Filósofos verdaderos
La calle es un zoom despoblado, la ciudad sin encantos luce su desnudez, a la vía recreativa se le perdió el sistema, lo único que funciona es acudir a la providencia, clamar misericordia o encomendarte a todos los santos.
La urbe vacía ha perdido su lema principal, "Sabiduría y fortaleza custodian a esta muy noble y leal..." sus dioses lares de tantos baños de cal se confunden en el paisaje, son inoperantes. Las reglas del juego no quieren echar su surte a las alcantarillas. Los filósofos de la calle no pueden con el laste y meditan sobre la áspera prosperidad de ciudadanos cada vez más asustados, desalentados, sin motivación para emerger.
Sumidos, con el agua hasta el cuello entraremos a la fase del lenguaje natural y crudo, que señale inmisericordemente la realidad profunda del hombre en sus ideas más rasposas.
Los que no dan su brazo a torcer y son enemigos de las reglas más elementales, la mayoría trae enmarañado el pensamiento, su falta de fe implica que vuelva el Salvador a ofrecerles que metan los dedos en su costado. La higiene trata de impedir que el coronavirus mueva montañas. Ojalá y todos construyéramos un muro de asepsia con nuestras creencias, con nuestros principios. Porque a lo mejor muchos estamos luchando contra el virus en una trinchera equivocada. No es la escudilla de peltre en donde mejor se hierve el agua.
Hay muchas mujeres que salen a la calle sin delantal.Por ello el paisaje detrás de la ventana es la llave para entrar a mi hogar. Más vale cerciorarse que ir a conseguir un ventilador. Ya la prensa nos informa a diario de caídos a quienes teníamos en el nicho de los inmortales.Por eso es chistoso que los beligerantes contra el virus se lancen al contagio final sin lentes para el sol. Aunque los veamos radiantes con sus tendedero de informaciones infundadas y una escasa posibilidad de vencerlo. Es muy triste que informados y celosos, viajemos en el mismo barco apiñados con los desinteresados en los mínimos criterios para salir a la calle. La vida nos sigue aventando piedras.
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