Mi casa ya no
es mi casa
Mi casa, su
casa y lo que decimos cuando hablamos de nuestras propiedades, ya no es mi
casa. Acá vinieron a refugiarse hormigas, sapos, alimañas y toda clase de
moscas con sus gérmenes y bacterias que da miedo convivir con ellas. Aparte
tenemos dos máscotas que producen desechos como si fuera una fábrica.
Y es que
somos pobres. ¡Qué si no!
Es bueno y
no, ojalá vinieran besuconas para que acabaran con todas esas alimañas, sobre
todo las arañas, creo son las más molestas, porque cuando pasas una puerta te
embarras de sus babas. De que mi casa es un pueblo, es un pueblo.De que está
poblado, está poblado.
De que la
higiene es una conquista costosa, es una conquista muy costosa.
Y así te
puedes ir repitiendo como José Alfredo porque estas que te vas y tevas y te vas
y no te has ido.
Y tú de mártir,
porque nadie vino a tu rescate, porque delos que esperabas algo están luchando
por salvarse. En fin, ¡Dios dirá!
Y que los
imponderables luchen entre ellos, que yo me cuido sólo. Sólo vales más.¡ Y sólo
vales madre!
Lo de hoy es
el germen patógeno, mañana Dios dirá. En casa te conviertes en un bicho. ¡Y qué
bueno! Porque si te metamorfosearas en animal, para estas alturas ya fueras
peòn del patio o caporal del corral.
Con gnas de
colgar un letrero en la puerta de no hay vacantes, pero no existen bichos o
zarandajas que sepan leer poesía.
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