lunes, 14 de diciembre de 2020

 

 Todo lo que una vez fue vivido

 directamente se ha convertido

 en una mera representación.

                                                                                                                                                                      Debord

Otras pandemias están en esta. Cuántas, no sabemos. Lo que tenemos son diez meses de encierro y contando. La cabeza es un cubo en donde no le caben más mentiras, solo de vez en cuando se aferra a esperanzas. Muy pobres en sus frutos, los futurólogos no logran contagiarnos de su entusiasmo, parece que ambos, circulamos en paralelo, pero no es cierto, uno de los dos está estacionado.

Como dice Debord en el epígrafe a muchos de nosotros que no podemos decir que hemos vivido una pandemia, unos por asustados, otros porque se encerraron y echaron herrumbre en sus pies y en su contorno creció el zacate. La yerba es mala cuando nadie la cultiva, el zacate verde es la misma vegetación que nos dice cada día que estamos alcanzando la edad definitiva, la sin retorno, por ello no cultivamos el jardín. Y nuestro jardín interior no sirve porque la falta sol y público.

Sin ambos es difícil[jerb1]  que encontremos la pasión, y sin pasión la vida se torna aburrida y el aburrimiento mata o degrada.

Todos nos negamos a echar la vista atrás, porque vivimos al día, amanecemos respirando tranquilamente y descansamos de una obsesión que nos persigue y nos acarrala que nos impide ser nosotros, que nos lacera y corroe. Y Vamos todos como en un barco fantasma, navegamos y paramos sin tocar puerto, sin terminar el viaje, somo pasajeros al infinito, daremos vuelta y vuelta y el coronavirus ahí, amenazándonos, dejándonos sin respiración, y hasta que la inanición nos alcance.

Yo tengo la vista cansada por no mirar lejos, mi vista vive como yo, al día y de forma precaria, privado de gustos placeres y demás convivencias con seres queridos y amigos. Nuestro alejamiento es tal que retomar lo que hacíamos antes nos resulta de muchísima dificultad, no sabemos por dónde empezar.

Ayer leía una novela obscura, de esas que dices: Imposible que esto vuelva escribirse, en nuestros días solo serviría para aburrir a la gente, y si te digo que la escribió un premio nobel no lo creerías. Pero que curioso la escritura es lo mejor que puedo hacer para ir regenerando mi espíritu, falta saber si deveras se puede regenerar, porque escribir tres renglones lo hace cualquiera.

Es por ello que me urge enfocarme en una terapia ocupacional, para pensar en la pandemia cada vez menos tiempo, hasta que mi mente logre ir en busca de satisfactores que alimenten nuevamente mi agotado espíritu, mis ansias de mirar la cosas y las gentes, ahora si que como éramos antes.

Lamento no ser de esas pocas gentes que sacaron provecho de la pandemia.

Trataré el resto de vida ignorar este Tiempo Nublado, este nuevo amanecer, este empacho de mirar las cuatro paredes sin encontrar los paisajes que solía mirar y disfrutar. Y las cosas que me gustaba ver, los sitio en los que solía estar y pasar buena parte del día. Y ahora no se si quiero volver ahí, porque con la nueva normalidad no sabes ni qué, ayer tuve que salir y fui a un café a leer, a sentir el domingo, y cuando llego estaba retacado de gente y sin sillar, como que a fuerza querían que te llevaras tu bebida, y así no. El café es vida y la vida no puede ser café, se ha tornado obscura.

 

 

 


sábado, 8 de agosto de 2020

 

JOSÉ EL SOÑADOR

 Entonces José respondió: Las tres cestas son tres días, en tres días el Faraón te quitara la cabeza de sobre ti, te colgará en un árbol y las aves comerán tu carne. Génesis 40:21-23


Durante la noche, larga y lánguida, sin lluvia. soné y me desperté con la boca amarga. Hace mucho no me repudiaba tanto  por mi sueño. Es que parecía que estaba en una zona incomoda, poco me faltó que la bruma del sueño me provocara sudor o frío o tan siquiera escalofrío como en otras veces. Y lo que pasa es que casi nunca recuerdo el sueño. Me resulta difícil recordar tanto detalle y seguir la historia que generalmente resulta absurda para mi, por mi ignorancia en la interpretación de los sueños.

Sucede que me encontraba en una sala de computación maniobrando unos cables con alta tensión que yo mismo, en una ocasión anterior, había dejado ahí. Incomodo a más no poder, mi primera preocupación era que nadie me viera, la segunda era que las maniobras no resultaras sospechosas y la tercera que no me causara daño al manipular un cable pelón. Recuerdo que como pude intenté dejar las cosas lo más insospechadamente posible. O sea, hacer trampa, dejar las cosas descompuestas y a ver a quien le toca arreglarlas, como todos los sueños míos este llegaba a un clímax en que como sombra yo desaparecía del escenario y me hacia el omiso, desentendiéndome por completo.

El asunto es que yo casi nunca me acuerdo de los sueños con detalles, mi mente rechaza los hechos que no tienen coherencia, no me gusta o aborrezco la banalidad. Me resulta difícil creer que con una facilidad infantil me embarro en cosas totalmente ilógicas, y fuera de mis asuntos prioritarios,  la sinrazón me mata y nunca he podido entenderla. A veces y con mucha atención en el sueño logro saber de dónde según mi  corto raciocinio, ciertas voliciones  generaron escenas soñadas, o elementos que yo mismo guarde en mi mente, solo que yo las acomodé en el cajoncito de los recuerdos. Por cierto siempre sueño en blanco y negro aún no logro soñar a colores, dicen, que se logra practicando e interesándose por lo que sueñas, será. Tampoco he soñado muertos, mis amigos fallecidos no son negociables ni en sueños, su memoria permanece intacta y espero que el influencer del sueño al menos respete eso, tan caro y tangible para mí. Algo hay en esto, porque ayer que escribí esto mismo el procesador me lo borró todo. No lo lamenté, no dije la palabrota que se dice en esos casos. Solo me mentalice de volverlo a escribir, que al fin y al cabo el sueño seguía intacto en mi mente.

Lo que recuerdo de ese escrito es que en un renglón se leía: yo no soy como José, ni vivo en tiempos en que lo que hacías se escribía en la Biblia. Pero mi deseo es que mis hermanos no se deshagan de mi a cambio de una monedas y me entreguen a traficantes de esclavos, renuncio a obtener todo lo que José recibió como recompensa a la afrenta que le hicieron sus carnales.

Soñar es preciso, o eso solo se usaba durante el Modernismo. Para que sirven los sueños en medio de la pandemia, quien gana algo con eso. Para mi los sueños solo perturban mi cansado cerebro, el cual no guarda espacio para pensar que ocurrirá mañana y que es lo que es bueno para mí y los míos. Lo de más ciertamente me vale madre.

 No quiero saber nada de la ciencia, me tiene hasta la madre que mueran más personas de dengue que de coronavirus. Todo porque el gobierno, hasta hoy, sigue sin dar oportunidad de una vivienda digna y muchos habitantes de Guadalajara sobreviven en colonias insalubres y con alto peligro de contraer dengue.

Tampoco quiero saber de la ciencia con sus modificaciones genéticas, las cuales pueden librarte de enfermedades conocidas, pero que pasa si tu talón de Aquiles no lo contemplaron como posible causa de muerte, como tampoco la ciencia supo predecir el COVI-19.

La pandemia es lo de hoy, está aquí matando a nuestra gente, desacreditando a políticos que en su momento salían a los medios con maestría patito de epidemiólogos, todos fracasaron, cuatro meses más los que se acumulen por muerte de epidemia y sigue y sigue, está aquí y no la atacan. La toleran, siempre y cuando no se saturen los hospitales y no se vea la acumulación de cadáveres sin sepultura como nos muestran las fotos antiguas. Eso somos. Para eso nos alcanza. Y saben que, el presupuesto no alcanza para más.

 

miércoles, 5 de agosto de 2020

UN MAL DIA LO PASA CUALQUIERA


Hágase la voluntad de Dios en los bueyes de mi compadre. Dios proveerá, dejemos el resto para los mediocres y comencemos por no levantarnos con el pie equivocado. Todo iba bien hasta ayer. Mañana comienza el novenario a la Virgen de la Asunción y el Pueblo de Atemajac, iniciará sus fiestas.Creo es la única razón por la que me gusta el mes de agosto, es el mes en que nuestros antepasados le echaban más ganas. Así que la pregunta de sus habitantes es “Qué vas a estrenar para las fiesta”. Es día de andar bien garreado y de mirar en la plaza a todo el pueblo. Claro que es una fiesta muy grande y acuden devotos de otros lugares cercanos.


Si pero hay cosas que no riman. Hay amenaza de un parón y volver a cero. La gente en la calle y las reuniones son pan de todos los días. El Alcalde de Tapalpa declaró toque de queda en su municipio, así o más claro.Entonces la noción de un parón se vuelve catastrófico. No cabe en la mente de nadie, por más falto de cordura o pérdida de sus condiciones mentales sanas. Y es que está pasando eso, que se cuiden los demás a mi déjenme hacer mi vida normal, como antes. Y ese es el punto, nadie quiere acatar los considerandos, todos hacen caso omiso a las nuevas condiciones de convivencia y quieren imponer su criterio.

Uno: En caso de pandemia debes tener una persona a quien hacerle caso y en quien confiar a plenitud.Tú eliges donde depositar tu confianza.

Dos: Nadie va a coartar tu libertad, solo piensa en que si te contagias, a cuántos vas a contagiar, y eso incluye a tus seres queridos, que son los más vulnerables.

Tres: No vives aislado, si eres citadino, nadie te tiene aquí, eres libre de ir a donde más te agrade, pero si te decides por esta ciudad debes respetar sus reglas y acatar las recomendaciones.

Y el problema es que hay gente mal intencionada y quiere que nos hundamos más como sociedad. Que no le interesan las vidas que se pierdan. Que no le importa nada.

Es media semana y el aburrimiento cambia el ritmo de vida. Ya no pasa lo que antes que con el aturdimiento no sabías ni que día era. Poco a poco te percatas que la nueva realidad está imponiendo su fuerza y ritmo y que muchos nuevos criterios llegaron para quedarse. Y entre más pronto te acoples, disfrutarás o tratarás de disfrutar lo que nos queda. No hay más. Y buscale.

Hoy vinieron a instalarnos un servicio de Internet para áreas rurales, se llama Metanet, esperamos mucho de esa utilidad.

Hace rato pasó un aeronave de esas gigantes, la primera que veo en cuatro meses de encierro, un avión de ese tamaño provoca alegría y lo interpreto como una señal de que los vecinos van mejorando en esto de la pandemia, porque seguro es de los aviones que van a Estados Unidos.


No tenemos para dónde, ni para cuando. Solo puedo salir a dar la vuelta al coto y regresar y eso utilizando el cubrebocas. No vemos nada, ni películas en la vídeo.

El internet mejoró.Ahora depende de usarlo racionalmente no vayamos a caer en dependencia, si bien la vida es aburrida, creo es donde todos coincidimos, en el fastidio que nos ocasiona el no poder hacer lo que hacíamos antes. 

Porque anclo en todo eso. Porque nos gusta pecar. Por qué arriesgamos demás.Tenemos miles de preguntas sin resolver. Nos estacionamos en la duda y eso no conduce a nada, no es que dudemos en el sentido que explica San Agustín: “El que duda cree”. Nosotros naufragamos en la duda y eso puede hundirnos, no nomás nosotros sino la humanidad entera. En estos momentos llega de pronto, por la ventana, un aire veraniego, y eso siempre abriga esperanzas.Por eso este apartado lo titulé un mal día lo pasa cualquiera. Son razones y en esa misma proporción debemos de responder. Lo mejor que podemos hacer es estar alertas con o sin incredulidad, con duda y sin ella.Y como el fardo es muy pesado debemos de apoyarnos, de ayudarnos, de solidarizarnos y así se compartirá esta somnolencia, esta inacción, este perverso malestar que socava nuestra mentalidad y nuestro esquema del “ser y el tiempo”. Y si se nubla, esculcas en el cuarto de los tiliches y enarbolas ese sol que le pidieron a tu hija cuando actuó en un festival de la escuela.

El chiste es que tu vida y la de los tuyos esté salvaguardada y todas las medidas que tomes sean para bien, para mejorar, para encaminarnos en la ruta de la tranquilidad, la salud, la sana distancia y llegar a la meta de todas las medidas son necesarias, por que ninguna está por demás. Ya hasta parece desiderata.


martes, 4 de agosto de 2020

OTRO DÍA, MISMO PLANETA, TODO BIEN, EXCEPTO EL PROBLEMÓN


Ya está, a nadie le queda claro cómo aguantamos tanto, cómo y cómo, el cuerpo no puede imponer nada. La voluntad es todo. Pero con la pandemia la voluntad se ha nublado. La luz nos abandonó. Las luces del entendimiento se resisten y navegan sin bandera.

La nave se adelanta y da visos, pero luego todo se vuelve un espejismo, al pepenar en frío, nos damos cuenta que estamos solos, que aquí cada quien a sus uñas. lo trágico es que llevamos más de cuatro meses y todavía nadie puede desembarcar.

Hay muchas personas que durante su vida acumularon tanto lastre que ahora descansan en el fondo del mar.

Las bondades del mar se nos han borrado de la mente, aunque sabemos que la vida comenzó en el mar y ese es nuestro futuro. No queda más que confiar en el mar, en ese “azul que es el verde que se aleja”, como escribió Elías Nandino. Ciertamente el mar es mucho más poético. O su extensión arroja más posibilidades al poeta, y su insondeabilidad nos catapulta a pasajes y argumentos sustanciosos. Un aire marino nos envuelve con el intento perenne de convertirnos en poesía, está vez con drama incluido.


Como marinero en tierra andamos todos, en un puerto extraño, sales a la calle por vituallas y regresas con un desaliento que no te cabe en el cuerpo. La gente en su canoa, todos amontonados, sin protección, sin hacer caso de las medidas sanitarias elementales. No es la necesidad la que los deposita fuera de su casa, es el desafío a contagiarse, a continuar con esto, en lamentable que tanto adulto tenga el síndrome de Peter Pan.

Esas personas que parecían llevar un niño dentro, ahora también lo llevan por fuera. Y así vamos por el mundo sin rumbo, sin compás y a veces uno llega a creer que sin piloto. porque a lo políticos toca contagiar a su gente de que “hay viento y hay rumbo”.


Ojalá que estas lecciones del mar nos sirvan y aprovechemos para el futuro. Son saludables las encerronas del marinero, equivalen a cero contagios. Es bueno aprender a hacer nudos, eso como terapia ocupacional, el desquiciamiento comienza por no tener nada que hacer. Es bueno espiar a ver si se divisa tierra y gritar Tierra a la vista. Es bueno permanecer en el barco hasta encontrar un buen puerto. No tratemos de encontrar lo malo, pues el mal está en todas partes. Y no es el momento de dejar espacio para que actúe el demonio, es lo que menos queremos... Lo cierto es que ansió empezar a desanudar esta maraña de hilos con los que nos enredo el COVI-19, sé que será duro, pero cada nudo desamarrado pondrá a prueba el resto y esto será nuestra guía, nuestro consuelo, pues no basta con gritar "misericordia Señor" hay que hacer nuestra parte, pues nuestra vida depende de un hilo.






lunes, 3 de agosto de 2020

NO TENEMOS MÁS LLANTO

Esto se acabó. Nuestro eximio gobernador amenaza con volver a cerrar todo a empezar de cero, a decretar ley seca. Nunca supo gobernar quiso parar la pandemia y solo logro prolongarla y ahora anda buscando a quien echarle la culpa.
Nuestras lagrimas secas provienen de no poder ver a los hermanos. Esa crueldad y otras similares nos va dejando el virus. 
Las cosas pintan mal. Lo peor en el sistema educativo, el gobierno reparte internet para todos y equipos para conectarte y no sabemos cuan será el alcance. En verdad se ayudará a estudiantes con bajos recursos o solo servirá para volverlos adictos, ya lo veremos.
La gente y nosotros con ellos no cooperamos, individualmente nosotros no podemos ser agresivos con el virus, solo nos toca defendernos, pero obvio mucha gente ya se cansó. Ya no es que sean incrédulos, ahora va aquello que no hay que tenerle miedo, que hay que aprender a vivir con el bicho.
Lo peor son los vecinos que reciben visitas y organizan fiestas, es ahí donde se siguen dando los contagios.
Pero persiste la lucha, la calle es nuestra y el gobierno se quiere adueñar de ella. Los negocios son nuestros y el gobierno se niega a que los trabajemos. Y ahí va la rueda déjenla rodar... como dice nuestro son. Estamos en la disyuntiva de qué más nos irán a prohibir. 
Mi condición de adulto mayor me otorgo ventajas en su mayor parte. Mi deseo de dedicar mucho tiempo a leer va viento en popa. Solo que ahora tengo problemas para conseguir textos de lector consumado, quiero decir que las necesidades cuando trabajas con textos requieren que como mínimo las bibliotecas estén abiertas. Otra ventaja es no andar durante el día en el sol, cosa que últimamente venía haciendo estragos en mi piel y eso ha mejorado sensiblemente. Otra es que estoy menos en contacto con los gérmenes y microbios callejeros y mi salud se ha mantenido en buenos términos. Otra que mi descanso es el correcto, antes me levantaba muy temprano para llevar a mi hija a la Universidad. O sea, mi condición es un caso raro, pero me mantengo ocupado, porque cuando entro en el vacío profundo, es fastidioso, tengo que aplicar aquello de acordarte solo de cosas agradables.
Imagínense hace cinco años en este día vacacionaba en San Francisco California, hace cuatro en Berlín y hace tres en San Salvador, y ahora no puedo ir ni al Oxxo, más bien no debo.
QUE PERRA ES LA VIDA
Seguimos contando bajas de compañeros y amigos, la última mi compañera Elena Barajas. Lo curioso es que todos los conocidos míos que han muerto en esta pandemia eran, como yo, jubilados de Pensiones del Estado.
Lo que se ha visto mermado son las comidas, en un principio todo era felicidad pues obtuvimos mayor tiempo para preparar alimentos y disfrutamos mucho de platos de preparación más lenta y mejor preparados. Pero ahora esas comidas ya nos enfadaron y estamos en un tránsito que se atoja difícil, pues solíamos complementar con idas a desayunar, comer y cenar a la calle.
Acá donde nos resguardamos conseguir ingredientes y condimentos es más trabajoso. En cambio tenemos lecha recién ordeñada, quesos frescos de calidad, carne y tortillas de primera. Esta región era la primera zona del país en producir maíz, y cuando fuego hubo, cenizas quedan. Tamales y tortillas son un regusto, los tamales yo digo que son pasteles, deliciosos y únicos.
O sea, disponemos de pequeñas cosas, gusto y géneros rotos y gustos y regusto. Una olla podrida puede refrescarnos los tiempos de España en el siglo XVII a la hora de yantar. Una película nos obsesiona con ir a desayunar al Tiffaniy's, gracia a T. Capote. Un film como el Dr. Zhivago nos deja con las inmensas ganas de volverla a ver. Y un noticiero televisivo nos pone de malas. Son los tiempos dirán.
Conocí a un pobre anciano como de ochenta años que se dedica a juntar latas vacías, la primera vez lo intercepté le di como diez y se puso feliz. Otra vez lo encontré y le regalé como veinte, ambas veces se puso feliz. La última le pregunte tímidamente donde vivía, me dijo el rumbo pero no me dio más señas y como estacione al borde de la carretera no puede repreguntarle, pero bueno, ya veremos como ayudarle aunque no me diga donde vive.
De chismes nada, solo aviones oficiales, la pista de la base aérea militar de la Mojonera queda muy cercas, con el otro régimen, cuando pasaban tres helicópteros decíamos, seguro que aquí anda Peña Nieto. Ahora
las cosas han cambiado, vivimos la 4T y estamos complacidos. Jamás AMLO utilizará un avión para transportarse, las cosas como son.  
A todos nos interesa el objeto del deseo, como hijo de cualquier familia nos dedicamos a desear, es como ese feeling de las mujeres, estamos al borde de romper el confinamiento para ir por algo que suponemos nos hace muchísima falta y solo lo podemos conseguir en determinado local, al que forzosamente hay que acudir. Otra vez te seducen los amigos, las reuniones, imagínense yo durante casi cincuenta años me encontraba hasta dos veces al día en el café con mis amigos. Pero eso ya pasó, ya no volveré a hacer eso, por ningún motivo. Pero si tengo ganas de ir a las librerías de viejo, incluso ir a México para acudir a la Lagunilla los domingos a los libros usados. Y luego, otro sí, tengo ganas de ir al mar o de utilizar la alberca del coto donde vivo, pero eso no lo debo hacer. Unas ganas inmensas de ir a Tequila a los Cantaritos o a desayunar avena con molletes. 
la otra parte de mi pide otras cosas más difíciles de complacer, pero ese es otro problema, cuya perspectiva es de tan profunda meditación que debo invertir tiempo para que me quede totalmente clara y poderla compartir.




lunes, 13 de julio de 2020

memorias covid-19


Aire fresco
Nuestras pretensiones son de alta calidad, emitimos tantos elementos de contagio a la atmósfera que pagaríamos por conseguir aire fresco. Pero el coronavirus corre por dos vías, una en lugares cerrados por ello lo atacamos encerrándonos, y también en superficies. El aire fresco difícilmente mantiene la propagación del virus de manera estable.
Las cosas siguen mal, no puedes permanecer largo tiempo en tu microcosmos, de vez en cuando necesitas el escape, a dónde, a ninguna parte, esos pensamientos solo buscan mantener en actividad la mente. La búsqueda de salir absuelto del castro es mostrar que no estas convaleciente, que estás más vivo que antes, mejor armado, mejor equipado, con mejor salud.                                                                                                                           Ahora en lo que estamos pensando, es que en nuestra casa se cuente con una sala para recibir visitas. Que los atrevidos a visitarnos no penetren en los lugares que nosotros ocupamos habitualmente.
Tenemos una familia todos contagiados, dice el periódico Informador en su portada, que sólo recibieron tres visitas: “un repartidor, dos hombres que le instalaron un vidrio y una sobrina que los visitó”.-Ninguna persona usaba cubrebocas, añadió.
Que le pasó a su burbuja protectora. Atónitos, ¿cuántos contagiadores asintomáticos se pasean por nuestras calles?
O sea, luego de usar la mascarilla en los lugares más apremiantes, lo siguiente es encerrona en la burbuja.
Dictámenes, mal comportamiento de la ciudadanía, omisiones en el uso de tapabocas, saludos efusivos injustificados, fiestas de viernes con cerveza y más en antros, concurrencia a baratillo y tianguis y otros comportamientos disfuncionales en los chóferes y usuarios del servicio público de transporte. Así como cifras de muertos, enfermos en hospitales, el manejo de la pandemia en la opinión pública: ya no hay que achatar curvas, ni picos de pandemia, ahora son amenazas de volver a una cuarentena en cero.
Persiste en el imaginario de la gente la idea, es caso de muchos pueblos jaliscienses, que la burbuja en la que nuestro gobernador nos quiso encerrar es una solución. De que esa burbuja cuenta con salvavidas eficaces.
Ellos igual a nosotros, andamos en busca de un paisaje en donde respirar tranquilos para aliviar el cuerpo, de la mente y el alma ya tendremos tiempo de intentar repararlos, lo que urge es aire fresco y comida saludable. El ambiente sano será un trabajo de todos un intento de una nueva apuesta a favor de la vida sana, no sabemos si de ermitaño o de turista.
Lo que nos dice esa familia que está contagiada es que no sabemos cuándo vamos a poder abrazarnos. Para que hablar de festejarnos: eso no se puede.



sábado, 11 de julio de 2020

Mis Memorias del COVID-19                                                                                                                                                                          Huir del encierro
Amaneció con un sol pujante, empeñado en propiciar un cielo muy azul, aguanto  hasta tarde pero el brillo de la luna lo venció.                                                                                                                  Todos queremos ya salir, sabemos que lo vida en la calle será otra, me imagino sucederá como los juegos reglados. Entre mejor observes las normas la pasaras mejor. Mucho cuidado con la acumulación de personas y atención a no tocar superficies. Lavarte las manos una y otra vez.
Como ya dije, las cosas van tan mal que, el santoral dice que es aniversario de Tripodes mártir, y las autoridades acuden a acuerdo, el gabinete de seguridad, salud, educación etc. Para parar la pandemia, hoy hubo récord de contagiados.
Hoy también perdimos a una persona muy querida, que con sus versos hizo un público de seguidores y amigos. No hace mucho fui a presentarle su último poemario, con regocijo, pues intente ofrecer un panorama del trabajo poético de las mujeres y de la calidad sostenida durante muchos años por los escritos de las féminas de Jalisco. Así que nos dejó, se nos adelantó y cuando digo esto como que estoy formando un vacío, un pantano. Una amistad de muchos años, cercana al medio siglo, por eso duele, cuando se va gente con la que compartes afanes y gustos. Son esas amigas que encuentras y prosigues esa plática que se interrumpió la última vez que nos habíamos visto. Y todo igual, el mismo gusto de volvernos a ver. Pero que en el fondo, me ha pasado, nos digieres su partida tan fácilmente, porque te hubiera gustado despedirte de ella. Un Adiós, un ya nos veremos algo reconfortante.
Así que buen viaje a Elizabeth Hernández Sánchez.
                                                                        -0-
Las relaciones sociales contemporáneas a través de la filosofía                                         Las nuevas relaciones de trabajo poseen un ingrediente de frialdad, de desánimo, su estado (como si estuvieran guardadas en el refrigerador) de resignación es turbador.
De nuestro entorno inmediato es alarmante esa desatención. Es comprensible, nos hemos metido tanto y tan a fondo en nosotros mismos, que sólo nos quedan segundos para atender a los demás.
La cámara  que intenta retratar nuestro presente es la filosofía, porque la pandemia nos ha dado a todos mucho en que pensar. Ya conceptos como “desde siempre”, conllevan otra lógica-lingüística. Y porque las formas de vida se empeñan en descifrar el “ahora mismo”.                                                                                               

sábado, 27 de junio de 2020


¡Qué al cabo las consecuencias las pagaremos todos!
Lo trascendental el día de hoy viene acompañado del coronavirus, si algo nos ha enseñado esta pandemia es que no debemos de compartir nada, jamás dos personas debe de tomar de la misma botella, jamás podrás saludara alguien que viaja mucho y no debes ni compartir el automóvil con nadie, si lo haces el que alquila el carro debe usar, como mínimo guantes.
O cabestreas o te horcas. Así como hay maderas que no agarran el barniz, hay mucho pendejo que no sabe pintar su rayita. Que les vale madre todo.
Estamos en los tiempos en que no hay que hablar mucho, en que no hay que alardear, menos de presumir como pendejos. Calladito te ves más bonito. Antes de dar un consejo gratis, ten cuidado. No anuncies dónde vas a estar, no vaya a ser que alguien pase el chisme.
Lo prudente, lo que verdaderamente es lo prudente nadie lo sabe, es un término que necesita de modificación, de redefinición. Lo que si está bien marcado es lo imprudente, lo que te despedaza y no te da la más mínima revancha. Eso lo sabe la mayoría, los que todavía se apoyan en sus luces, pero el problema son los que se les apagó el semáforo o como decimos nosotros se les calentó la pasojera y se lanzan a ciegas a pesar de las advertencias. ¡Qué al cabo las consecuencias las pagaremos todos!
He aquí la selección natural, he aquí la lucha de clases y todas esas diferencias que provoca acaparar la riqueza. La horda de salvajes que hacen distinciones entre hombres y mujeres, hoy sí, la mujer lleva ventaja por estar permanentemente en contacto con el agua y el jabón.
Las circunstancias que cambiaron al mundo tienen su génesis y su apocalipsis en el coronavirus quien iba a creer que la ciencia sería rebasada y aplastada. Y los científicos bien gracias. Y los presupuestos destinados a ciencia mermados y los de la salud  publica raquíticos. Y así, como decía mi abuela, no se puede.
Qué es lo que hay detrás del quédate encasa.
Miles de intereses y cientos de millones de pesos, una, que los bancos con enormes fortunas ociosas y que no producen deben ser canalizadas en créditos seguros que proporcionen intereses para que sus dueños se sigan hinchando de dinero. En el pecado llevarán la penitencia o el dinero les servirá para comprar indulgencias: nadie lo sabe.
Lo seguro es que los pobres seguirán siendo pobres y los ricos tendrán más queso, lo que no sabemos es si las ratas son inmunes o asintomáticos.
Veremos si el dinero y los poderosos son capaces de hacer que el ecosistema aborte, porque en estado de preñación nadie está seguro y si dejamos que la creatura nazca, ¡qué Dios nos agarre confesado!
El parto sería dolorosísimo y quitaría del trono a muchos políticos nefandos, mediocres que lucran con todo, vidas y haciendas. Ahí sí el pensamiento mío, tuyo y de los demás no sirve pa’nada.



miércoles, 27 de mayo de 2020


Reducir el riesgo
Los penates serán nuestros protectores de hoy en delante. Estamos como decía el poeta encarrilados a pedir sosiego a la negrura. Hoy 27 de mayo amanecimos anatematizados “Jalisco y Nuevo león …hasta octubre” levantarán el confinamiento.
No nos vayan a salir que no leímos bien los escolios y que nos atengamos a las consecuencias.
Aquí salen a relucir muchos asuntos cristianos, políticos, literarios, modales, y como decía Platón la boética.**
Los políticos están a la vista, gobernadores voraces, algunos incrédulos, otros se la van llevando con ganas de enchílame otra, como muchos presidentes municipales. O sea, no se puede. Costos van, costos vienen y el pueblo paga con sangre, o con impuestos. Para ellos el pueblo es chatarra que trataran de revender al mejor postor.
Los literarios están a la orden del día, cada literato con su tema. Unos demasiado exagerador, otros en exceso precavidos. Ninguno de ellos es infectólogo. Y  todos echan mano de la fantasía. Y eso quiere decir que no tenemos más información.
Los modales se están desbordando, ayer hacia fila para entrar al banco, estaba una familia completa con un bebé de meses (a qué chingados lo llevan), eran el centro de la mirada de todos. Luego llego una persona adulta y la pareja y el nene corrieron a abrazar a la recién llegada.
Esa sola escena dice más que mil palabras, hay gente que se cree inmune. Lo mismo que gente creyente en que el virus no existe. Otros  en que para que encerrarnos si de todos modos todos nos vamos a contagiar.
Sales del banco y decepcionado volteas y volteas para atrás para ver si no te siguen los endriagos.  O sea pesos torales nos han cautivado la mente, el cuerpo pide a gritos otro trato más justo o más equilibrado. El magnetismo de la gente imprudente me pone de malas, pero cuando llegamos a exponer a los niños entonces me encabrona, recuerdo que en Perú reprendí a un padre de familia que le dio en ayunas Coca light a su hijo. Dirán que alucino que dioses vulgares me atraparon con su encantamiento. Lo cierto es que todo embeleso lleva su penitencia.
La boética de Platón, según comenta Diógenes Laercio  “destierra las dolencias con el auxilio pronto y oportuno”. Así las cosas, todo nos duele, pero para disimularlo ofrecemos ayuda a los demás.   Porque fundaciones a las que la gente humilde les ayudó  han sido incapaces de retribuir a quienes están a punto de perderlo todo y tienen que salir a la calle a inmolarse.
Quisiera eludir lo de la parte económica, pero este escrito quedaría incompleto, para mí el neoliberalismo solo benefició a unos pocos y creó infinidad de  monstros que van desde  John Paulson hasta Louis Bacon, pasando por Soros y  Bill Gates, capaces de debilitar economías con sus comentarios.
Y ahí es donde entra lo que aprendí de Max weber: Quién gana con esta pandemia. Los dueños de capitales dormidos que buscan clientes no morosos que soliciten préstamos. Los dueños de grandes laboratorios, la mano más visible. O la lucha por la hegemonía económica a nivel mundial. O simplemente quieren deshacerse de unos miles de pensionados que sobrecargan los presupuestos de países extremadamente longevos.

lunes, 25 de mayo de 2020


Año cero de la pandemia
Sería de alguna utilidad en que si ya nada va a ser igual, que comenzáramos a medir el tiempo a partir dela pandemia. Ya los veo de aquí a diez, quince o más años decir, “yo soy de la pandemia p’aca”.
Y si estamos en el año cero, sería  provechoso empezar a sentar las bases. Con todo y que la solidez del pensamiento ande naufragando.
No solo se trata de que cada uno diseñemos nuestro atuendo y nos esmeremos en usar una careta totalmente original e irrepetible. Eso siempre y cuando tu diagnóstico y tu horóscopo coincidan, si no , pues lo que quieran los dioses.
Pero lo de hoy es cómo salir de la parálisis, de fondo o de medio fondo. El virus a succionado nuestra diaria actividad, el que diga que hace lo mismo que antes de la encerrona, miente. Con decirles que la perdiciones de los hombres ya no son las mujeres, sino el coronavirus. Y tus amistades, ya no son tan amigos como antes, y menos si la persona cercana viaja, o comparte un auto, o dejó de admitir riegos.
Ahora todo cuerpo cercano es sospechoso y algunos cuerpos ya tramitaron su etiqueta de enemigos. Don angustias casi, casi es llevado a los altares. Y muchos con y alma de inmortales son considerados idiotas, por arriesgarse a contagiarse y contagiarnos. Lo cierto es que el resto de nuestra vida el mundo será necesariamente más sano. El volver a imponer nuestras condiciones y reservar el derecho de admisión se ha vuelto algo simbólico.  Los productos autoaderentes son ya un peligro, algo latente. Muchos objetos en nuestro entorno serán declarados dentro de pocos días cosas de gran inutilidad.
Y así nos acercaremos a conservar en buen estado muestro organismo, el cual debe ser súper robusto, para  que pueda superar cualquier contagio intento de deterioro en la salud. Ser sano hoy día es insuficiente.
Ayer se suscitaron largas colas de energúmenos para adquirir cervezas, lo que para muchos resulto un exceso más, pero para otros fue un gran escándalo. Y así iremos concentrándonos y desconcentrándonos, con toda la razón, mientras otros parecen haberla perdido. Por ello los seguros de gastos médicos se han convertido en prioridad, así como un ventilador para una emergencia. De aquí a que se encuentre una cura eficaz o una vacuna más vale que encendamos una vela, a no tener que aguantar toda la obscuridad.

domingo, 24 de mayo de 2020


El mar siempre  el  mar
Hasta hoy, siempre hablaremos de hoy, esa es una condena impuesta por este bicho maligno, que tanta y tanta mala vibra ha escurrido y amenaza seguir produciendo.
No es un retajilar de hablar de lo inmediato, pues despiertas y de inmediato  aceptas que no se ha ido, que hay que aprender a convivir con él, le duela a quien le duela, le pese a quien le pese.
Sé cómo estamos tomando esto los viejos, los de mi generación, los que nacimos en los cincuentas. Pero los jóvenes a los que el virus les cambia moda, gustos y les aplaza sus deseos.
Jóvenes a los que los eventos le son esenciales, dejan hasta un mes de sueldo por asistir a un concierto de alguno de sus artistas favoritos. Y pensar que el coronavirus ya ha cancelado más eventos que Hitler. Ilusiones van ilusiones vienen.
Mientras el atole se echaba a perder, el tiempo se detuvo. Los grumos en el atole sólo detienen la amenaza para ir a comprar comestibles al supermercado o hacer pagos. Si se aguada el atole es por el calor, si se echa a perder es culpa del coronavirus y sus mil tretas, sus distintas facetas las cuales somos incapaces de pronosticar. Presagiar que se aguade la masa es tarea de los más escépticos.
Y como el atole nos trajo sus enseñanzas, hoy día primero se compra la cubeta para ordeñar la vaca y después ya veremos cómo comprar la vaca, porque en el futuro tomaremos el atole con leche.
O sea vamos rumbo a caminos desconocidos pero seguros, por ello el mar es nuestra mejor alternativa. Todos los océanos ofrecen terrenos poco accesibles, con lo que el virus, al fin, encontraría una barrera abisal. Que tan infranqueable sería ese contenedor, nos tenemos que arriesgar para saberlo.

viernes, 22 de mayo de 2020


Cada día que pasamos el encierro nos envuelve y ataca nuevas fibras que ya creíamos que no existían más. Vivimos en un mundo sin aspiraciones con un nudo hoy y el mismo nudo mañana. Todos los que creíamos en nuestra fuerza espiritual vemos como los socavones amenazan con derrumbe.


Todas las políticas oficiales han sido una a una derogadas por la pandemia. Los valores oficiales desenmascarados, las medidas implementadas sordas. De algunas disposiciones elementales solo llega de vez en vez un eco. El sistema de gobierno veja y humilla o naufraga, lo mismo da, acá todos compramos boleto o nos lo regaló la naturaleza, su  majestad el virus parece que tiene etiqueta de imperecedero.
El coronavirus se adueñó del tiempo de millones y millones de gentes. La razón es hoy un rollo más perdido que el eslabón, y la cadenita de Carmen. Lo singular dela modernidad es sales y solo te jodes, o te joden con o sin careta, un descuido y te vas directo al crematorio.Es la verdad, por eso pensamos mal de los políticos que permitieron que el virus se apoderara de cuerpo y alma de los ciudadanos.
En la ciudad vacía, el Realismo se impone al arte visual. La prisa, el run run, el smog, el stress y demás telarañas andan desocupados, laxos. El surrealismo al que todos nos abrazamos como tabla de salvación permanece paralizada. A De Chirico lo contrataron para obscurecer con sombras los edificios. Al pobre cisne nadie lo encuentra aunque para sacar energía negativa del organismo mucha gente traiga ganas de torcerle el cuello. Si el museo es un socavón a perpetuidad, el caballete sin etiqueta no encuentra su Mecenas.

lunes, 18 de mayo de 2020



Un hálito de posible solución
“Quiero escapar, quiero salir/Quiero reunirme junto a ti/No aguanto más la obscuridad/me falta el aire para respirar. Dice la canción de Warcry.
Este estado de ánimo está fijo, en una parcela ajena al orden humano. Porque cuando se habla de un periodo de aislamientos en tiempos normales (aunque ya no hay tiempos normales) el entorno es un santuario. Aunque en realidad vivamos con el tragaluz como única opción. Describir de manera sencilla y con economía de palabras la pandemia no nos llevara a ningún lado. Porque el COVID-19 nos ha expulsado de nuestros paraísos artificiales. Hoy el virus cobra caro por viajar más allá de tu habitación. Amenaza todo, cruza océanos y malogra la atmósfera, su actitud desaforada desvanece el hábitat.
Cuando pensamos en los habitantes del año 999 y estaban ofuscados por que llegar al año mil significaba destapar la caja de Pandora y luchar contra todos los demonios, más la obscuridad y las múltiples plagas que amenazaban con asolar y destruirlos. Es entonces que ocasionalmente usa un velo para engañarnos, pero su insistencia se vuelve cada vez más intranquilizante. Por ello vivimos con nuevas consideraciones cada vez, sobrevivimos al día, con todo el sistema hormonal enfocado al discernimiento, no podemos hablar del mañana porque abordamos lo prematuro, lo que sí, que con todo lo que hemos utilizado para defendernos y no estar cuerpo a cuerpo con ese mal, vamos formalizando un cannon, unas normas que cada día expurgamos, para no volvernos intransigentes.
Nuestro ascetismo nos encamina a una vida monacal, con experiencias espirituales, no las mejores. Nos hemos vuelto cantantes, médicos, guardianes, cuentacuentos y poetas ocasionales. Nuestro carácter se ha vuelto extraño, sin chispa, sin comparaciones con nada de lo anterior. Como si hablar del pasado fuera renunciar a la salvación. Sólo aspiramos a la tierra media en donde los esencial sea el común denominador.
En los tiempos de la Ilustración La historia del mundo y la Historia de la salvación eran idénticas.
Estamos todos y todas aprendiendo a envejecer, por eso antes de irnos a la cama debemos cerciorarnos que loe cuatro rincones de nuestra habitación sean un refugio claro y limpio, para que por lo menos los puntos cardinales nos ayuden en el viaje.