ADELANTO DE TINTA # 51
Abril de 1912
Señor Francisco González de León, en Lagos Jal.
Muy estimado amigo y camarada:
Con esta carta le envío un trabajo literario que me he permitido dedicar a usted.
Le suplico lo acepte como homenaje que me es grato rendir a su genio, gracias al cual he disfrutado de inolvidables emociones estéticas, pues sin hablar ya del merito de las obras de usted en sí mismas, le digo con verdad que su manera de concebir y de producir la belleza se adecúa singularmente a mi temperamento.
Deseándole felicidad en todo, pone punto final su afectísimo servidor que lo aprecia sinceramente.
Ramón López Velarde
jueves, 12 de noviembre de 2015
lunes, 9 de noviembre de 2015
Café con galletitas
-Claro que la mesa entabló sus muchas discusiones por el
asunto Sandinista, algunos hasta llegamos a ver a Edén Pastora (exteco, UAG) con
madera de héroe…luego vino aquello de Chernobil caso único en que la amenaza
nuclear reapareció entre los temas centrales de la mesa..La corrida de toros en donde
alternaron Toño Méndez y Mundo Guerrero y aquel grito de Basilio Mora:
“Manolo…Toño Méndez y ya”.
Lo que nos tocó ver o escuchar. Don Paco Águila, medio
briago llega y se para en la puerta del café y grita para que todo mundo oyera:
“Lo que pasa es que eres un improvisado”. Vimos a un cliente habitual llegar
con la camisa sin una manga y con visibles rasguños en la cara, todos
calificamos aquello como pleito conyugal. Compatible con aquellos jugadores que duraron tres días seguidos enfrascados en partidas de ajedrez interminables.
Otra cuando en mago Grannel comenzó a desaparecer los encendedores de la mesa.Otra sorpresa cuando Roberto Mojarro apareció entre los socios del PEN Club internacional.
viernes, 6 de noviembre de 2015
Un avance de Tinta 51
En México, 9 de mayo de 1586.
H. —
"Muy Ilustres Señores:
—A los quince de abril se
recibió en este Santo Oficio, su carta de los siete de marzo, con la memoria de
los libros, que en esa ciudad se han recogido por prohibidos, que mirado de nuevo,
parece que no se debe prohibir la Margarita Confesorum sine aucthore ** el
compendium Teologie sine nomine aucthoris, porque solamente en el catálogo se prohíbe
el de Erasmo, y así estos libros se podrán volver a sus dueños y en lo que dice
a los Flos Santorum viejos, que no se les conoce impresión, podrá hacer allá lo
que le pareciere, porque solamente en el catálogo se prohíben los impresos en
Zaragoza el año de 56, y si son tan viejos y maltratados, que vuelvan a ser
inútiles, mejor es en dubda, no volverlos a sus dueños. La memoria se le vuelve
a enviar, para que por ella los recoja y queme sin publicidad y nota, pues son
libros no de herejes, sino que se prohíben por otras razones concenientes al
buen gobierno de'^la rejíública cristiana — México 9 de mayo de 1586.^— El
Licenciado Bonilla. ^— El Licenciado Santos García." Libros prohibidos y
cuyos. ^— Consuelo y orat. spiritual; dos de casa del licenciado Maldonado,
otro de la mujer de Alatamirano, habrá de estos hasta treinta, con los nombres
de cuyos son. /Figura Bibliae. Anse transcribe.
LA INQUISICION EN NUEVA GALICIA. (SIGLO XVI) 151
toni de Rampelogis de S. Ag..—Otros tres cuerpos o tomos del mismo
aucthor, del convento de San Francisco de esta ciudad./Postille maj res
Lugduni.; tres tomos o libros del mismo convento de San Francisco, de particulares
frailes./FIosculus Sacramentor, del mismo convento./ Christiani hominis
institutio, del mismo convento./Alberti Magni, De secretis mulieris, del
mismo./Flosculus Sacramentor, otro./Biblia Lugduni. apud Sebasthiani Griphium,
1542, del canónigo Ramírez./Biblia Lugduni. apud Hugonem Aporta,, 1542; del
Licenciado León médico./ Una Biblia pequeña sin principio, de un fraile de S.
Francisco./Figurae Bibliae, Antonio Rampelogis, del canónigo
Contreras./Compendium Theologiae, sine nomine aucthoris, del Lic. Melchor
Gómez, canónigo./Adagia Erasmi, del mismo./Ferus in Joanne Lugduni. 1557, del
mismo canónigo Soria./Postille Maiores sine aucthor, del padre Vargas./Trac-
tatus de Usuris, Gaspare Cavalinos aucthore, cuyo título es Tractatus
Comerciorum et usuras, del Licenciado Altamirano./Alberti Magni De Secretis
Mulieris, del Licenciado Maldonado./Narrationis Evangelior et Epistolar sine
nomine aucthori, dos cuerpos, del Licenciado Maldona- do./Otro del Licenciado
León, la primera parte./Margarita Confesori sine aucthor, del Licenciado
Maldonado./Otro del canónigo Vanegas./ Manual de oraciones de Versepestuo
traducido por Hierónimo Campos, en Amberes 1574./Sententiae sine loci comunis
ab Antonio Monacho. Cognomento Melissa, este libro es mío, y por parecer que es
diferente del que en el catálogo se prohibe, lo pasé con licencia del Santo
Oficio de bspaña acá, porque dice en el catálogo Antonio Melisse sine musse
liber sententiar et facis dissertationis contra Gregos, y porque agora he hecho
algún escrúpulo, lo pongo con estos vedados, hasta sa- ber lo que se ha de
hacer./Algunos Flos Santorum viejos y de impresiones no conocidas, por
faltarles, se han recogido./Un libro de suertes de manos, de Juan Vázquez./Un
cartapacio de chiromancia de mano, y en él agunos caracteres incógnitos y bendiciones
de ensalmos y otras cosas.-— A la duda acerca de si en los libros ha de haber
author, impresor y año copulative o disjuntive, se satisface por la regla 11
del catálogo, en que dice que todo ha de concurrir copulative, y por cualquier
cosa que falte, se ha de tener por prohibido, en las publicaciones que se
hicieren después de la publicación del catálogo general; y según esto hizo bien
en devolver al religioso de San Francisco, lector de esa casa, los libros de
lógica de author aprobado, aunque les faltase la impresión y año./ El libro de
Antonio Monacho Cognomento Melissa, será bien mirar si también es contra
graecos, y si la materia es toda una, aunque haya diferencia en el título se
debe tener por prohibido, y avisarnos ha de lo que en esto le pareciere, sin
quemar este libro hasta tener respuesta. Guarde Nuestro Señor la muy reverenda
persona de Vmd./
A servicio de Vmd./
El
Licenciado Bonilla./El Licenciado Santos García."
G.—"Muy Ilustres Señores: A
21 del pasado, día de San Mateo Apóstol, se publicó en esta catedral el edicto
de los libros y catálogo, donde se congregó a misa y sermón todo el pueblo,
procediendo lo que V. Sa. ordenó y mandó; hanse manifestado muchos libros,
algunos prohibidos, enviaré memoria a V. Sa. como se me manda, cuando me den
lugar, los que agora acuden, y algún vado. — En otras me he ofrecido de ir a
Zacatecas, si al servicio de V. Sa. convenía, y en la penúltima desta dije que
me quedaba aprestando para la jornada, y ansí compra- do caballos y otras cosas
necesarias para esto, poniendo el mucho trabajo y gasto, y aun riesgo de la
vida, por ser las cinco o seis jornadas tierra de guerra; a la hora de acertar
en el servicio de V. Sa., y también me encargaba de algunos negocios de esta
iglesia, que se habían de hacer allí en Zacatecas y comarca, estando en este
estado llegó nueva a esta ciudad, como los chichimecas habían bajado en mucho
número a correr la tierra, con mucha anticipación a lo que suelen otros años,
que ordinariamente es por Todos Santos, y de los muchos daños que habían hecho
en las Charcas, cerca del Mazapil, en el valle de la Puana cerca de la villa
del Nombre de Dios, que los indios de Santa Bárbara se habían rebelado y
alzado, y aun llegado sus robos y osadías hasta las puertas, como dicen, de
esta ciudad, porque a tres y a cuatro leguas de ella, en unos pueblecillos
Matatlán y Tzapotlán y otro, robaron todo lo que había, y el número de los
indios que mataron y se llevaron dicen que pasa de treinta; por esto y por
entender que mi ida por agora no es tan urgente, e reparado hasta dar de ello
noticia a V. Sa., y si con lo dicho conviene que vaya, haré lo que se me
mandare. .
El Lic.
M. Segura." *
EL ROMPECABEZAS
Muchos piensan que la vida se asemeja al juego de la ruleta, yo no, soy de los que siempre se van por el atajo o de plano busca nuevas rutas.
De ahí que pretendo que la vida sea ese escape de tiempo con viento a favor.
Por ello al navegar en la vida diaria, ya sea en el Internet, en el automóvil o cuando estas dormido, siempre creo que tengo mi lorito que habla en inglés y que el resto de la jornada depende de echarle ganas.
Como todos los machos que Noé invito a navegar en el Arca, fluyó en el día por corrientes inciertas, surfeando en las ondas hertzianas. O navegando en mi buque de vapor.
Adivinaron, son los pedacitos de canciones que como cuentas de un rosario se iluminan en mi pensamiento y que voy repitiendo o tarareando para facilitar el día a día.
Yo digo que no son trozos de canciones, más bien son trozos de existencia, de una existencia donde cabemos todos, donde vas acomodando cada pieza en su lugar, por ello creo que la vida moderna se asemeja a un rompecabezas.
Ustedes dirán que hasta los rompecabezas tienen su chiste: exacto.
Ahí quería llegar, yo de chico escuche a los viejos deleitarse con canciones, dirán ustedes, no había más.
También es cierto, hoy día el repertorio mundial se nos hace chiquito, los medios nos han enriquecido y así como hay letras de canciones que son basura, hay otras que se nos pegan, que se quedan en nosotros para siempre. Y son esos cantos que nos refrescan el alma. Es por ello, que así como Penélope hizo para espantar a sus pretendientes. Nosotros debemos estar dispuestos, diario y a todas horas a armar nuevamente el rompecabezas, con esos versos del idioma que nunca como hoy sabemos que es nuestro pan de cada día.
Muchos piensan que la vida se asemeja al juego de la ruleta, yo no, soy de los que siempre se van por el atajo o de plano busca nuevas rutas.
De ahí que pretendo que la vida sea ese escape de tiempo con viento a favor.
Por ello al navegar en la vida diaria, ya sea en el Internet, en el automóvil o cuando estas dormido, siempre creo que tengo mi lorito que habla en inglés y que el resto de la jornada depende de echarle ganas.
Como todos los machos que Noé invito a navegar en el Arca, fluyó en el día por corrientes inciertas, surfeando en las ondas hertzianas. O navegando en mi buque de vapor.
Adivinaron, son los pedacitos de canciones que como cuentas de un rosario se iluminan en mi pensamiento y que voy repitiendo o tarareando para facilitar el día a día.
Yo digo que no son trozos de canciones, más bien son trozos de existencia, de una existencia donde cabemos todos, donde vas acomodando cada pieza en su lugar, por ello creo que la vida moderna se asemeja a un rompecabezas.
Ustedes dirán que hasta los rompecabezas tienen su chiste: exacto.
Ahí quería llegar, yo de chico escuche a los viejos deleitarse con canciones, dirán ustedes, no había más.
También es cierto, hoy día el repertorio mundial se nos hace chiquito, los medios nos han enriquecido y así como hay letras de canciones que son basura, hay otras que se nos pegan, que se quedan en nosotros para siempre. Y son esos cantos que nos refrescan el alma. Es por ello, que así como Penélope hizo para espantar a sus pretendientes. Nosotros debemos estar dispuestos, diario y a todas horas a armar nuevamente el rompecabezas, con esos versos del idioma que nunca como hoy sabemos que es nuestro pan de cada día.
jueves, 8 de octubre de 2015
Marco Aurelio Larios. La
oportunidad y otros relatos. Pág. 32. Gdl. 2007.
“Desde un teléfono público, luego de dudarlo, le llamó a
Mariela para que reconsiderara su actitud con él. El tronar de los autobuses
obstruyó la comunicación. Alcanzó a entender que lo esperaría en el café Madoka
a la una de la tarde. Si algo más dijo ella no lo entendió él.”
Marco Aurelio Larios. La música y otras razones para contar.
Pág 33, UdeG. 1994.
“En una ciudad como la nuestra, está más condenado a ser
nadie que en ninguna otra parte del mundo ¿No venía Juan Rulfo cada vez que
podía a Guadalajara al café Madoka, y no era precisamente ahí donde más pasaba
desapercibido? El viejo busca pasar por nadie, concluía Alcides. Yo que lo
había observado durante las tardes aquellas cuando frecuentaba su taller, y
ahora en los recortes, me percaté que Jorge Bernín había tenido una misma
expresión siempre.”
Encuentros sociales y diversiones. De Luis Antonio González Rubio: “Marcia se
refiere a una anécdota curiosa, me habla de una pareja inusual, recurrente en
el Madoka: una dama rubia maquillada a fondo, vestida de terciopelos, siempre
de mal humor, y un caballero paciente que la escucha sin mover los labios.Se
sientan a la mesa y él recoge de la barra el diario, busca las casillas
cuadrículadas:ella contesta las horizontales y él las verticales.Reímos
inmersas en la atmosfera de móvil decadencia;al café lo renuevan las
generaciones que acuden en reminiscencia de los escritores que fueron sus
parroquianos”.
San Juan
de los Lagos frente a su historia. De Remberto
Hernández Padilla:”
PRÓLOGO
ELEGÍA A LA PERSEVERANCIA. No es necesario haber pasado muchas horas jugando al
dominó en la trastienda del café Madoka, para saber que la
blancauno, con su mirada Jija y bien enfocada, rememora la perseverancia o la
tozudes…si las cosas salen bien y la insistencia en repetir el mismo número
significa echar antes que nadie la última ficha, el compañero nos felicitará
por nuestra perseverancia”
El amor que destruye lo que inventa. De Vicente Quirarte. EN
AUSENCIA DE ANIBAL EGEA “Debo a Gregorio Monge las primeras noticias sobre
Aníbal Egea. En la paulatina penumbra del Café Madoka, bastión inconquistable
de una Guadalajara que se extingue, Monge revelaba y obscurecía el perfil de un
personaje cuya mejor virtud se encuentra en el desafío de la conjetura
. Diversas circunstancias me llevaron más tarde a trazar el
siguiente esbozo de Egea”
sábado, 3 de octubre de 2015
150 Poetisas jaliscienses del siglo veinte (Sitio en construcción)
Se pretende seleccionar a un buen número de mujeres poetas que por razones de los grupúsculos y las políticas culturales en boga no aparecen como escritoras. Se dará aquí paso a todas y se escribirá su última obra encontrada y siendo el caso de pertenecer a la clase olvidada en su totalidad se añadirán más de un poemario.
Se pretende seleccionar a un buen número de mujeres poetas que por razones de los grupúsculos y las políticas culturales en boga no aparecen como escritoras. Se dará aquí paso a todas y se escribirá su última obra encontrada y siendo el caso de pertenecer a la clase olvidada en su totalidad se añadirán más de un poemario.
ABBADIÉ Elsa. Una flor más. Secretaria de cultura.Guadalajara.1997.42 págs.
ACOSTA Julia
ADAME
Feliciana. Un suave eco. Santa María Juana Ediciones.2002. (1945)
ALANIS de Gurrola Lucero
ALCOCER Paula. Tiempo de ángeles. Secretaría de Cultura. Guadalajara. 2000. Págs.
ALCOCER Paula. Tiempo de ángeles. Secretaría de Cultura. Guadalajara. 2000. Págs.
Alejandrina
Torres
ÁLVAREZ Griselda
AMARAL Otáñez Nila
Ana María
Greene (1963)
Angélica
Martínez (1974)
ARCE Socorro
ARREOLA Gil Lilia.Con algo de luz y olvido.Gdl.2003.56 págs.
ARREOLA Zuñiga Virginia
ARROYO Amador, Ma. Esther
Balam Luz
BARRAGAN de Toscano Refugio
BARRAGAN Paulina C. de
BARRETO Núñez Virginia
Berónica
Palacios (1973)
BONIFANT Cube
BORRAYO Ma. Del Rosario
BRAMBILA Blanca
BRAVO Mary
BUENO Zelene
BURILLO María Luisa
CAMACHO Tony
Carmen
Libertad Vera S. (1954)
CASPARIUS María
CASTILLO Magaña María Luisa. Todo pasa en Gaia. Sextante.Guadalajra. 2001.Págs
CASTILLO Magaña María Luisa. Todo pasa en Gaia. Sextante.Guadalajra. 2001.Págs
CERVANTES Enriqueta
Chapuy Linda
Clara Hilda
Padilla (1966)
Cristina
Gutiérrez Richaud
Cube Bonifant
CUEVA Lavinia
Díaz de León Xóchitl
Dora Moro
(1969)
Eloísa
Moreno
Erendira Enoe
Érika
Ramírez Diez (1962)
FIGUEROA Hilda
FIORE Sorella
GAMA Esperanza
GARCÍA de León Amelia
GARCÍA Marisa
GARCÍA Pérez Helia
GARCIA Roman Rosalia
Gloria
Vergara
GOMEZ Jones Carla.Oficiantes de carnaval.Toque de poesía.Gdl.1993.32
págs.
GONZÁLEZ Avelar Irma Berenice
GONZÁLEZ González Raquel. Hábito de calor. Universidad Católica de Salta. 2003.Pags. (1962)
GONZÁLEZ González Raquel. Hábito de calor. Universidad Católica de Salta. 2003.Pags. (1962)
GONZÁLEZ Méndez Beatriz S.
GONZÁLEZ Navarro Paz Rebeca
GONZÁLEZ Puga Lucila
González-Báez Luján Yvonne
GREEN Ana María
GUERRA Amalia
GUERRA Catalina. Des-a-cuer-do. Secretaria de cultura.Guadalajara.2000.60 págs.
GUERRA Flores Eva
GUTIÉRREZ Richaud Cristina
HIDALGO María Luisa
HIEMER García Gloria Marina
Hilda
Figueroa (1951)
Irma
Peiro (1952)
JIMËNEZ Valencia Otila SRS
LEVY Elsa.
LEVY Elsa.
Julia Acosta (1943)
Laura
Solórzano (1961)
Lavinia
Cueva (1944)
Leticia
Villagarcía 1954
LEVY Ruth
Livier
Navarrete (1897)
LÓPEZ Portillo Margarita
LÓPEZ Lomas Estela
Alicia (Esalí)
Ma.
Del Carmen Antonio Hatem (1947?) Maribel Coll
María Luisa
Burillo (1945)
Marisa
García (1959)
Martha Eugenia
Martín del Campo
MARTÍN Del Campo Martha
Eugenia
MARTÍNEZ Angélica
MARTÍNEZ Lamarque Cecilia
MOJICA Concha
Mónica
Nepote (1970)
MORA Ledezma Margarita
MORALES Rosario
MORENO Eloísa
MORO Dora
MUNGUIA de Aveleyra Mateana
NAVARRETE Livier
NEPOTE Mónica
Nila
Amaral Otáñez Helia García Pérez (1952)
Oralia
da Silva
PADILLA Clara Hilda
PADILLA Siria
PALACIOS Berónica
PEIRO Irma.Porque el tiempo es siempre un lugar cualquiera. Secretaria de cultura.Gdl.1996.68 págs.
PEIRO Irma.Porque el tiempo es siempre un lugar cualquiera. Secretaria de cultura.Gdl.1996.68 págs.
Paulina de Barragán
(1933)
PÉREZ Vizcaíno María Cristina
PILAR Armida del
PRECIADO de González Domitila
RAMÍREZ Diez Érica
RICO Carmen. Amapa. Imprenta universitaria. Guadalajara 1961.92 págs.
RICO Carmen. Amapa. Imprenta universitaria. Guadalajara 1961.92 págs.
RICO Flores Sylvia
RIGGEN Teresa. Más allá de la aurora. UNAM.Mex. 1992.Pags
RIGGEN Teresa. Más allá de la aurora. UNAM.Mex. 1992.Pags
RODRÏGUEZ Xitlálitl
ROJAS Beatriz Ofelia
Rosalía
García Román
Rosario Morales
SÁNCHEZ Vaca de Bancalari María LUisa
SEVILLA Sotelo Ma. Triniddad
SILVA Oralia de
SOLÓRZANO Laura.
SOLÓRZANO Laura.
Siria
Padilla Partida Beatriz S. González Méndez (1961) Adriana Leal Ana María Greene
(1963)
Sylvia Rico Flores
TORRES Alejandrina
URIARTE de Atilano Chayo(1912)
URIBE Rebeca
VALENCIA de Ibáñez Margarita
VALLEJO Antonia
VARELA Estela
VELÁZQUEZ Gloria
VERA Carmen Libertad
VERGARA Gloria
VILLAGARCÏA Leticia
VILLEGAS Orozco, Milagros Del libro "Memorias de
poemas" E/A. Gdl. 2011.
Virginia Arreola
Zúñiga
Virginia Barreto
Núñez
Xóchitl Díaz de
León (1920)
Zelene Bueno
(1961)
ZÚÑIGA Olivia (1916 - 1992)
sábado, 26 de septiembre de 2015
ADELANTO DE TINTA 50
COMO DE AGUA
Camino
y a cada paso regreso
al origen de mi desconsuelo.
Los ojos sin mirar,
ven cómo mi voz enmudece a voluntad.
Mis oídos se cierran a cualquier murmullo
que no sea tu voz .
Brazos anhelantes por estrechar tu cuerpo
ahora frío, insensible, ausente.
La mente, ofuscada.
Pensamientos etéreos, eternos
flotan en el Limbo de mi soledad.
Alados pies
cansados de ir y venir
por senderos de nubes algodonadas
¡Búsqueda inútil, ahí no estás!
Te escurriste entre mis manos
-tal vez-
con el último rayo de luz
camino y a cada paso…
Alí Zaidorett (1952)
EL MUNDO ESTÁ LOCO
Ahora que el mundo se ha vuelto loco,
la juventud no sabe que quiere,
a unos les patina el
coco,
otros no sabe ni qué prefieren.
Unos gritando y bailando,
todos como les viene en gana
aunque no más van
brincando
pegando saltos de rana.
Se acabó el
romanticismo,
se fue la época
dorada,
lo juzgan un espejismo
¡Qué mientes! dentro
no tiene nada.
Creen muy tontos a
los viejos,
dicen, del joven es
la sabiduría,
no saben que no están
tan lejos
Si acaso llegan algún
día.
Y si Dios, les
concede llegar
recordarán su pasado
y yo que hoy no quieren escuchar,
lo tendrán muy dentro grabado.
La juventud de hoy
es la vejez del mañana.
Celia Vázquez del
Mercado (1932) Totatiche
viernes, 25 de septiembre de 2015
Adelanto de Tinta # 49
EL MOMO
Cuauhtémoc
era un comprador de usado, tenía su negocio en # 78A de la calle Pavo, entraba
y salía al café como por su casa. Su bazar era muy elemental, no mostraba mucha
mercancía por lo que frecuentemente parecía una oficina vacía. Una mesa que servía
de escritorio, dos tres libros y alguna mercancía colgada en la pared, en
ocasiones mostraba a la entrada una pieza usada, silla antigua de bejuco. Su
ocupación consistía en comprar cosas viejas que ya de antemano tenía vendidas o
encargadas por algún coleccionista, por lo que diario traía suficiente dinero.
El
momo como se le conocía era de aspecto tranquilo, de estatura casi regular,
tirando a bajito, usaba unos lentes de fondo de botella y aparentaba estar en
la madurez, aunque era una de esas personas tragona de años, como se peinaba
para atrás, a veces parecía que traía los pelos parados. Si algo lo distinguía
es que diario andaba bien fajado. Al café iba a jugar y para ello ya llevaba
los números acomodados y con truco, hasta que lo descubrieron.
Entonces
ya no fue tanto al café, y sucedió que un día transitando por la ciudad lo
robaron y le quitaron hasta el último cinco, por tanto su establecimiento
desapareció, su negocio era su capital. Y al querer refaccionarse cometió
fraude, y aun así ya no pudo sostenerse, de tal modo que se fue a vivir para el
norte de la república.
EL
GÜERO CARRIÓN
Llegó
a fines de los ochentas al café, por el tiempo en que en los cafés de
Guadalajara se jugaban los torneos de ajedrez, hoy día, la mayor parte del día
juega ajedrez o dominó, ya tiene sus clientes. En el Treve encontró privilegios
que pocos parroquianos saben y que solo los jugadores conocen. Cuando se queda
después de las 22 horas, hora en que cierran: “Te cobran el tiempo al doble”.
Como llevó amistad con Ramón el dueño, éste le daba la llave del
establecimiento para saliera al terminar de jugar; con la condición de que
anotara lo que consumiera y dejara escrita la hora en que salía. La víspera de
la Navidad, Ramón, a sus amigos-clientes les obsequiaba una botella de brandy,
a eso de medio día bajaba la cortina y a degustar.
Rigoberto
Jaime es nayarita, pariente lejano del legendario Fortino Jaime, estudio en la
normal de ciudad Guzmán y en la Normal Superior de Nayarit, hoy es maestro
jubilado. Durante casi un mes estuvo recibiendo el almuerzo gratis en el café,
hasta que extrañado y queriendo poner fin a tanto obsequio, enfrentó la
situación, pues sospechaba que las atenciones se debieran a que tendría que
pagar con favores sexuales, pero al preguntar a que se debía eso, por respuesta
le dijeron: “es que tú eres el Güero Carrión”.
lunes, 7 de septiembre de 2015
Avance de Tinta # 48
[Carta de José de
la Colina a Juan José Arreola]
Querido amigo:
No hace ni dos días que acabo de estar con usted en el camerino de ese
Teatro
del Caballito -de pecho tan exiguo y de latido tan potente- y ya
este
fino amigo que es Juan Martín me pide con tiránica premura
"las
cuartillas para lo de Poesía en Voz Alta",
olvidando acaso que de
crítico
teatral yo sólo tengo una cosa, que rara
vez tienen los críticos:
entusiasmo. Los críticos -esos señores vestidos de negro que avanzan
sus
arrugadas narices desde aquel palco-
dirán a coro: No es suficiente.
Y en
efecto, ya lo sé, no es suficiente. Por eso, lo que viene a renglón
seguido
no es una crítica, ni siquiera una
crónica. Es una carta, simple
y
llanamente. ("Como su nombre lo indica",
diría Tito Monterroso.)
En un artículo
publicado en el anterior número de esta revista -en el cual, inconscientemente,
entré
al palco de los señores vestidos de negro- me fui por las ramas y dejé casi
todo por decir acerca de Poesía en Voz Alta. Entre las cosas que apenas alcancé
a apuntar estaba mi idea de que ustedes inician algo revolucionario. Revolucionario no porque el afán de
originalidad impere sobre cualquier otra intención, o porque quieran ustedes
fusilar a todos los profesionales del teatro en nuestro medio -líbrense de
tales malsanas ideas-, sino porque han
devuelto el teatro a quien lo trabaja con amor de artista y de artesano: lo han
rescatado para el arte.
Apunté también el espíritu de juego con que
iniciaron esta revolución (así se iniciarían muchas). Ese Caballito se me
antoja un caballito de madera, se me figura Clavileño: artefacto aleve e
irrisorio para los cuerdos tontos. pero vivo y lanzado a los castillos del aire
para los que tienen una bendita locura y su migaja de fe. Porque sí, después de
ver cosas como El Paseo de Buster Keaton
o El Salón del Automóvil hay gente
que sale diciendo: "Esto es cosa de locos".
Pero no hay que
tomarlos en cuenta, Cría cuervos y te
sacarán los ojos
Afortunadamente,
ustedes tienen ya un público que, -unos más, otros menos- sabe que el arte tiene mil rostros y que
incluso uno de esos rostros cumple la misión de reírse del arte. Tal rostro
aparece en algunas de las obras de Lorca y en las de Tardieu e Ionesco. Es el
arte jugando con el arte, riéndose del arte, o mejor dicho de esa caparazón de
tópicos que tenían ahogado al arte el arte .Risa
liberadora, sátira noble: sometiéndose, l caricaturizar Tara Patra, en los
Apartes, a la Muchacha Romántica, los hace con tanta ternura, con tal delicadeza,
que la burla se convierte en redención (ni más ni menos, casi como en las obras
de Cervantes, de Gogol, de Chaplin). Cuando Mac Gregor pierde “una nariz para
ver mejor”, o cuando usted mismo en papel de agente vendedor -en El
salón del Automóvil- dice:”Es un coche completamente francés un Racine de
quince ruedas, pero fácilmente puede agregarle la cuarta”, alguno dirá que todo
esto es locura, pero sólo si confunde la locura con un legítimo y furioso deseo
de juventud. ¿ Porqué el arte ha de ser matemáticas, por que en 2 y 2 han de ser
4?
Pero cuando el juego
se eleva, cuando funde matemáticas y locura, se llama poesía, y aquí me refiero
la obra de Octavio Paz, La Hija de Rapaccini.
Hace mucho tiempo que
no se ha visto en las tablas mexicanas una obra tan bella y tan realista. Realista,
he dicho bien. El mundo dramático en la obra de Paz. Es de una realidad y de
una vigencia escalofriante: el conflicto entre abstracción y naturaleza, entre
el demonismo y el autor. Rapaccini: el gran soñador, el inquieto, el que busca
el porqué. El creador, y los amantes: la tierra, los cielos, el olvido de uno,
mismo la soledad de cada uno. Conocía la obra en fragmentos de ensayos -esos maravillosos ensayos del grupo de
ustedes, esos fervorosos, atentos ensayos- y aunque me gustaba, me parecía de poco valor
dramático.
La noche del estreno
reconocí mi gran error. No se puede hablar del amor del valor dramático de una
obra -aún de una obra tan excelente como la de Paz- si no se la ve viva sobre
las tablas. Estuve desprevenido de la fuerza y convicción con que todos ustedes
actuaron, y así el hecho fue para mí milagroso. Aquellas hermosas lágrimas de Manolita
Saavedra debieron de verse desde el mismísimo Olimpo. Realmente, no eran
espectáculo para mortales.
Al mencionar aquí los
nombres de ustedes -Héctor Mendoza, Octavio Paz, Leonora Carrington, Juan
Soriano, Joaquín Gutiérrez Heras, Héctor Godoy, Rosenda Monteros, Tara Parra,
Carlos Castaño, Juan José Arreola, Eduardo Mac Gregor, María Luisa Elío, Carlos
Fernández, Ana María Hernández, Manola Saavedra…- estoy imaginándolos como hace
-más o menos- unas veinticuatro horas, concentrados todos en un núcleo de
nervios, esfuerzo, fiebre, gozo y asombro, lanzados a la creación de seres de carne y hueso, de pasiones, de belleza,
de misterio; lanzados todos con el espíritu gemelo al del primer glorioso antecesor
nuestro que tuvo la ocurrencia de hacer teatro. He notado, sin embargo, amigo Arreola, pequeños
resbalones, sutiles resbalones en el camino de Poesía en Voz Alta. Me parece que en este segundo programase han
olvidado ustedes un poco del verbo, ese "verbo" que tanto traje y
llevé en mi anterior artículo. Se han engolosinado un poco con la atmósfera, han adornado mucho el espacio del escenario.
A usted, en La Hija de Rapaccini, las macetas y las
plantas le estorban la acción. En el primer programa todo era más limpio, más
claro, más desnudo: era el tiempo del escenario lo que adornaban. La labor de Soriano
y de Leonora Carrington en este segundo programa,es hermosa, pero tal vez debió
ser más sobria y dejar que personaje y gesto
se recortaran más.
De cualquier modo,
la cosa marcha bien. Tengo entendido -¿ me lo dijo usted?-- que tienen en
cartera un esperpento de Valle Inclán, más cosas de Ionesco, de Lorca, de León
Felipe. Se abre un maravilloso campo de vivencias artísticas. Afortunado suceso
es que se haya usted ligado al teatro; su amor por la palabra, su madurez
artística y esa energía espiritual que va hacia lo nuevo sin ignorarla
tradición ni detenerla, sino avanzando con ella, todo, en fin lo que es usted
para quienes como yo le admiran y le quieren, nos hacen esperar cosas que a la
piedras harán hablar. Con un saludo para Orso, y un abrazo de
José de la Colina.
martes, 25 de agosto de 2015
Carta con un Asomo al Café Treve
Por Lucrecio PETRA DEL REAL
Querida Laura Blas: Esta carta te la contesto “en público” porque se la mandaré a mi amigo Luis para que en sus páginas periodísticas la publique y así te llegue hasta una mesa del estoico Café Madrid, esa prueba de que existieron aquéllos días que tan bien recuerdas y que hoy vuelves a frecuentar durante tu estancia en Guanatos. En público para acaso propiciar correspondencia cruzada con otros melancólicos. Y es que tu carta posee un influjo de nostalgia que me ha llevado a esas calles que pisas de nuevo caminando por el centro de tu ciudad.
Un flujo como el de la marea. Vaivenes de recuerdos en los que aparecen y desaparecen los rostros de quienes mencionas y hasta de quienes no mencionas. Cuando los evocas pasan tan camaleones, tan fotogénicos, de la imagen originada en un aroma nebuloso a una película sepia que proyecta rostros y vivencias y pinturas en una secuencia que sólo los sentidos de la memoria pueden distinguir sin equivocarse.
Sí, sí me acuerdo cuando nos encontrábamos esas primeras veces en el Café Treve que en tus líneas evocas. Eran tardes de mi primer verano en la ciudad, procedente de mi calurosa urbe, y sin embargo aquélla Guadalajara estaba tan fresca. Cierto: Nos íbamos con frecuencia al Cine del Estudiante. Ahí acudimos al estreno de Tommy, la adaptación de Ken Russell a la ópera rock concebida por Pete Townshend ¿te acuerdas, Laura?, luego rematamos en casa de Nacho que andaba con la Pacheco y adoraba a toda la hornada inglesa. Esos días en el mismo cine también vimos Fritz el gato, aquélla animación que nos maravilló. De entre lo borroso saco una tarde. Tú no llegabas aún pero el Café ya estaba en su elemento, es decir, era el hervidero acostumbrado entre las fogatas de tabaco y las aromáticas variaciones de la casa con su excelente proceso de moka. Javier, un tipo de pelo ensortijado ¿lo recuerdas? era por esos días quien mejor lo preparaba en aquéllas máquinas italianas que tanto presumía don Misael Martín del Campo, ¿el último dueño? de la memorable Cafetería de Avenida Juárez.
Escribo en un concurrido Starbucks, de cara a la bahía, a donde vine a leer tus líneas (al abrir la computadora lo primero fue buscar tu e-mail) y ahora, al pensar en el Treve, veo que todo esto que me rodea se ubica años luz de aquélla cálida y un tanto sórdida tertulia en que convertíamos ese largo callejón con mesas que era el Treve. Mesas a diestra y siniestra y un “pasillo” enmedio, barra lateral a la izquierda avanzados unos metros de la entrada (iba a escribir “de la puerta” pero no existía ninguna puerta, se levantaba una cortina metálica, enrollándose y dejando libre la entrada), y enseguida de la barra un biombo que dividía la zona de ajedrecistas y jugadores de dominó. El Café Treve era habitado por setenteros poetas y pintores. Por teatreros tránsfugas de los sesenta. Por una fauna única de académicos, profesores y jugadores de dominó enclavados en los cincuenta y en los cuarenta. Por estudiantes a los que ya les urgían los ochenta, esa década rescatada (salvada) por Patti Smith.
La segunda mesa del lado izquierdo –si no recuerdo mal- viniendo desde la entrada, era respetada: Correspondía a un grupo icónico de la Facultad de Filosofía y Letras, si alguno de los jóvenes que entonces éramos la poseía, cuando llegaba uno de ellos se la cedíamos o nos resignábamos a convivir con ellos. Por pura costumbre la hicieron suya abordándola durante los ocho atardeceres de cada semana, en ella se sentaban Juan Rulfo (cuando estaba en Guadalajara), Adalberto Navarro Sánchez, Hugo Gutiérrez Vega (cuando no viajaba), Francisco Ayón Zéster, José Cornejo Franco, Alberto Ladrón de Guevara, Ignacio Martínez Rodríguez, Ramiro Villaseñor y otros, no siempre los mismos, por supuesto. Era una mesa de historiadores, filósofos, críticos de arte, poetas que ya entonces estaban en la tercera edad o en sus bordes. Esa tarde Navarro Sánchez sonreía como pocas veces, tenía una buena razón para estar radiante, acababa de volver a publicar Et Caetera después de un largo periodo de obscuridad. Lo celebraban. Ayón Zéster le dedicó todo su espacio en El Occidental, en su “Universidad y Cultura” que era un exceso de juegos pirotécnicos del lenguaje, una mezcolanza de florilegios urbanos cuyo repertorio nunca agotaba. Y es que Ayón Zéster para la crónica tenía el don de un anticuario ilustrado, su columna era un palabrero prodigioso ¿no?, un bazar de significados en extinción que coleccionaba con vehemencia, y al mismo tiempo una edificación verbal cuya sonoridad nos podía llevar a la emoción o al pasmo, dependiendo lo que criticaba.
Recuerdo bien la satisfacción de Navarro Sánchez porque a pesar de que era -el del Café- un círculo sin mujeres, de vez en vez una acudía, esa tarde estaba Magdalena Gómez y a ella le pidieron leyera la colorida columna de Ayón Zéster celebrando la reaparición de Et Caetera que, sin embargo, poco después desaparecería para siempre. Ese era el sino de tantas revistas. Me despedí de los maestros, fui a saludar a Javier que le echaba flores a la bella Soledad, la mesera llegada de Los Altos, una sacerdotisa rubia con la que comulgaron no pocos parroquianos del Treve. Pasé a las mesas del fondo, territorio del dominó y del ajedrez, ahí estaba como siempre Pancho Casillas presidiendo su mesa, el cigarro colgándole de una comisura, los apuntes a mano, las apuestas veladas.
Cuando volví al frente (a las mesas de la entrada, pues) tú ya estabas sentada con Kraeppellin y él recién levantándose cuan largo era, despidiéndose. Estabas dicharachera y él levitaba fuera de la mesa. Sostenían uno de esos duelos de dardos verbales, habituales de sus encuentros, tan dados ambos a esas aproximaciones a los aforismos instantáneos, al vuelo, en el aire a dos o tres niveles por encima de los albures, ¿cómo definirlos?, tenían implícitas las risas, sus guiños, sobrentendidos inteligentes y cariñosos, por lo menos entre tú y él así eran; mas no necesariamente con otros. Tu estrafalario amigo ante el vanidoso Luis Alberto del Castillo, por ejemplo, sostenía esos duelos de una manera más sangrienta, eran más sarcásticos, más de pique, más de crestas de palenque y feria de cuchillos. Ahora lo veo con nitidez, era una “escritura verbal automática” un tanto surrealista, un tanto kraeppelliana. Fue un personaje sicodélico tu noble amigo ¿eh?. “Dada vive” rezaba la espalda de su chaqueta en una exhibición colectiva de los pintores tapatíos contemporáneos de esos días, una exposición colgada ahí al otro lado, en el ex Convento del Carmen. En esas mesas, en fin, se daba una variedad de convivencias. Tú habías llegado con Lolita… ¿cómo se apellida? Lolita López, claro, que fue la musa de Enrique Macías en los meses que estuvieron en Filos y Tretas. Ella eventualmente se juntaba con Los Chachalacos, aquél grupito que sacó la revista Convergencias. Lolita me caía muy bien, siempre empeñada (o resignada) en subir la cuesta de una familia -la suya- de otro tiempo, enclavada en el pasado o en las costumbres del pasado. ¿La habrá remontado? Las revistas nacían y morían y renacían y volvían a morir “de inanición” decía años después el buen Arturito, aquél filósofo ingenioso que sabía silbar por la vida de Guanatos. En la facultad aparecieron las revistas ¿entre otras cuántas?: Incluso, Avanzada, Péñola, Convergencia. Lolita se fue con Beatriz (¿de apellido?) otra de vuestras amigas que llegó por ella.
Perdonarás mi revoltijo de recuerdos, se me atrabancan. En la mesa de enfrente departían pintores y dramaturgos y en la siguiente poetas, ¡qué Café! ¿no?, todos ellos eventualmente se pasaban de una a otra y la tertulia no se alteraba, alguien debe recopilar las crónicas que lo dibujen. En ellas estaban Benito Zamora, Gabriel Mariscal, tan amigos; José Ruiz Mercado (Pepe Ron), Rodolfo Quintero (Fito) quien además cantaba en un grupo de rock llamado Cero en Conducta; estaba un poeta novel y tímido al que alguien le preguntó si él también escribía y contestó, lacónico: “Lo intento”… por lo que recibió una embestida -que quiso ser graciosa pero fue punzante- de parte de Carlos Prospero, quien lo abordó más o menos así: “¿Cómo que lo intentas?, ¿no sabes coger la pluma o qué?”. Eran tiempos de lápiz y papel. Las iPad ni en la imaginación. El atardecer vuelve dorada la bahía, deberías estar aquí, confieso mi nostalgia.
El Treve se nos quedó en los humos del siglo pasado. Los discípulos y las discípulas, ¿eh, te fijas? -para expresarlo de manera políticamente correcta- de Ayón Zéster deberían rescatarlo en sus crónicas que tanto literaturizan. Hoy están de moda los cronistas ¿verdad? Las que escribe Carmen Libertad Vera son notables y portan un dejo ayonzesterino. Hombre: mujer, vayan en su recuerdo estas líneas, nomás porque te caía tan bien en su cátedra de Historia.
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