los contemporáneos cultos no pueden escapar del sentimiento
de que algo muy diferente esta ocurriendo. Y los que nombran las eras, o dan nombre a los años
se ofuscaran con la tentación de llamarle año uno a partir del primero de enero próximo.
No sabemos si la redención, en cualquiera de sus manifestaciones haga olvidar
lo sucedido, lo más seguro es que no. No pasará aquello de ese virus se quitan
con limones, o con cualquier otro depurativo, agua de Jamaica, de coco o de
tamarindo. Nadie sabe. Porque más bien somos aficionados a predecir las
consecuencias, aunque repetidamente fallemos en eso.
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