sábado, 9 de mayo de 2020


Mi casa ya no es mi casa
Mi casa, su casa y lo que decimos cuando hablamos de nuestras propiedades, ya no es mi casa. Acá vinieron a refugiarse hormigas, sapos, alimañas y toda clase de moscas con sus gérmenes y bacterias que da miedo convivir con ellas. Aparte tenemos dos máscotas que producen desechos como si fuera una fábrica.
Y es que somos pobres. ¡Qué si no!
Es bueno y no, ojalá vinieran besuconas para que acabaran con todas esas alimañas, sobre todo las arañas, creo son las más molestas, porque cuando pasas una puerta te embarras de sus babas. De que mi casa es un pueblo, es un pueblo.De que está poblado, está poblado.
De que la higiene es una conquista costosa, es una conquista muy costosa.
Y así te puedes ir repitiendo como José Alfredo porque estas que te vas y tevas y te vas y no te has ido.
Y tú de mártir, porque nadie vino a tu rescate, porque delos que esperabas algo están luchando por salvarse. En fin, ¡Dios dirá!
Y que los imponderables luchen entre ellos, que yo me cuido sólo. Sólo vales más.¡ Y sólo vales madre!
Lo de hoy es el germen patógeno, mañana Dios dirá. En casa te conviertes en un bicho. ¡Y qué bueno! Porque si te metamorfosearas en animal, para estas alturas ya fueras peòn del patio o caporal del corral.
Con gnas de colgar un letrero en la puerta de no hay vacantes, pero no existen bichos o zarandajas que sepan leer poesía.

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