalar mi mamá.
-¿Entonces le obsequiaré una cartera?
-Esa sirvió para agasajarlo en su anterior cumpleaños, lo siento.
-Y muy sabiondo Toral, con tono decidido concluyó: ¡Entonces le regalaré un libro!
-Su novia, con firmeza espetó “No, ya tiene uno”.

Otra  que platicaba Toral con su estilo pausado, torvo a veces, era aquella    de las monjitas que se dedicaban a bordar las iniciales del cliente en los pañuelos. Toral llevó el suyo y quedó boquiabierto del trabajo, no podía creer el ver su inicial garigoliada adornando su paño. Luego que pidió el precio del trabajo se enfadó, le cobraron “un peso”. Y toral se irritó más, y
les dijo como “un peso”, pensando que el trabajo valía muchísimo más.
-¿Y porque cobran un peso?
-Entonces la superiora explicó, al sorprendido Toral que no cabía en sí,
“es que no sabemos hacer pesos”, solo bordar”.


2-.El Gal
Todos sabíamos que en la Perla Tapatía, si había una exposición de algún pintor, el qué sea, podía faltar medio mundo, menos el “Chubasco”.
Gabriel llegaba al café a cualquier hora, pero llegaba. De todos era el único que no sabíamos a qué horas  aparecería. Hacía recorridos larguísimos y te lo encontrabas por todos lados, en los tacos, en las cantinas y hasta en la cárcel. Allá fue a parar, después que acababa de llegar nuevamente a Guadalajara y un pleito en el estudio de un pintor tapatío lo remitió a chirona.
Ruiz Mercado fue a visitarlo. Entonces Gabriel se puso contento y le pidió a Pepe Ruiz  que le llevara algo ligero para leer, le dijo, " por lo menos tráeme algo de Kafka".

Cuando salió  de la cárcel inmediatamente se dirigió al café. En el momento de su arribo pasaba un automóvil con el estéreo a todo volumen tocando la canción del “Chubasco”, Raúl Caballero al ver al Gal entrar al café, le dijo: “llegaste como el Chubasco”.
Y desde entonces no se pudo quitar ya el apodo.

3-. Rulfo protagonista de tele novelas.
Un buen día, llegaron Rulfo y Ramón Rubín al café y estaba ocupada la mesa en la que se sentaban siempre. Quedaron acomodados algo lejos de la caja. En eso entró una llamada telefónica y la cajera grito: ”Juan Rulfo”. Pasó un buen rato, el teléfono descolgado y Rubín y Rulfo enfrascados en la plática.
Biby, así se le llamaba la cajera que seguía entretenida. Entonces Arturo Suárez se levantó y fue hasta la mesa de los amigos cafeteros. Y refiriéndose a Juan le dijo “Maestro, le llaman por teléfono”.
Colgó Rulfo el teléfono y Arturo fue con Biby a la Caja. Y le preguntó:”de verás no sabe quién es Juan Rulfo”.
- No, repuso Biby.
- Pero si sale en casi todas las telenovelas.
- ¿…?

martes, 18 de febrero de 2014


                         MIS VEINTIÚN POETAS JALISCIENSES FAVORITOS
                                                       -Primera parte-
                                                       Juan Enrique Rodríguez B.


                                                                Lo hinchado cansó, y la política hueca rudimentaria, y
                                                                                      aquella falsa lozanía de las letras que recuerdan los               
                                                                                      perros de Cervantes. Es como una familia en América
                                                                                      esta generación literaria, que principió por el rebusco
                                                                                      imitado, y está ya en la elegancia suelta y concisa, y en
                                                                                      la expresión artística y sincera, breve y tallada, del sen-
                                                                                      timiento personal y del juicio criollo directo, el verso
                                                                                      para estos trabajadores, ha de ir sonando y volando. El
                                                                                      verso, hijo de la emoción, ha de ser fino y profundo como
                                                                                      una nota de arpa. No ha de decir lo raro sino el instante
                                                                                      raro de la emoción noble y graciosa.

                                                                                                José Martí
Toda obviedad merece a veces una aclaración pertinente, y también supone una delimi-
tación de los alcances a los que el estudio en cuestión se refiere.
El punto atañe a todo aquello que a principios de siglo, al hablar de poesía, se discutía y finalmente se tomaba partido sin importar el entorno y si un mucho a la poesía en boga.
Para esta serie de entregas elegí 21 poemarios, y hablar de ellos supone, en algunos casos homenajear a quienes yo considero con bastantes méritos para sustraerlos.
Que porqué esos y no otros, que si fulanito es mejor que zutanito y que éste me gusta más que aquél, en fin en gustos la poesía impone y dispone.
No tomé en cuenta a poetas que publicaron en otros lugares antes que en nuestros medios, y si elegí a aedas que preferentemente publicaron en nuestra tierra, caso de Garfias y González Martínez.
Tampoco apetezco entrar en aquello de que si escribían apegado a formas tradicionales, sonetos, redondillas, décimas, etc.
Los Primeros 20 años del siglo XX   la tierra tapatía fue prodiga en trabajos poéticos, tanto como la generación anterior*. Por Guadalajara pasaron en largas estancias Villaespesa, Fernando Celada, Valle Inclán, Núñez y Domínguez, Emilio Uribe Romo, Jesús Soto, Eduardo J. Correa,  Barba Jacob y otros que serían largo enumerar.
Sin embargo los poemarios fueron pocos. También se cuenta a los jaliscienses que pasaron por Guadalajara en su transito a la capital y allá fundaron revistas, el caso de González Guerrero y Basilio Vadillo.

Otro asunto supone aquellos poetas como Antonio Zaragoza que a comienzos de siglo terminó en segundo  lugar nacional en un concurso de un periódico capitalino para ver quién era el mejor poeta de México.