lunes, 25 de mayo de 2020


Año cero de la pandemia
Sería de alguna utilidad en que si ya nada va a ser igual, que comenzáramos a medir el tiempo a partir dela pandemia. Ya los veo de aquí a diez, quince o más años decir, “yo soy de la pandemia p’aca”.
Y si estamos en el año cero, sería  provechoso empezar a sentar las bases. Con todo y que la solidez del pensamiento ande naufragando.
No solo se trata de que cada uno diseñemos nuestro atuendo y nos esmeremos en usar una careta totalmente original e irrepetible. Eso siempre y cuando tu diagnóstico y tu horóscopo coincidan, si no , pues lo que quieran los dioses.
Pero lo de hoy es cómo salir de la parálisis, de fondo o de medio fondo. El virus a succionado nuestra diaria actividad, el que diga que hace lo mismo que antes de la encerrona, miente. Con decirles que la perdiciones de los hombres ya no son las mujeres, sino el coronavirus. Y tus amistades, ya no son tan amigos como antes, y menos si la persona cercana viaja, o comparte un auto, o dejó de admitir riegos.
Ahora todo cuerpo cercano es sospechoso y algunos cuerpos ya tramitaron su etiqueta de enemigos. Don angustias casi, casi es llevado a los altares. Y muchos con y alma de inmortales son considerados idiotas, por arriesgarse a contagiarse y contagiarnos. Lo cierto es que el resto de nuestra vida el mundo será necesariamente más sano. El volver a imponer nuestras condiciones y reservar el derecho de admisión se ha vuelto algo simbólico.  Los productos autoaderentes son ya un peligro, algo latente. Muchos objetos en nuestro entorno serán declarados dentro de pocos días cosas de gran inutilidad.
Y así nos acercaremos a conservar en buen estado muestro organismo, el cual debe ser súper robusto, para  que pueda superar cualquier contagio intento de deterioro en la salud. Ser sano hoy día es insuficiente.
Ayer se suscitaron largas colas de energúmenos para adquirir cervezas, lo que para muchos resulto un exceso más, pero para otros fue un gran escándalo. Y así iremos concentrándonos y desconcentrándonos, con toda la razón, mientras otros parecen haberla perdido. Por ello los seguros de gastos médicos se han convertido en prioridad, así como un ventilador para una emergencia. De aquí a que se encuentre una cura eficaz o una vacuna más vale que encendamos una vela, a no tener que aguantar toda la obscuridad.

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