jueves, 12 de noviembre de 2015

                                   ADELANTO DE TINTA  # 51                                                          

                                                                                            Abril de 1912

Señor Francisco González de León, en Lagos Jal.

Muy estimado amigo y camarada:
Con esta carta le envío un trabajo literario que me he permitido dedicar a usted.

Le suplico lo acepte como homenaje que me es grato rendir a su genio, gracias al cual he disfrutado de inolvidables emociones estéticas, pues sin hablar ya del merito de las obras de usted en sí mismas, le digo con verdad que su manera de concebir y de producir la belleza se adecúa singularmente a mi temperamento.

Deseándole felicidad en todo, pone punto final su afectísimo servidor que lo aprecia sinceramente.

                                                                                           Ramón López Velarde

lunes, 9 de noviembre de 2015

Café con galletitas
-Claro que la mesa entabló sus muchas discusiones por el asunto Sandinista, algunos hasta llegamos a ver a Edén Pastora (exteco, UAG) con madera de héroe…luego vino aquello de Chernobil caso único en que la amenaza nuclear reapareció entre los temas centrales de la      mesa..La corrida de toros en donde alternaron Toño Méndez y Mundo Guerrero y aquel grito de Basilio Mora: “Manolo…Toño Méndez y ya”.

Lo que nos tocó ver o escuchar. Don Paco Águila, medio briago llega y se para en la puerta del café y grita para que todo mundo oyera: “Lo que pasa es que eres un improvisado”. Vimos a un cliente habitual llegar con la camisa sin una manga y con visibles rasguños en la cara, todos calificamos aquello como pleito conyugal. Compatible con aquellos jugadores que duraron tres días seguidos enfrascados en partidas de ajedrez interminables. 
Otra cuando en mago Grannel comenzó a desaparecer los encendedores de la mesa.Otra sorpresa cuando Roberto Mojarro apareció entre los socios del PEN Club internacional.

viernes, 6 de noviembre de 2015

                                                      Un avance de Tinta 51             

                                                         En México, 9 de mayo de 1586.

H. —
"Muy Ilustres Señores:
 —A los quince de abril se recibió en este Santo Oficio, su carta de los siete de marzo, con la memoria de los libros, que en esa ciudad se han recogido por prohibidos, que mirado de nuevo, parece que no se debe prohibir la Margarita Confesorum sine aucthore ** el compendium Teologie sine nomine aucthoris, porque solamente en el catálogo se prohíbe el de Erasmo, y así estos libros se podrán volver a sus dueños y en lo que dice a los Flos Santorum viejos, que no se les conoce impresión, podrá hacer allá lo que le pareciere, porque solamente en el catálogo se prohíben los impresos en Zaragoza el año de 56, y si son tan viejos y maltratados, que vuelvan a ser inútiles, mejor es en dubda, no volverlos a sus dueños. La memoria se le vuelve a enviar, para que por ella los recoja y queme sin publicidad y nota, pues son libros no de herejes, sino que se prohíben por otras razones concenientes al buen gobierno de'^la rejíública cristiana — México 9 de mayo de 1586.^— El Licenciado Bonilla. ^— El Licenciado Santos García." Libros prohibidos y cuyos. ^— Consuelo y orat. spiritual; dos de casa del licenciado Maldonado, otro de la mujer de Alatamirano, habrá de estos hasta treinta, con los nombres de cuyos son. /Figura Bibliae. Anse transcribe.
LA INQUISICION EN NUEVA GALICIA. (SIGLO XVI) 151
toni de Rampelogis de S. Ag..—Otros tres cuerpos o tomos del mismo aucthor, del convento de San Francisco de esta ciudad./Postille maj res Lugduni.; tres tomos o libros del mismo convento de San Francisco, de particulares frailes./FIosculus Sacramentor, del mismo convento./ Christiani hominis institutio, del mismo convento./Alberti Magni, De secretis mulieris, del mismo./Flosculus Sacramentor, otro./Biblia Lugduni. apud Sebasthiani Griphium, 1542, del canónigo Ramírez./Biblia Lugduni. apud Hugonem Aporta,, 1542; del Licenciado León médico./ Una Biblia pequeña sin principio, de un fraile de S. Francisco./Figurae Bibliae, Antonio Rampelogis, del canónigo Contreras./Compendium Theologiae, sine nomine aucthoris, del Lic. Melchor Gómez, canónigo./Adagia Erasmi, del mismo./Ferus in Joanne Lugduni. 1557, del mismo canónigo Soria./Postille Maiores sine aucthor, del padre Vargas./Trac- tatus de Usuris, Gaspare Cavalinos aucthore, cuyo título es Tractatus Comerciorum et usuras, del Licenciado Altamirano./Alberti Magni De Secretis Mulieris, del Licenciado Maldonado./Narrationis Evangelior et Epistolar sine nomine aucthori, dos cuerpos, del Licenciado Maldona- do./Otro del Licenciado León, la primera parte./Margarita Confesori sine aucthor, del Licenciado Maldonado./Otro del canónigo Vanegas./ Manual de oraciones de Versepestuo traducido por Hierónimo Campos, en Amberes 1574./Sententiae sine loci comunis ab Antonio Monacho. Cognomento Melissa, este libro es mío, y por parecer que es diferente del que en el catálogo se prohibe, lo pasé con licencia del Santo Oficio de bspaña acá, porque dice en el catálogo Antonio Melisse sine musse liber sententiar et facis dissertationis contra Gregos, y porque agora he hecho algún escrúpulo, lo pongo con estos vedados, hasta sa- ber lo que se ha de hacer./Algunos Flos Santorum viejos y de impresiones no conocidas, por faltarles, se han recogido./Un libro de suertes de manos, de Juan Vázquez./Un cartapacio de chiromancia de mano, y en él agunos caracteres incógnitos y bendiciones de ensalmos y otras cosas.-— A la duda acerca de si en los libros ha de haber author, impresor y año copulative o disjuntive, se satisface por la regla 11 del catálogo, en que dice que todo ha de concurrir copulative, y por cualquier cosa que falte, se ha de tener por prohibido, en las publicaciones que se hicieren después de la publicación del catálogo general; y según esto hizo bien en devolver al religioso de San Francisco, lector de esa casa, los libros de lógica de author aprobado, aunque les faltase la impresión y año./ El libro de Antonio Monacho Cognomento Melissa, será bien mirar si también es contra graecos, y si la materia es toda una, aunque haya diferencia en el título se debe tener por prohibido, y avisarnos ha de lo que en esto le pareciere, sin quemar este libro hasta tener respuesta. Guarde Nuestro Señor la muy reverenda persona de Vmd./
                                                                                             A servicio de Vmd./              
  

                                           El Licenciado Bonilla./El Licenciado Santos García."
 G.—"Muy Ilustres Señores: A 21 del pasado, día de San Mateo Apóstol, se publicó en esta catedral el edicto de los libros y catálogo, donde se congregó a misa y sermón todo el pueblo, procediendo lo que V. Sa. ordenó y mandó; hanse manifestado muchos libros, algunos prohibidos, enviaré memoria a V. Sa. como se me manda, cuando me den lugar, los que agora acuden, y algún vado. — En otras me he ofrecido de ir a Zacatecas, si al servicio de V. Sa. convenía, y en la penúltima desta dije que me quedaba aprestando para la jornada, y ansí compra- do caballos y otras cosas necesarias para esto, poniendo el mucho trabajo y gasto, y aun riesgo de la vida, por ser las cinco o seis jornadas tierra de guerra; a la hora de acertar en el servicio de V. Sa., y también me encargaba de algunos negocios de esta iglesia, que se habían de hacer allí en Zacatecas y comarca, estando en este estado llegó nueva a esta ciudad, como los chichimecas habían bajado en mucho número a correr la tierra, con mucha anticipación a lo que suelen otros años, que ordinariamente es por Todos Santos, y de los muchos daños que habían hecho en las Charcas, cerca del Mazapil, en el valle de la Puana cerca de la villa del Nombre de Dios, que los indios de Santa Bárbara se habían rebelado y alzado, y aun llegado sus robos y osadías hasta las puertas, como dicen, de esta ciudad, porque a tres y a cuatro leguas de ella, en unos pueblecillos Matatlán y Tzapotlán y otro, robaron todo lo que había, y el número de los indios que mataron y se llevaron dicen que pasa de treinta; por esto y por entender que mi ida por agora no es tan urgente, e reparado hasta dar de ello noticia a V. Sa., y si con lo dicho conviene que vaya, haré lo que se me mandare. .


                                                                                  El Lic. M. Segura." *
                                                       EL ROMPECABEZAS

Muchos piensan que la vida se asemeja al juego de la ruleta, yo no, soy de los que siempre se van por el atajo o de plano busca nuevas rutas.
De ahí que pretendo que la vida sea ese escape de tiempo con viento a favor.
Por ello al navegar en la vida diaria, ya sea en el Internet, en el automóvil o cuando estas dormido, siempre creo que tengo mi lorito que habla en inglés y que el resto de la jornada depende de echarle ganas.
Como todos los machos que Noé invito a navegar en el Arca, fluyó en el día por corrientes inciertas, surfeando en las ondas hertzianas. O navegando en mi buque de vapor.
Adivinaron, son los pedacitos de canciones que como cuentas de un rosario se iluminan en mi pensamiento y que voy repitiendo o tarareando para facilitar el día a día.
Yo digo que no son trozos de canciones, más bien son trozos de existencia, de una existencia donde cabemos todos, donde vas acomodando cada pieza en su lugar, por ello creo que la vida moderna se asemeja a un rompecabezas.
Ustedes dirán que hasta los rompecabezas tienen su chiste: exacto.
Ahí quería llegar, yo de chico escuche a los viejos deleitarse con canciones, dirán ustedes, no había más.
También es cierto, hoy día el repertorio mundial se nos hace chiquito, los medios nos han enriquecido y así como hay letras de canciones que son basura, hay otras que se nos pegan, que se quedan en nosotros para siempre. Y son esos cantos que nos refrescan el alma. Es por ello, que así como Penélope hizo para espantar a sus pretendientes. Nosotros debemos estar dispuestos, diario y a todas horas a armar nuevamente el rompecabezas, con esos versos del idioma que nunca como hoy sabemos que es nuestro pan de cada día.

jueves, 8 de octubre de 2015

Marco Aurelio Larios. La oportunidad y otros relatos. Pág. 32. Gdl.  2007.
“Desde un teléfono público, luego de dudarlo, le llamó a Mariela para que reconsiderara su actitud con él. El tronar de los autobuses obstruyó la comunicación. Alcanzó a entender que lo esperaría en el café Madoka a la una de la tarde. Si algo más dijo ella no lo entendió él.”
Marco Aurelio Larios. La música y otras razones para contar. Pág 33, UdeG. 1994.
“En una ciudad como la nuestra, está más condenado a ser nadie que en ninguna otra parte del mundo ¿No venía Juan Rulfo cada vez que podía a Guadalajara al café Madoka, y no era precisamente ahí donde más pasaba desapercibido? El viejo busca pasar por nadie, concluía Alcides. Yo que lo había observado durante las tardes aquellas cuando frecuentaba su taller, y ahora en los recortes, me percaté que Jorge Bernín había tenido una misma expresión siempre.”
Encuentros sociales y diversiones.  De Luis Antonio González Rubio: “Marcia se refiere a una anécdota curiosa, me habla de una pareja inusual, recurrente en el Madoka: una dama rubia maquillada a fondo, vestida de terciopelos, siempre de mal humor, y un caballero paciente que la escucha sin mover los labios.Se sientan a la mesa y él recoge de la barra el diario, busca las casillas cuadrículadas:ella contesta las horizontales y él las verticales.Reímos inmersas en la atmosfera de móvil decadencia;al café lo renuevan las generaciones que acuden en reminiscencia de los escritores que fueron sus parroquianos”.


San Juan de los Lagos frente a su historia. De Remberto Hernández Padilla:”
PRÓLOGO ELEGÍA A LA PERSEVERANCIA. No es necesario haber pasado muchas horas jugando al dominó en la trastienda del café Madoka, para saber que la blancauno, con su mirada Jija y bien enfocada, rememora la perseverancia o la tozudes…si las cosas salen bien y la insistencia en repetir el mismo número significa echar antes que nadie la última ficha, el compañero nos felicitará por nuestra perseverancia”

El amor que destruye lo que inventa. De Vicente Quirarte. EN AUSENCIA DE ANIBAL EGEA “Debo a Gregorio Monge las primeras noticias sobre Aníbal Egea. En la paulatina penumbra del Café Madoka, bastión inconquistable de una Guadalajara que se extingue, Monge revelaba y obscurecía el perfil de un personaje cuya mejor virtud se encuentra en el desafío de la conjetura

. Diversas circunstancias me llevaron más tarde a trazar el siguiente esbozo de Egea”

martes, 6 de octubre de 2015

Nuestros días felices:
Llegamos finalmente al número 50
Guadalajara, 5 de octubre 2015

sábado, 3 de octubre de 2015


150 Poetisas jaliscienses del siglo veinte (Sitio en construcción)


Se pretende seleccionar a un buen número de mujeres poetas que por razones de los grupúsculos y las políticas culturales en boga no aparecen como escritoras. Se dará aquí paso a todas y se escribirá su última obra encontrada y siendo el caso de pertenecer a la clase olvidada en su totalidad se añadirán más de un poemario.





ABBADIÉ Elsa. Una flor más. Secretaria de cultura.Guadalajara.1997.42 págs.
ACOSTA Julia
ADAME Feliciana. Un suave eco. Santa María Juana Ediciones.2002. (1945)
ALANIS de Gurrola Lucero

ALCOCER Paula. Tiempo de ángeles. Secretaría de Cultura. Guadalajara. 2000. Págs.
Alejandrina Torres
ÁLVAREZ Griselda
AMARAL Otáñez Nila
Ana María Greene  (1963)
Angélica Martínez  (1974)
ARCE Socorro
ARREOLA Gil Lilia.Con algo de luz y olvido.Gdl.2003.56 págs.
ARREOLA Zuñiga Virginia
ARROYO Amador, Ma. Esther
Balam Luz
BARRAGAN de Toscano Refugio
BARRAGAN Paulina C. de
BARRETO Núñez Virginia
Berónica Palacios (1973)
BONIFANT Cube
BORRAYO Ma. Del Rosario
BRAMBILA Blanca
BRAVO Mary
BUENO Zelene
BURILLO María Luisa
CAMACHO Tony
Carmen Libertad Vera S.  (1954)
CASPARIUS María

CASTILLO Magaña María Luisa. Todo pasa en Gaia. Sextante.Guadalajra. 2001.Págs
CERVANTES Enriqueta
Chapuy Linda
Clara Hilda Padilla    (1966)
Cristina Gutiérrez Richaud
Cube Bonifant
CUEVA Lavinia
Díaz de León Xóchitl
Dora Moro (1969)
Eloísa Moreno
Erendira Enoe
Érika Ramírez Diez   (1962)
FIGUEROA Hilda
FIORE Sorella
GAMA Esperanza
GARCÍA de León Amelia
GARCÍA Marisa
GARCÍA Pérez Helia
GARCIA Roman Rosalia
Gloria Vergara
GOMEZ Jones Carla.Oficiantes de carnaval.Toque de poesía.Gdl.1993.32 págs.
GONZÁLEZ Avelar Irma Berenice

GONZÁLEZ González Raquel. Hábito de calor. Universidad Católica de Salta. 2003.Pags.
 (1962)              



GONZÁLEZ Méndez Beatriz S.
GONZÁLEZ Navarro Paz Rebeca
GONZÁLEZ Puga Lucila
González-Báez Luján Yvonne
GREEN Ana María
GUERRA Amalia

GUERRA Catalina. Des-a-cuer-do. Secretaria de cultura.Guadalajara.2000.60 págs.
GUERRA Flores Eva
GUTIÉRREZ Richaud Cristina
HIDALGO María Luisa
HIEMER García Gloria Marina
Hilda Figueroa  (1951)
Irma Peiro  (1952)
JIMËNEZ Valencia Otila  SRS

LEVY Elsa.
Julia Acosta  (1943)
Laura Solórzano  (1961)
Lavinia Cueva  (1944)
Leticia Villagarcía  1954
LEVY Ruth
Livier Navarrete  (1897)
LÓPEZ Portillo Margarita
LÓPEZ  Lomas Estela Alicia (Esalí)
Ma. Del Carmen Antonio Hatem (1947?) Maribel Coll
María Luisa Burillo  (1945)
Marisa García   (1959)
Martha Eugenia Martín del Campo
MARTÍN Del Campo Martha Eugenia
MARTÍNEZ Angélica
MARTÍNEZ Lamarque Cecilia
MOJICA Concha
Mónica Nepote    (1970)
MORA Ledezma Margarita
MORALES Rosario
MORENO Eloísa
MORO Dora
MUNGUIA de Aveleyra Mateana
NAVARRETE Livier
NEPOTE Mónica
Nila Amaral Otáñez Helia García Pérez (1952)
Oralia da Silva
PADILLA Clara Hilda
PADILLA Siria
PALACIOS Berónica

PEIRO Irma.Porque el tiempo es siempre un lugar cualquiera. Secretaria de cultura.Gdl.1996.68 págs.
Paulina  de Barragán   (1933)
PÉREZ Vizcaíno María Cristina
PILAR Armida del
PRECIADO de González Domitila
RAMÍREZ Diez Érica

RICO Carmen. Amapa. Imprenta universitaria. Guadalajara 1961.92 págs.
RICO Flores  Sylvia      

RIGGEN Teresa. Más allá de la aurora. UNAM.Mex. 1992.Pags
RODRÏGUEZ Xitlálitl
ROJAS Beatriz Ofelia
Rosalía García Román
Rosario Morales
SÁNCHEZ Vaca de Bancalari María LUisa
SEVILLA Sotelo  Ma. Triniddad
SILVA Oralia de

SOLÓRZANO Laura.
Siria Padilla Partida Beatriz S. González Méndez (1961) Adriana Leal Ana María Greene (1963)
Sylvia Rico Flores
TORRES Alejandrina
URIARTE de Atilano Chayo(1912)
URIBE Rebeca
VALENCIA de Ibáñez Margarita
VALLEJO Antonia
VARELA Estela
VELÁZQUEZ Gloria
VERA Carmen Libertad
VERGARA Gloria
VILLAGARCÏA Leticia
VILLEGAS Orozco, Milagros Del libro "Memorias de poemas" E/A. Gdl. 2011.
Virginia Arreola Zúñiga
Virginia Barreto Núñez
Xóchitl Díaz de León  (1920)
Zelene Bueno (1961)

ZÚÑIGA Olivia (1916 - 1992)

sábado, 26 de septiembre de 2015

ADELANTO DE TINTA 50


COMO DE AGUA
Camino
y a cada paso regreso
al origen de mi desconsuelo.
Los ojos sin mirar,
ven cómo mi voz enmudece a voluntad.
Mis oídos se cierran a cualquier murmullo
que no sea tu voz .
Brazos anhelantes por estrechar tu cuerpo
ahora frío, insensible, ausente.
La mente, ofuscada.
Pensamientos etéreos, eternos
flotan en el Limbo de mi soledad.
Alados pies
cansados de ir y venir
por senderos de nubes algodonadas
¡Búsqueda inútil, ahí no estás!
Te escurriste entre mis manos
-tal vez-
con el último rayo de luz
camino y a cada paso
                                                                                     Alí Zaidorett (1952)

EL MUNDO ESTÁ LOCO


Ahora  que el mundo se ha vuelto loco,
 la juventud no sabe que quiere,
a unos les patina el coco,
 otros no sabe ni qué prefieren.

 Unos gritando y bailando,
 todos como les viene en gana
aunque no más van brincando
 pegando saltos de rana.

Se acabó el romanticismo,
se fue la época dorada,
 lo juzgan un espejismo
¡Qué mientes! dentro no tiene nada.

Creen muy tontos a los viejos,
dicen, del joven es la sabiduría,
no saben que no están tan lejos
Si acaso llegan algún día.

Y si Dios, les concede llegar
recordarán su pasado
 y yo que hoy no quieren escuchar,
 lo tendrán muy dentro grabado.

La juventud de hoy
 es la vejez del mañana.


Celia Vázquez del Mercado (1932) Totatiche

viernes, 25 de septiembre de 2015

                                                          Adelanto de Tinta # 49

                                                                 EL MOMO
Cuauhtémoc era un comprador de usado, tenía su negocio en # 78A de la calle Pavo, entraba y salía al café como por su casa. Su bazar era muy elemental, no mostraba mucha mercancía por lo que frecuentemente parecía una oficina vacía. Una mesa que servía de escritorio, dos tres libros y alguna mercancía colgada en la pared, en ocasiones mostraba a la entrada una pieza usada, silla antigua de bejuco. Su ocupación consistía en comprar cosas viejas que ya de antemano tenía vendidas o encargadas por algún coleccionista, por lo que diario traía suficiente dinero.
El momo como se le conocía era de aspecto tranquilo, de estatura casi regular, tirando a bajito, usaba unos lentes de fondo de botella y aparentaba estar en la madurez, aunque era una de esas personas tragona de años, como se peinaba para atrás, a veces parecía que traía los pelos parados. Si algo lo distinguía es que diario andaba bien fajado. Al café iba a jugar y para ello ya llevaba los números acomodados y con truco, hasta que lo descubrieron.
Entonces ya no fue tanto al café, y sucedió que un día transitando por la ciudad lo robaron y le quitaron hasta el último cinco, por tanto su establecimiento desapareció, su negocio era su capital. Y al querer refaccionarse cometió fraude, y aun así ya no pudo sostenerse, de tal modo que se fue a vivir para el norte de la república.

                                                     EL GÜERO CARRIÓN

Llegó a fines de los ochentas al café, por el tiempo en que en los cafés de Guadalajara se jugaban los torneos de ajedrez, hoy día, la mayor parte del día juega ajedrez o dominó, ya tiene sus clientes. En el Treve encontró privilegios que pocos parroquianos saben y que solo los jugadores conocen. Cuando se queda después de las 22 horas, hora en que cierran: “Te cobran el tiempo al doble”. Como llevó amistad con Ramón el dueño, éste le daba la llave del establecimiento para saliera al terminar de jugar; con la condición de que anotara lo que consumiera y dejara escrita la hora en que salía. La víspera de la Navidad, Ramón, a sus amigos-clientes les obsequiaba una botella de brandy, a eso de medio día bajaba la cortina y a degustar.

Rigoberto Jaime es nayarita, pariente lejano del legendario Fortino Jaime, estudio en la normal de ciudad Guzmán y en la Normal Superior de Nayarit, hoy es maestro jubilado. Durante casi un mes estuvo recibiendo el almuerzo gratis en el café, hasta que extrañado y queriendo poner fin a tanto obsequio, enfrentó la situación, pues sospechaba que las atenciones se debieran a que tendría que pagar con favores sexuales, pero al preguntar a que se debía eso, por respuesta le dijeron: “es que tú eres el Güero Carrión”.

lunes, 7 de septiembre de 2015

Avance de Tinta # 48

[Carta de José de la Colina a Juan José Arreola]
Querido amigo:
                                                No hace ni dos días que acabo de estar con usted en el camerino de ese
                                               Teatro del Caballito -de pecho tan exiguo y de latido tan potente- y  ya
                                               este fino  amigo que es  Juan Martín me pide con tiránica premura
                                              "las cuartillas para lo de Poesía en Voz  Alta", olvidando acaso que de
                                               crítico teatral yo sólo tengo una cosa, que  rara vez tienen los críticos:
                                               entusiasmo.  Los críticos  -esos señores vestidos de negro que avanzan
                                               sus arrugadas narices desde aquel palco-  dirán a coro: No es suficiente.
                                               Y en efecto, ya lo sé, no es suficiente. Por eso, lo que viene a renglón
                                              seguido no es  una crítica, ni siquiera una crónica. Es una carta, simple
                                              y llanamente. ("Como  su nombre lo indica", diría Tito Monterroso.)

En un artículo publicado en el anterior número de esta revista -en el cual, inconscientemente,   entré al palco de los señores vestidos de negro- me fui por las ramas y dejé casi todo por decir acerca de Poesía en Voz Alta. Entre las cosas que apenas alcancé a apuntar estaba mi idea de que ustedes inician algo revolucionario.  Revolucionario no porque el afán de originalidad impere sobre cualquier otra intención, o porque quieran ustedes fusilar a todos los profesionales del teatro en nuestro medio -líbrense de tales malsanas ideas-,  sino porque han devuelto el teatro a quien lo trabaja con amor de artista y de artesano: lo han rescatado para el arte.
 Apunté también el espíritu de juego con que iniciaron esta revolución (así se iniciarían muchas). Ese Caballito se me antoja un caballito de madera, se me figura Clavileño: artefacto aleve e irrisorio para los cuerdos tontos. pero vivo y lanzado a los castillos del aire para los que tienen una bendita locura y su migaja de fe. Porque sí, después de ver cosas como El Paseo de Buster Keaton o El Salón del Automóvil  hay gente que sale diciendo: "Esto es cosa de locos".
Pero no hay que tomarlos en cuenta, Cría cuervos y te sacarán los ojos
Afortunadamente, ustedes tienen ya un público que, -unos más, otros menos-  sabe que el arte tiene mil rostros y que incluso uno de esos rostros cumple la misión de reírse del arte. Tal rostro aparece en algunas de las obras de Lorca y en las de Tardieu e Ionesco. Es el arte jugando con el arte, riéndose del arte, o mejor dicho de esa caparazón de tópicos que tenían ahogado al arte el arte   .Risa liberadora, sátira noble: sometiéndose, l caricaturizar Tara Patra, en los Apartes, a la Muchacha Romántica, los hace con tanta ternura, con tal delicadeza, que la burla se convierte en redención (ni más ni menos, casi como en las obras de Cervantes, de Gogol, de Chaplin). Cuando Mac Gregor pierde “una nariz para ver mejor”, o cuando usted mismo en papel de agente vendedor   -en El salón del Automóvil- dice:”Es un coche completamente francés un Racine de quince ruedas, pero fácilmente puede agregarle la cuarta”, alguno dirá que todo esto es locura, pero sólo si confunde la locura con un legítimo y furioso deseo de juventud. ¿ Porqué el arte ha de ser matemáticas, por que en 2 y 2 han de ser 4?
Pero cuando el juego se eleva, cuando funde matemáticas y locura, se llama poesía, y aquí me refiero la obra de Octavio Paz, La Hija de Rapaccini.
Hace mucho tiempo que no se ha visto en las tablas mexicanas una obra tan bella y tan realista. Realista, he dicho bien. El mundo dramático en la obra de Paz. Es de una realidad y de una vigencia escalofriante: el conflicto entre abstracción y naturaleza, entre el demonismo y el autor. Rapaccini: el gran soñador, el inquieto, el que busca el porqué. El creador, y los amantes: la tierra, los cielos, el olvido de uno, mismo la soledad de cada uno. Conocía la obra en fragmentos de ensayos  -esos maravillosos ensayos del grupo de ustedes, esos fervorosos, atentos ensayos-  y aunque me gustaba, me parecía de poco valor dramático.
La noche del estreno reconocí mi gran error. No se puede hablar del amor del valor dramático de una obra -aún de una obra tan excelente como la de Paz- si no se la ve viva sobre las tablas. Estuve desprevenido de la fuerza y convicción con que todos ustedes actuaron, y así el hecho fue para mí milagroso. Aquellas hermosas lágrimas de Manolita Saavedra debieron de verse desde el mismísimo Olimpo. Realmente, no eran espectáculo para mortales.
Al mencionar aquí los nombres de ustedes -Héctor Mendoza, Octavio Paz, Leonora Carrington, Juan Soriano, Joaquín Gutiérrez Heras, Héctor Godoy, Rosenda Monteros, Tara Parra, Carlos Castaño, Juan José Arreola, Eduardo Mac Gregor, María Luisa Elío, Carlos Fernández, Ana María Hernández, Manola Saavedra…- estoy imaginándolos como hace -más o menos- unas veinticuatro horas, concentrados todos en un núcleo de nervios, esfuerzo, fiebre, gozo y asombro, lanzados a la creación de seres de carne y hueso, de pasiones, de belleza, de misterio; lanzados todos con el espíritu gemelo al del primer glorioso antecesor nuestro que tuvo la ocurrencia de hacer teatro.     He notado, sin embargo, amigo Arreola, pequeños resbalones, sutiles resbalones en el camino de Poesía en Voz Alta. Me parece que en este segundo programase han olvidado ustedes un poco del verbo, ese "verbo" que tanto traje y llevé en mi anterior artículo. Se han engolosinado un poco con la atmósfera, han adornado mucho el espacio del escenario.
A usted, en La Hija de Rapaccini, las macetas y las plantas le estorban la acción. En el primer programa todo era más limpio, más claro, más desnudo: era el tiempo del escenario lo que adornaban. La labor de Soriano y de Leonora Carrington en este segundo programa,es hermosa, pero tal vez debió ser más sobria y dejar que personaje y gesto  se recortaran más.
De cualquier modo, la cosa marcha bien. Tengo entendido -¿ me lo dijo usted?-- que tienen en cartera un esperpento de Valle Inclán, más cosas de Ionesco, de Lorca, de León Felipe. Se abre un maravilloso campo de vivencias artísticas. Afortunado suceso es que se haya usted ligado al teatro; su amor por la palabra, su madurez artística y esa energía espiritual que va hacia lo nuevo sin ignorarla tradición ni detenerla, sino avanzando con ella, todo, en fin lo que es usted para quienes como yo le admiran y le quieren, nos hacen esperar cosas que a la piedras harán hablar. Con un saludo para Orso, y un abrazo de
                                                                                                                     José de la Colina.


martes, 25 de agosto de 2015

Carta con un Asomo al Café Treve

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Por Lucrecio PETRA DEL REAL
Querida Laura Blas: Esta carta te la contesto “en público” porque se la mandaré a mi amigo Luis para que en sus páginas periodísticas la publique y así te llegue hasta una mesa del estoico Café Madrid, esa prueba de que existieron aquéllos días que tan bien recuerdas y que hoy vuelves a frecuentar durante tu estancia en Guanatos. En público para acaso propiciar correspondencia cruzada con otros melancólicos. Y es que tu carta posee un influjo de nostalgia que me ha llevado a esas calles que pisas de nuevo caminando por el centro de tu ciudad.
Un flujo como el de la marea. Vaivenes de recuerdos en los que aparecen y desaparecen los rostros de quienes mencionas y hasta de quienes no mencionas. Cuando los evocas pasan tan camaleones, tan fotogénicos, de la imagen originada en un aroma nebuloso a una película sepia que proyecta rostros y vivencias y pinturas en una secuencia que sólo los sentidos de la memoria pueden distinguir sin equivocarse.
Sí, sí me acuerdo cuando nos encontrábamos esas primeras veces en el Café Treve que en tus líneas evocas. Eran tardes de mi primer verano en la ciudad, procedente de mi calurosa urbe, y sin embargo aquélla Guadalajara estaba tan fresca. Cierto: Nos íbamos con frecuencia al Cine del Estudiante. Ahí acudimos al estreno de Tommy, la adaptación de Ken Russell a la ópera rock concebida por Pete Townshend ¿te acuerdas, Laura?, luego rematamos en casa de Nacho que andaba con la Pacheco y adoraba a toda la hornada inglesa. Esos días en el mismo cine también vimos Fritz el gato, aquélla animación que nos maravilló. De entre lo borroso saco una tarde. Tú no llegabas aún pero el Café ya estaba en su elemento, es decir, era el hervidero acostumbrado entre las fogatas de tabaco y las aromáticas variaciones de la casa con su excelente proceso de moka. Javier, un tipo de pelo ensortijado ¿lo recuerdas? era por esos días quien mejor lo preparaba en aquéllas máquinas italianas que tanto presumía don Misael Martín del Campo, ¿el último dueño? de la memorable Cafetería de Avenida Juárez.
Escribo en un concurrido Starbucks, de cara a la bahía, a donde vine a leer tus líneas (al abrir la computadora lo primero fue buscar tu e-mail) y ahora, al pensar en el Treve, veo que todo esto que me rodea se ubica años luz de aquélla cálida y un tanto sórdida tertulia en que convertíamos ese largo callejón con mesas que era el Treve. Mesas a diestra y siniestra y un “pasillo” enmedio, barra lateral a la izquierda avanzados unos metros de la entrada (iba a escribir “de la puerta” pero no existía ninguna puerta, se levantaba una cortina metálica, enrollándose y dejando libre la entrada), y enseguida de la barra un biombo que dividía la zona de ajedrecistas y jugadores de dominó. El Café Treve era habitado por setenteros poetas y pintores. Por teatreros tránsfugas de los sesenta. Por una fauna única de académicos, profesores y jugadores de dominó enclavados en los cincuenta y en los cuarenta. Por estudiantes a los que ya les urgían los ochenta, esa década rescatada (salvada) por Patti Smith.
La segunda mesa del lado izquierdo –si no recuerdo mal- viniendo desde la entrada, era respetada: Correspondía a un grupo icónico de la Facultad de Filosofía y Letras, si alguno de los jóvenes que entonces éramos la poseía, cuando llegaba uno de ellos se la cedíamos o nos resignábamos a convivir con ellos. Por pura costumbre la hicieron suya abordándola durante los ocho atardeceres de cada semana, en ella se sentaban Juan Rulfo (cuando estaba en Guadalajara), Adalberto Navarro Sánchez, Hugo Gutiérrez Vega (cuando no viajaba), Francisco Ayón Zéster, José Cornejo Franco, Alberto Ladrón de Guevara, Ignacio Martínez Rodríguez, Ramiro Villaseñor y otros, no siempre los mismos, por supuesto. Era una mesa de historiadores, filósofos, críticos de arte, poetas que ya entonces estaban en la tercera edad o en sus bordes. Esa tarde Navarro Sánchez sonreía como pocas veces, tenía una buena razón para estar radiante, acababa de volver a publicar Et Caetera después de un largo periodo de obscuridad. Lo celebraban. Ayón Zéster le dedicó todo su espacio en El Occidental, en su “Universidad y Cultura” que era un exceso de juegos pirotécnicos del lenguaje, una mezcolanza de florilegios urbanos cuyo repertorio nunca agotaba. Y es que Ayón Zéster para la crónica tenía el don de un anticuario ilustrado, su columna era un palabrero prodigioso ¿no?, un bazar de significados en extinción que coleccionaba con vehemencia, y al mismo tiempo una edificación verbal cuya sonoridad nos podía llevar a la emoción o al pasmo, dependiendo lo que criticaba.
Recuerdo bien la satisfacción de Navarro Sánchez porque a pesar de que era -el del Café- un círculo sin mujeres, de vez en vez una acudía, esa tarde estaba Magdalena Gómez y a ella le pidieron leyera la colorida columna de Ayón Zéster celebrando la reaparición de Et Caetera que, sin embargo, poco después desaparecería para siempre. Ese era el sino de tantas revistas. Me despedí de los maestros, fui a saludar a Javier que le echaba flores a la bella Soledad, la mesera llegada de Los Altos, una sacerdotisa rubia con la que comulgaron no pocos parroquianos del Treve. Pasé a las mesas del fondo, territorio del dominó y del ajedrez, ahí estaba como siempre Pancho Casillas presidiendo su mesa, el cigarro colgándole de una comisura, los apuntes a mano, las apuestas veladas.
Cuando volví al frente (a las mesas de la entrada, pues) tú ya estabas sentada con Kraeppellin y él recién levantándose cuan largo era, despidiéndose. Estabas dicharachera y él levitaba fuera de la mesa. Sostenían uno de esos duelos de dardos verbales, habituales de sus encuentros, tan dados ambos a esas aproximaciones a los aforismos instantáneos, al vuelo, en el aire a dos o tres niveles por encima de los albures, ¿cómo definirlos?, tenían implícitas las risas, sus guiños, sobrentendidos inteligentes y cariñosos, por lo menos entre tú y él así eran; mas no necesariamente con otros. Tu estrafalario amigo ante el vanidoso Luis Alberto del Castillo, por ejemplo, sostenía esos duelos de una manera más sangrienta, eran más sarcásticos, más de pique, más de crestas de palenque y feria de cuchillos. Ahora lo veo con nitidez, era una “escritura verbal automática” un tanto surrealista, un tanto kraeppelliana. Fue un personaje sicodélico tu noble amigo ¿eh?. “Dada vive” rezaba la espalda de su chaqueta en una exhibición colectiva de los pintores tapatíos contemporáneos de esos días, una exposición colgada ahí al otro lado, en el ex Convento del Carmen. En esas mesas, en fin, se daba una variedad de convivencias. Tú habías llegado con Lolita… ¿cómo se apellida? Lolita López, claro, que fue la musa de Enrique Macías en los meses que estuvieron en Filos y Tretas. Ella eventualmente se juntaba con Los Chachalacos, aquél grupito que sacó la revista Convergencias. Lolita me caía muy bien, siempre empeñada (o resignada) en subir la cuesta de una familia -la suya- de otro tiempo, enclavada en el pasado o en las costumbres del pasado. ¿La habrá remontado? Las revistas nacían y morían y renacían y volvían a morir “de inanición” decía años después el buen Arturito, aquél filósofo ingenioso que sabía silbar por la vida de Guanatos. En la facultad aparecieron las revistas ¿entre otras cuántas?: Incluso, Avanzada, Péñola, Convergencia. Lolita se fue con Beatriz (¿de apellido?) otra de vuestras amigas que llegó por ella.
Perdonarás mi revoltijo de recuerdos, se me atrabancan. En la mesa de enfrente departían pintores y dramaturgos y en la siguiente poetas, ¡qué Café! ¿no?, todos ellos eventualmente se pasaban de una a otra y la tertulia no se alteraba, alguien debe recopilar las crónicas que lo dibujen. En ellas estaban Benito Zamora, Gabriel Mariscal, tan amigos; José Ruiz Mercado (Pepe Ron), Rodolfo Quintero (Fito) quien además cantaba en un grupo de rock llamado Cero en Conducta; estaba un poeta novel y tímido al que alguien le preguntó si él también escribía y contestó, lacónico: “Lo intento”… por lo que recibió una embestida -que quiso ser graciosa pero fue punzante- de parte de Carlos Prospero, quien lo abordó más o menos así: “¿Cómo que lo intentas?, ¿no sabes coger la pluma o qué?”. Eran tiempos de lápiz y papel. Las iPad ni en la imaginación. El atardecer vuelve dorada la bahía, deberías estar aquí, confieso mi nostalgia.
El Treve se nos quedó en los humos del siglo pasado. Los discípulos y las discípulas, ¿eh, te fijas? -para expresarlo de manera políticamente correcta- de Ayón Zéster deberían rescatarlo en sus crónicas que tanto literaturizan. Hoy están de moda los cronistas ¿verdad? Las que escribe Carmen Libertad Vera son notables y portan un dejo ayonzesterino. Hombre: mujer, vayan en su recuerdo estas líneas, nomás porque te caía tan bien en su cátedra de Historia.